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Unión política frente a los mercados

* Por Javier Fernández Díaz La capacidad de los bancos europeos para pagar sus deudas están sometidos a constantes pruebas de solvencia. La posibilidad de que los resultados no sean los esperados dispara los intereses que algunos países miembros debían pagar para financiarse. Los "mercados" atacan antes de conocer el resultado de los exámenes.

La Unión Europea (UE) continúa sumida en una grave crisis económica y financiera. A los rescates realizados a Irlanda, Portugal y Grecia se une la posibilidad de que otros Estados Miembros tengan que ser rescatados en un futuro próximo. "El contagio podría ser amplio si las tensiones en los países de la zona euro en crisis se trasladan a otros miembros", ha declarado Luc Everaert, jefe de la División de Políticas de la zona euro en Europa del FMI. 

Las agencias de calificación y los mercados financieros tienen cada vez mayor poder de decisión y lo ejercen a diario. Ninguna prueba o control es suficiente. Los "mercados" han impuesto su ley: todo vale para reducir el déficit. Los intereses de la deuda, los test de solvencia y los índices de la bolsa provocan más iniciativas políticas que casi 500 millones de ciudadanos. Sin embargo, son esas personas, quienes pagan los rescates financieros con sus impuestos, quienes ven peligrar sus sueldos y quienes observan cómo se endeuda su futuro y el de sus hijos.

Los ciudadanos de la UE han hecho muchos sacrificios, y por el momento no han obtenido beneficios. Justo al contrario que "los mercados". Las agencias de calificación y los abusos del sistema financiero han provocado una grave crisis económica y social.  Moody's certificó como una sólida empresa a Lehman Brothers, cuya quiebra inició la crisis actual. La situación supuso un plan de choque mediante el cual se reflotaron empresas privadas con dinero público. Los responsables de la crisis no se han visto obligados a responder por sus actos y mantienen su capacidad de influencia. Quienes la sufren pagan los errores de otros, y la factura crece día a día.

Es necesaria una UE con mayor peso político, capaz de hacer frente a los "ataques" que recibe. A falta de una unión política fuerte y desarrollada, Estados Miembros e instituciones comunitarias deben mostrarse unidos, sólidos y concisos. "Espero de los líderes, del presidente de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo (BCE) que reafirmen la autoridad política frente a los mercados con un mensaje muy claro", declaraba Michel Barnier, comisario de Mercado Interior y Servicios Financieros de la UE.

Algunas propuestas comienzan a tomar forma. Se pretende crear una agencia de calificación europea para hacer competencia a Standard & Poor's, Moody's y Fitch, que cubren el 90% del mercado a nivel mundial.

Desde su creación, la UE ha dirigido sus esfuerzos en generar una unión económica y comercial sólida. Su máximo exponente es la moneda única. Ahora El Pacto del Euro se encuentra amenazado y la situación económica es cada vez peor. La Europa de los Mercaderes es una marioneta en manos de "los mercados". Es necesario avanzar en la integración política. Se necesita una UE capaz de enviar un mensaje que refleje el consenso de los países que la forman. Se debe desarrollar una unión política con capacidad y la autoridad de defender los logros que ha conseguido la UE y frenar las agresiones financieras.

 La Unión tiene que tener un carácter más humano. Las consecuencias de cada ataque financiero las sufren familias griegas, portuguesas, irlandesas o alemanas. Los ciudadanos europeos son las víctimas de los recortes y endeudamientos. Avanzar en la unión política significa caminar hacia una UE más democrática, en las que los seres humanos sean más importantes que el contenido de sus billeteras y sus cuentas corrientes.

La respuesta a las dificultades se realiza con fondos aportados por todos los Estados. La solución pasa por generar propuestas alternativas comunes ante los problemas. La UE no puede ser sólo un organismo capaz de rescatar países al borde de la quiebra. Debe generar mecanismos políticos  para evitar rescates y  situaciones insostenibles.

Javier Fernández Díaz

¿Qué pasaría si Estados Unidos entrara en default?

