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Woordy Allen: "Le tengo miedo a todo"

Hipocondríaco como siempre. El director le contó a Clarín a qué cosas les teme y sugirió que, si lo llamaran de Buenos Aires para rodar... "Es una ciudad fantástica", dijo. El jueves estrena "Medianoche en París".

Siempre es estimulante encontrarse frente a frente con él. Porque además de analizar sus filmes con humor, cuando no con profundidad, tiene respuestas jugosas e inesperadas. Woody Allen, a sus 75 años, tiene menos pelo, pero más canoso. Flaco, flaquísimo, con la camisa abotonada casi hasta el cuello, una vocecita finita y su carraspeo característico antes lanzar su respuesta, Allen está en el lujoso Hotel Martinez, en Cannes, donde presentó en la apertura del Festival Medianoche en París . En la Argentina se estrena el jueves.

En el filme, mientras está en la capital francesa con su novia y sus futuros suegros, Gil (Owen Wilson) es un guionista estadounidense que se deja escapar a la ilusión de cambiar su vida cuando a la medianoche se traslada mágicamente al París de los años ’20. Y tiene encuentros con diversos artistas de la época.

Usted ha dicho que le fascinaba moverse en el tiempo hacia una fantasía de otra época, pero pensaba que también es la fantasía de otro lugar. Una fantasía que usted tuviera de Europa y en particular de París.

Mmmh... Y me preguntaba, ¿por qué es divertido jugar con la postal de fantasía romántica de Europa y una gran ciudad europea? Yo creo que el impulso natural es no estar donde uno está en el momento. Es siempre tan doloroso estar en la realidad donde estamos. La vida es tan difícil y tan tortuosa, y tan llena de pesadumbre, y decepción y dolor, que uno quiere estar en otro lado y piensa: sáquenme de acá. Y a veces pensamos geográficamente. "Podría estar en Londres". ¡Si pudiera vivir en Johannesburgo, si pudiera vivir en Bora Bora la vida sería mucho mejor! O si pudiera vivir en los años ’20. ¡Si hubiera vivido 50 años antes! Pero la verdad es que al pensar en eso, sólo pensamos en los aspectos agradables.

¿Cómo cuáles? No se piensa en el París de la Belle Epoque –como todo el mundo, yo pienso en Gigi, Maxim’s, champagne-, pero si uno lo piensa con realismo, hay muchas cosas terribles que ocurren en la Belle Epoque en París. Las mujeres morían al dar a luz y la gente moría de tuberculosis y sífilis. Hay muchas cosas en las que uno no piensa al tener un recuerdo nostálgico. O sea que no me gustaría vivir en otra época. Sería agradable si uno pudiera ir sólo a pasar el día, para almorzar, y almorzar en los ’20 y después volver al presente. Realmente estamos mejor en el presente. Y Europa, como cualquier otro lugar, tiene muchos pluses que no tengo en mi país, y muchas deficiencias que extraño de mi país.

¿Por ejemplo? Mi ducha. En casa tengo una ducha maravillosa y el agua sale caliente y abundante todos los días. Cada vez que voy a un hotel europeo, la ducha es más o menos...

Son muy caras esas duchas de selva tropical... Sí, es muy decepcionante para mí, y cuando tengo que vivir en París durante tres meses o vivir en Roma, es muy importante. Lo mismo el aire acondicionado. Yo estoy acostumbrado en Nueva York; este verano, cuando trabaje en Roma (ver Un mundano ), extrañaré el béisbol. Es una decepción, pero ganaré otras cosas; estaré viviendo en Roma. Eso es un deleite.

Allen mira la hora, mete la mano en su bolsillo y saca una pastillita verde. La mastica y responde.

Entre los personajes que Gil se encuentra esperaba a Van Gogh... ¿Cuál fue el método de su elección sobre qué artista iba a cruzarse? Tuve que elegir rápido a un par de personas. Y los actores eran muy parecidos, a Gauguin, por ejemplo; eran personas perfectamente correctas para la época y las usé, fue arbitrario. Podría haber usado Monet, o Van Gogh, o Cézanne, cualquiera de los impresionistas.

