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Coronavirus: la provincia de Buenos Aires refuerza los controles y la ayuda con la Gendarmería y el Ejército

El gobernador bonaerense reforzará la presencia de actividades oficiales en las áreas más complicadas por el freno de la actividad económica a partir de la cuarentena.

En la provincia de Buenos Aires, donde habita el 40 por ciento de la población del país, el deterioro por la inactividad económica debido a la cuarentena obligatoria se multiplica a una velocidad superior al brote del coronavirus y puso en alerta al gobernador Axel Kicillof. Por tal motivo, el gobierno de Alberto Fernández reforzará en las próximas horas la presencia de fuerzas federales para robustecer la seguridad.

En una primera etapa, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, enviará unos 300 gendarmes a La Matanza, uno de los principales focos de preocupación. El propio intendente Fernando Espinoza advirtió los últimos días sobre la necesidad de incrementar la presencia de efectivos como efecto disuasorio. Después se sumarán otros distritos considerados como "zonas calientes".

"Nos estamos preparando para lo peor", adelantó en las últimas horas el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco. El monitoreo sobre las zonas más calientes es permanente. La ayuda, principalmente, está centralizada en el conurbano, donde viven unas 16.000.000 de personas y el 40% es pobre. A esto se suma la asistencia del Ejército para repartir alimentos en algunos municipios, como en La Matanza.

Pero, por el momento, no habrá un pedido de asistencia al gobierno nacional para reforzar la seguridad. Kicillof y su ministro de Seguridad, Sergio Berni, cuentan con una fuerza de 90.000 efectivos, de los cuales unos 20.000 están en la calle. Según los números que maneja el gobernador, el delito cayó un 80%, con lo que el número de policías bonaerenses es suficiente para enfrentar cualquier dificultad.

A ellos se suman los 6800 integrantes de las fuerzas de seguridad federales, como la Gendarmería y la Prefectura, que patrullan distritos bonaerenses como Tres de Febrero, Quilmes y La Matanza, y que fue materia de una interna entre el gobierno nacional y el provincial hace poco más de un mes.

Con la economía prácticamente paralizada en una provincia con un altísimo porcentaje de informalidad, Kicillof y los intendentes -principalmente los 24 del conurbano- están en contacto diario con el Presidente para seguir los avances y la implementación de las medidas que lanzó la Casa Rosada para paliar las necesidades.

Hasta el momento no hubo desbordes ni intentos de saqueos, pero nadie se anima a vaticinar lo que puede ocurrir en los próximos días. En particular, tras lo que será la extensión de la cuarentena que declarará el Presidente en los próximos días. En los últimos días la provincia intensificó la entrega de bolsones de comida.

De esto habló Alberto Fernández con los curas villeros ayer en la quinta presidencial de Olivos. Al cóctel de falta de plata, encierro, retenes policiales y hacinamiento que viven en las zonas más postergadas del conurbano se le agrega un problema adicional e igual de grave: casi no circula la droga y ya se comienza a sentir su falta entre los consumidores.

Es por eso que el gobierno bonaerense trabaja sobre tres ejes: seguridad, social y salud. "Nosotros estamos previendo que pueden llegar a haber problemas en esos tres ámbitos así que estamos trabajando para eso. Hay que tener para estas situaciones reservas", explicó el ministro coordinador. Ayer, por ejemplo, Kicillof participó de la inauguración del centro de diagnóstico "Tratado del Pilar", destinado a evaluar y derivar casos de coronavirus en el municipio de Pilar, que lidera Federico Achával.

"Siempre lo recomendable ante estas circunstancias es trabajar en el peor escenario. Después si ese peor escenario no se da mejor. Por eso estamos ya desde el día de ayer estamos todos trabajando en el Comité de Emergencias que se ha montado en La Matanza", describió Bianco.

El Presidente sigue atentamente lo que ocurre en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, donde se concentra el 70% de los contagios de coronavirus. Alberto Fernández y Axel Kicillof hablan varias veces por día para ponerse al tanto de la situación y tomar medidas en conjunto. La sintonía entre ellos, según describieron fuentes de ambas administraciones, es "muy buena". Hoy, el mandatario provincial, destacó la ayuda del gobierno nacional.

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