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Crece la preocupación oficial por la escalada entre EEUU e Irán y evalúan reforzar medidas de seguridad

En la Casa Rosada siguen de cerca el aumento de la tensión entre Washington y Teherán y analizan reactivar un esquema preventivo de alertas y controles. El Gobierno asegura que se trata de protocolos ya utilizados en escenarios similares.


El Gobierno nacional monitorea con atención la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán y no descarta poner en marcha un protocolo especial de seguridad ante el endurecimiento del conflicto. En las últimas horas, el análisis interno se intensificó a partir del cruce de advertencias entre ambos países y del despliegue militar estadounidense en Medio Oriente.

Según explican fuentes oficiales, el esquema en evaluación contempla alertas y procedimientos coordinados entre el Ministerio de Seguridad y la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE). Se trata de un mecanismo de prevención que ya fue activado en ocasiones anteriores, cuando Estados Unidos avanzó con acciones militares contra objetivos iraníes, y que se ajusta de acuerdo con el nivel de riesgo.

En Balcarce 50 señalan que se reforzaron los controles en la zona de la triple frontera y que se está revisando el esquema territorial de inteligencia en el norte del país. Esto incluye cambios de delegados y ajustes operativos con el objetivo de mejorar el monitoreo y la recolección de información.

Desde el Ejecutivo sostienen que las medidas forman parte de prácticas preventivas habituales frente a un escenario internacional más inestable, aunque evitan brindar detalles por tratarse de tareas sensibles. En el oficialismo admiten que los controles migratorios en la triple frontera presentan falencias y aseguran que trabajan para reducir filtraciones en el mediano plazo.

El contexto internacional suma presión al análisis local. Estados Unidos desplegó una fuerza naval en la región encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores, mientras Donald Trump volvió a advertir con una posible acción militar si Irán no acepta abrir una negociación. En respuesta, Teherán anunció la incorporación de mil drones a su arsenal y prometió una reacción “contundente” ante cualquier ataque.

La situación se da además en medio del impacto que generó la decisión del Gobierno argentino de declarar organización terrorista a la Fuerza Quds, el brazo externo de la Guardia Revolucionaria iraní. La medida fue anunciada el 17 de enero por la Oficina del Presidente y formalizada días después mediante la Resolución Conjunta 1/2026.

Desde Irán cuestionaron públicamente esa determinación y anticiparon que habría una respuesta “adecuada”. En el Ejecutivo relativizan esas advertencias y recuerdan que en años anteriores se registraron amenazas de mayor gravedad. También ratifican el alineamiento con la política internacional de Estados Unidos.

En la Casa Rosada detallan que el monitoreo se apoya en tres ejes principales: el control de ingresos al país y la trazabilidad de movimientos transfronterizos; la coordinación entre áreas de inteligencia; y la revisión de protocolos vinculados a objetivos estratégicos y representaciones consideradas sensibles. Subrayan, además, que cualquier refuerzo adicional se definirá en función de datos concretos y no de declaraciones públicas.

Por último, fuentes oficiales aseguran que la Argentina mantiene canales activos de cooperación con agencias de seguridad e inteligencia de países aliados como Estados Unidos, Israel e Italia. El objetivo es anticipar posibles movimientos financieros, logísticos o de personas que puedan encender alertas tempranas, en un escenario marcado por la tensión diplomática entre Buenos Aires y Teherán.

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