No actores con una sola oreja.

No, sin actores con una sola oreja.

Rachel McAdams hace acordar un poco a Naomi Watts en su personaje de "Conocerás al hombre de tus sueños", y usted siempre se muestra comprensivo, con cierta solidaridad con las mujeres que tratan de vivir con ese artista inspirador y sus miedos y sus anhelos. ¿Qué es lo que le fascina en las mujeres comprometidas con estos hombres? Siempre hay conflicto cuando alguien aspira a ser artista y no lo logra. Y en Conocerás... Josh Brolin era un escritor frustrado, y eso generaba muchos problemas para él y para los que estaban a su alrededor, sobre todo su esposa. Y aquí pasa lo mismo. Gil es conflictivo y corre tras algo más serio que tener meramente una vida comercial exitosa, y eso le crea problemas a su pareja, porque ella quiere casarse con él, vivir en California, vivir en una linda casa, tener todo lo que viene con la fama y fortuna, que él puede darle y a él no le interesa.

Estos escritores son lo opuesto a usted, ya que usted escribe y hace una película por año. ¿Es un temor suyo no tener éxito al escribir y hacer cosas creativas? No, curiosamente es el único miedo que no tengo. Le tengo miedo a todo y todo me preocupa, pero eso nunca me preocupó. Nunca tuve el bloqueo del escritor. La gente me ha dicho: "Imaginá que un día te despertás y no sos gracioso". Pero no podés, porque eso es lo que sos. Nadie se despierta siendo una persona totalmente distinta. Y nunca le temí a eso. Si vos me decía ahora: te doy dinero, hacé la película en Serbia, puedo ir a mi casa o a la habitación de al lado y escribir un guión. O sea que es el único miedo que nunca he tenido. ¿Por qué? No lo sé. Tal vez porque cuando empecé era un escritor de TV, y en TV –yo era muy joven, tenía 16 años- había que escribir un programa en vivo para cada sábado a la noche. De modo que el lunes a la mañana me ponía a trabajar, y tenía que escribir. No podía sentarme a esperar que llegara la musa. Había que escribir. Por eso siempre pude sentarme en una habitación y escribir. Forzado, y escribir. Y no he tenido las angustias de mis personajes en las películas.

¿Pensó en escribir novelas? Probé una vez y me resultó muy difícil, muy difícil. Más de lo que pensaba. Se la mostré a gente que conocía. No les pareció algo logrado. La puse en un cajón y no volví a mirarla nunca. No soy en realidad una persona literaria, me siento más del espectáculo, toco el clarinete, he sido cómico de cabaret, hago películas. No sé lo suficiente sobre literatura. Entonces, cuando le doy mi novela a alguien... Otro recibe la novela de un verdadero escritor y dice: no es buena. Y entonces se vuelve loco, se la da a otro, la recibe y la publica y es una obra maestra. Yo no hago eso. Acepto que no es buena. Por qué, no lo sé. La puse en el cajón...

Perdón, hablando de escribir... ¿sigue escribiendo en su vieja máquina? Sí, mantengo mi vieja forma de escribir, no veo ninguna razón para no hacerlo, primero escribo con un lápiz o lapicera amarilla. Y cuando termino, lo tipeo, tengo la misma máquina de escribir alemana que compré a los 16 años. Está perfecta. Si te la vendiera pensarías que es nueva, recién salida de la fábrica. Todo funciona. Hay partes que nunca tuve que reparar o arreglar.

¿La lleva en todos sus viajes? No la traje aquí porque son unos pocos días. Pero he viajado con ella a muchos lugares.

Woody carraspea, un tenue "gracias" sale de su boca y se retira de la suite, con el pantalón subido hasta más arriba de la cintura. Se marcha encorvado, quizá con el peso de sus 42 películas como director a cuestas.