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Caso Provolo: una de las monjas acusadas pidió anular el segundo juicio

Es la única que además está señalada como autora de un ataque sexual en el colegio de Mendoza.

El segundo juicio por los abusos sexuales a chicos sordos del colegio católico Antonio Provolo arrancó con un pedido de nulidad de todo lo actuado por la Justicia de Mendoza. Así lo pidió la defensa de la monja Kumiko Kosaka, la principal imputada en este nuevo proceso.

La mujer está acusada de ser partícipe de las aberraciones que ocurrían en la escuela albergue para chicos hipoacúsicos y cómplice de los dos curas condenados en un anterior juicio.

Son 9 las imputadas en este nuevo juicio que debía empezar a las 8 de este lunes pero arrancó unas horas más tarde, por inconvenientes técnicos de conexión para que de modo remoto pudieran seguirlo las partes involucradas.

En la sala 4 del fuero penal de Mendoza solo puede haber 25 personas, entre ellos el presidente del tribunal Horacio Caride y el fiscal jefe de Delitos contra la Integridad Sexual, Alejando Iturbide. No estaban en forma presencial ninguna de las nueve mujeres acusadas, pero sí sus abogados.

El defensor de la monja Kosaka, Carlos Varela Álvarez, fue el primero en hacer una presentación ante el tribunal para pedir la anulación de este segundo juicio.

El abogado argumenta que hubo errores en la instrucción de la causa, como no haber convocado a la defensa de Kumiko durante una declaración testimonial de una víctima que incriminó a la monja.

Durante la instrucción de la causa ya había hecho este reclamo y fue desestimado. Sin embargo, no podrá avanzar el juicio hasta que Varela Álvarez exponga nuevamente sus objeciones y el tribunal resuelva seguir o suspender el debate oral.

El paso siguiente, de continuar el juicio, será la lectura de los hechos y las imputaciones contra las dos monjas, la administradora legal y otras seis mujeres que trabajaban en tareas de dirección, docencia y maestranza en la escuela albergue de Luján de Cuyo, Gran Mendoza.

Son 36 víctimas, chicos hipoacúsicos, que tenían entre 5 y 17 años cuando ocurrieron los abusos sexuales, maltratos y corrupción de menores.

El primer juicio terminó el 25 de noviembre de 2019 y fueron condenados los curas Horacio Corbacho, a 45 años en prisión; y Nicola Corradi, a 42 años en cárcel, y el jardinero Armando Gómez, a 18 años de encierro.

Un año antes, en un juicio abreviado, se declaró culpable de los abusos sexuales al monaguillo José Bordón, que fue condenado a 11 años en prisión.

En el segundo juicio que comenzó este lunes, las acusadas son las monjas: Kumiko Kosaka (46) y la madre superiora Asunción Martínez (53), la representante legal del colegio Graciela Pascual (65), las ex directoras Edith Pinacca (66), Valeska Quintana (48), Cristina Leguiza (50) y Laura Gaetán (60), la psicóloga Cecilia Raffo (43) y la cocinera Noemí Paz (63).

Las nueve mujeres están acusadas por acción u omisión en sus actos como responsables del cuidado de los chicos discapacitados.

La imputación más grave es contra Kosaka que está imputada como partícipe primaria en siete hechos de abusos y como autora penalmente responsable de un abuso simple. La monja japonesa es la única que está con prisión domiciliaria, el resto permanece en libertad hasta la finalización del juicio.

Entre la prueba acumulada hay 52 cámaras Gesell que deberán reproducirse y luego ver -en base a los planteos que surjan- si es necesario que las víctimas vuelvan a declarar.

Serán citados 265 testigos y participarán 14 defensores para asistir a las nueve imputadas.

Será un juicio de varios meses. “Están agendadas las audiencias de debate hasta el mes de octubre, aunque no se descarta que el juicio pueda extenderse en el tiempo por la cantidad de testimonios y las pruebas acumuladas”, precisó la oficina de Prensa de la Suprema Corte de Mendoza.

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