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A Norita no la mató nadie

Hay dos formas de favorecer a un asesino. Apropósito o por negligencia. El asesinato de Nora Dalmasso en Córdoba hace seis años es un claro ejemplo de lo mal que se investiga en la Argentina. Y la pregunta es la misma: ¿Se investigó de forma intencional, o hubo impericia?

Por Mauro Szeta

@mauroszeta

Por una razón, o por la otra, lo concreto es que el crimen parece cada vez más lejos de resolverse. Tan mala fue la investigación del fiscal Javier Di Santo que tuvo como imputados, y en simultáneo, al albañil-perejil, Gastón Zárate, y al hijo de Nora, Facundo Macarrón. Para los dos, trazó distintas teorías.

A Zárate lo culpó de matar a Nora en un homicidio con robo y violencia sexual, y al hijo lo imputó de matar a la madre en un acto sexual perverso e inenarrable.

Después de seis años, se dio cuenta de lo incoherente de la acusación, y el propio fiscal terminó pidiendo el sobreseimiento de Facundo. Es decir que tardó una eternidad para desvincularlo. Con el "perejil", si bien lo liberó de arranque, marcha mediante, también se tomó años y años para desvincularlo del todo. Ni bien quedó desvinculado, Facundo denunció desde Francia que el fiscal lo había incriminado con un claro prejuicio sexual. Según Facundo, el fiscal lo había acusado porque era gay.

El caso es y será tan escandaloso que nadie podrá olvidar que se les hizo examen de ADN a 24 personas que estuvieron en la escena del crimen. Bien a nuestro estilo "berreta", todo el mundo había pisoteado la escena del homicidio. Entonces, había que separar rastros de escena contaminada de rastros del homicida. Hasta el cura del pueblo se tuvo que hacer un ADN, por las dudas.

Lo único certero, a seis años, es que el ADN encontrado en el cuerpo de "Norita" es de su propio marido, Marcelo Macarrón. No hay dudas que el semen encontrado en el cuerpo de ella es de él. Para esto se tuvo que pedir la colaboración del FBI, se tuvo que hacer una y otra pericia, y el único perfil genético claro era el del viudo. Para esto, Macarrón siempre tuvo una misma explicación: dijo que su ADN estaba en el cuerpo de Nora porque habían tenido sexo tres días antes. Como coartada puso que al momento del crimen, jugaba golf en Punta del Este. El fiscal le creyó y aseguró haber constatado su coartada punto por punto.

Hay una máxima que se ajusta al caso: cuando la policía quiere resolver un caso, lo hace; si no lo hace es porque encubre algún pez gordo.

Los días pasaron. Y hoy no tenemos absolutamente nada. Desde su tumba, Norita pareciera decirle a todos, y a modo de burla: "No se preocupen. Me mate sola. Caso cerrado".