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Cristina critica, la alianza sigue

* Por Ricardo Kirschbaum. Otra vez la Presidente tuvo comentarios críticos con la CGT y, específicamente, con el gremio de su secretario general, Hugo Moyano.

Y otra vez volvió a desalentar el proyecto de ley sindical de participación en las ganancias de las empresas, al señalar que deben ser las paritarias el lugar donde se discutan formas distributivas. En el discurso de ayer también reconvino a los petroleros de Santa Cruz que hicieron perder "beneficios importantes" por los paros que se realizaron allí. Para equilibrar, recordó los piquetes agropecuarios de 2008, en contra de las retenciones, protestas que "a algunos medios no les parecía tan mal porque era contra esta Presidenta ". El párrafo más duro fue para los camioneros , sin nombrarlos, al señalar que "de repente amenazan al resto de la sociedad de que si no se hace tal cosa, pasa la otra". El conflicto de los camioneros con las distribuidoras de combustible, exigiendo un plus salarial por encima del 24% de aumento acordado en paritaria, provocó desabastecimiento de nafta y gas oil el fin de semana.

Moyano es un entusiasta impulsor de la reelección de Cristina. Pero no ha cesado en sus reivindicaciones económicas ni políticas. Presiona con la certeza de que su alianza con el Gobierno es estratégica y que una ruptura es muy difícil antes de las elecciones de octubre . También para el camionero es complicado subordinar a esa alianza las reivindicaciones gremiales, aunque haya ido a ofrendar su convenio colectivo a la Presidenta. La inflación está provocando que los reclamos de salarios sean cada vez más vinculados a la realidad y no a ese dibujo patético que hace el INDEC de la evolución de los precios.

Por ser sincero, el maestro Yasky, del ala oficialista de la CTA, tuvo que hacer un auténtico papelón la semana pasada, desmintiéndose a sí mismo sobre la preocupación de la Presidente por la inflación. Tomada ya había corregido esa versión y Yasky, fiel al verticalismo, edulcoró sus palabras. Pero la inflación es ya un problema que los sindicalistas conocen y no pueden disimular .