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Carbohidratos: ¿engordan o no?

En una época del año en la que los gimnasios y centros de estética aumentan la cantidad de socios, convocando al público ansioso por hacer lo que sea para llegar bien al verano, las dietas de diversos tipos empiezan a ser un tema recurrente.

En una época del año en la que los gimnasios y centros de estética aumentan la cantidad de socios, convocando al público ansioso por hacer lo que sea para llegar bien al verano, las dietas de diversos tipos empiezan a ser un tema recurrente.

Y si de dietas se trata pocas tienen en cuenta la importancia de incluir una amplia variedad de alimentos, sin dejar de lado a los carbohidratos. Las pastas son uno de los alimentos más demonizados de todos los tiempos. La creencia de que los carbohidratos son perjudiciales para una dieta saludable aparece a fines de los 60 y principios de los 70. En esa época, se pusieron de moda cierto tipo de dietas, como la llamada "Dieta de Atkins", la que, entre otras recomendaciones, sugería suprimir por completo los hidratos de carbono.

En la actualidad, se ha entendido que pensar en el consumo de un alimento o grupo de alimentos como la causa única de la obesidad no es correcto. Está comprobado que son múltiples los factores que ocasionan el exceso de peso: la falta de actividad física, la genética, el aumento en el consumo de alimentos muy ricos en grasas y en azúcares, entre otros.

Por eso, responsabilizar únicamente a los carbohidratos por no tener la panza chata, resulta un disparate. De hecho, la reconocida doctora especialista en nutrición Mónica Katz dice: "Es un mito creer que los hidratos se convierten en grasa y eso es un hecho en el humano que se comprobó en 1980. Resulta increíble que la gente siga creyéndolo. De hecho, si se desea perder peso, la pasta caliente al dente o fría en ensalada son excelentes opciones para perder peso y evitar la pancita".

Los carbohidratos se dividen en dos grupos: los de rápida metabolización (pan, galletitas, dulces) y los que realizan un proceso de absorción de forma lenta y sostenida. Las pastas de sémola o de trigo candeal se encuentran dentro de este último grupo. Al ser metabolizadas lentamente, contribuyen a mantener bajo control los niveles de azúcar, así como también a controlar el apetito entre comidas. De hecho, las personas que consumen una dieta alta en carbohidratos son menos propensas a acumular grasa, en comparación con aquellas que tienen una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas.

Lo esencial, agrega Katz, es respetar el modo de cocción que indica el paquete. "La pasta posee fibra que no sólo mejora la saciedad sino que además, el almidón que luego de cocinado y vuelto gel, se convierte (en parte) en almidón retrógrado, absorbiéndose parcial y lentamente. Esto favorece no solo una menor ingesta calórica sino que además genera la sensación de saciedad dada por la consistencia al dente de la preparación".

En conclusión, no es necesario pasar hambre o seguir dietas extremas que abandonamos ni bien termina el verano. La mejor estrategia no es dejar de lado nuestros alimentos preferidos, sino incluirlos sin demonizarlos. ¡Porciones medidas para cuerpos divinos!".