DOLAR
OFICIAL $816.08
COMPRA
$875.65
VENTA
BLUE $1.18
COMPRA
$1.20
VENTA

Cuando lo notable es la efervescencia: dos cafés centenarios con aroma a sidra 

En tiempos de burbujas…


Hoy vamos a recorrer Café Margot y El Hipopótamo, dos bares notables que tuvieron sentados en sus mesas a personajes memorables de la política y la cultura popular. Pero la verdadera protagonista de esta historia es la sidra tirada.

Buenos Aires tiene un café para cada tipo de porteño. Los hay para bohemios, nostálgicos, paquetes, discutidores seriales, solitarios, familieros e incluso para aquellos que tienen puesta la camiseta del barrio. Pero hay dos que se sacan chispas para recibir a los amantes de la sidra tirada y hoy los vamos a recorrer.

Café Margot

Tuvo pasado de bombonería, restaurante, fábrica de pastas y confitería. Cuando se vistió de Café, los intelectuales del Grupo de Boedo fueron parte del elenco estable de este lugar de película. El Mono Gatica y Alfredo Palacios fueron otros habitués del Margot.

El despliegue escenográfico es amigable y calmo. Sillas y mesas de madera, vitrinas repletas de botellas y espejos escritos que promocionan el sándwich de pavita que pasó a la historia a partir de que Juan Domingo Perón lo probara en la década del 50.

Café Margot - Ph: Gentileza Los Notables

Café Margot - Ph: Gentileza Los Notables

Pero sin lugar a dudas, la cerveza artesanal de elaboración propia y la sidra tirada en chopp o jarra son la gran especialidad de la casa. La carta lo reafirma en lugar destacado y en primera página.

Café Margot - Ph: Gentileza Los Notables
Café Margot - Ph: Gentileza Los Notables

Sin lugar a dudas, un café con ilustres concurrentes como Alfredo Palacios y Raúl González Tuñón que conserva cierto espíritu de barrio. Queda en Boedo 857.


El Hipopótamo

Fue almacén con despacho de bebidas a principios del siglo XX y exhibe como si fueran trofeos de guerra diferentes carteles enlozados de marcas que ya no existen.
El Hipopótamo
Si viste “Despabílate amor” o “Las cosas del querer II”, seguramente, divisaste esa atmósfera nostálgica que lo caracteriza.

En una mesita del fondo tomaba la sopa Rubén Juárez y contra la ventana, para mirar hacia afuera, se sentaba siempre Eduardo Bergara Leumann.
El Hipopótamo

Pero la gran tentación de la casa no es ni la gente que pasa, ni el humo de la sopa sino la exquisita y refrescante sidra tirada.

El Hipopótamo queda en la esquina de Brasil y Defensa, frente al Bar Británico y Parque Lezama.   

Dejá tu comentario