El tiempo se agota, y no hay acuerdo en el país del norte para elevar el déficit; cuáles serían las consecuencias en el mundo y en el país si EE.UU. cae en cesación

El mundo se mantiene en vilo ante la posibilidad de que los Estados Unidos caiga en default, una posibilidad para muchos lejana, pero factible a la luz de las trabas en las negociaciones entre demócratas y republicanos cuando el tiempo se agota. Lo más probable, señalan, es que la deuda pierda la calificación AAA, algo también negativo.

Antes de entrar en el análisis en particular de la Argentina, es conveniente analizar cuáles serían las consecuencias mundiales de una situación sin precedentes. Para analizar este escenario, hay que tener en cuenta que de los 14,3 billones de dólares, un 9,7% corresponde a acreedores externos, mientras que 4,6 billones es deuda inter estatal.

Entre los acreedores, los países más afectados serían China y Japón, los mayores tenedores de bonos de EE.UU, con US$ 1160 y 912 millones, respectivamente. Los siguientes en la lista son Gran Bretaña, los países de la OPEP y Brasil, el principal socio comercial de la Argentina.
A nivel internacional, los escenarios de un hipotético default generarían un caos en los mercados. Los papeles del Tesoro norteamericano son la inversión más confiable del mundo y el pilar del mercado mundial de bonos. Si se suspendiera el pago de esas obligaciones, la crisis de confianza se esparciría al mundo. La venta de bonos tumbaría, como un dominó, a las acciones y al dólar.

"Lo peligroso es que un default obligaría a las calificadoras a bajar la calificación de la deuda americana, lo cuál sería lo mismo que bajar la calificación a todos los activos globales (europeos, asiáticos, emergentes, etcétera) que cotizan con un diferencial por encima de los treasury bonds. Esto podría disparar una caída de precios importantes en todos los bonos (por aumento del riesgo) y en las acciones (mismo motivo), que complicaría aún más el complejo escenario producido por la crisis Europea", explicó el economista Nicolás Litvinoff.

En la Argentina se sigue apostando a la divisa estadounidense, y si se acentúa la debilidad del dólar y también se afectaría la credibilidad del país. Hasta ahora y pese a la última crisis, el billete verde se mantiene como la moneda de reserva por excelencia a nivel mundial. Una consecuencia ya visible es la escalada del oro, devenido un refugio más seguro, ubicado en 1628 dólares por onza.

Además, para EE.UU. sería más caro endeudarse, pedir prestado, por lo cual, el Estado gastaría menos. Las tasas de interés del crédito se elevarían y eso impactaría directamente sobre el consumo. Por ende, con la caída de la producción, disminuiría el crecimiento y aumentaría el desempleo, una variable que el gobierno no pudo sanar del todo desde la crisis de 2008.

¿Cómo repercutiría en la Argentina? El economista de Fimades, Luis Palma Cané, señaló que "la realidad económica indica que la probabilidad de que EE.UU. caiga es default es nula" y que sólo "se trata de un tema político". Al especular sobre las consecuencias en el país, se focalizó en la debacle mundial y lo que eso generaría. "Habría una fuerte recesión global, además de un desastre financiero de los bancos alrededor del mundo", describió. Y continuó: "Eso haría caer los precios internacionales en dólares y, por tanto, las exportaciones".

Siempre en condicional, destacó que se trataría de un escenario aún más grave que la crisis generada tras la caída de Lehmann Brothers. La gente común y no sólo los ahorristas sofisticados sufrirían el impacto en la Argentina. "Aquí, afectaría a los inversores argentinos que tienen bonos, pero también a los que ahorran en dólares en el colchón, por la debilidad de la moneda en la que se reserva valor", analizó, en el marco de una fuerte dolarización de mayoristas y minoristas, acentuada en estos meses previos a las elecciones presidenciales.
La consecuencia de un posible default en el país del norte sería "una fuerte caída de la riqueza", concluyó el especialista. También Nicolás Litvinoff destacó las dificultades de analizar un "territorio desconocido", pero se animó a vislumbrar un "efecto indirecto" a partir de una certera recesión y una baja pronunciada en el comercio internacional.  "La razón por la cuál los mercados financieros no se derrumbaron en las últimas semanas ante un potencial escenario de default de la deuda americana está más que claro: separan el hecho político del económico, aunque el riesgo está justamente en que la línea divisoria entre ambos siga disminuyendo hasta desaparecer", opinó Litvinof.