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Un bar de novela, una esquina con historia y la vorágine de siempre

“Todo el mundo tenía sed y entraba en el London como un calzador”, menciona Julio Cortázar en la novela Los Premios que se gestó en 1960, precisamente, en una de las mesas de esa Confitería de Avenida de Mayo y Perú y que, a su vez, sirvió de lugar central en la trama de la obra.

No por cuestiones de género sino por su nueva concepción de confitería, más una dosis de querencia y arraigo, aquel bar hoy es apodado en femenino.

¿Pondría alguna vez el ilustre escritor la ñata contra el vidrio de La London para ver la gente pasar? ¿Cómo sería el semblante de aquellos hombres y mujeres de la década del sesenta? ¿En qué problemas pensarían mientras esperaban el  colectivo?

julio cortazar london city

Sólo sabemos lo que él nos cuenta.

Según su relato, un gentío indiferente entraba y salía de la boca de subte con portafolios y  sombreros. La gran vía porteña –dice-  “insistía en el desorden de siempre” y tenía una rara mezcla de “olor a nafta, a asfalto caliente, a agua de Colonia y a aserrín mojado”.

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Con este detalle y un poco de imaginación uno casi puede suponer que la magnitud del caos de esa esquina seis décadas atrás no era tan distinta a la de hoy en día.

Sin embargo, esa intersección ha visto pasar numerosos cambios sociales, protestas, celebraciones, desfiles presidenciales y oficios en extinción.

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Ya no se vocea afuera la quinta de edición del diario y por primera vez en su historia entra y sale gente con barbijo. Ha recorrido un largo camino esta muchacha (porque recuerden que ahora es La London)

Cambios edilicios

El proyecto del ingeniero británico Edwin Merry se terminó de construir en 1895 por encargo de la familia Ortiz Basualdo para albergar oficinas para alquilar. Hubo una sastrería y en 1910 el edificio fue remodelado por Salvador Mirate para ser sede del anexo de las famosísimas tiendas Gath & Chaves, emporio de la moda por aquellos tiempos.

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Fue Mirate quien le agregó la espectacular cúpula al edificio en el cual se podía leer un gran cartel que anunciaba la “Exposición de saldos”.

Desde 1954 funciona en la planta baja la confitería que fue refugio de poetas, artistas y políticos que transitaban desde el Palacio Municipal hasta el edificio del Concejo Deliberante.

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En el año 2000 fue declarado café notable por la Comisión de Protección y Promoción de los cafés, bares, billares y confiterías notables de la Ciudad de Buenos Aires

Luego de un cierre por remodelaciones en 2013 –y en medio de un sinfín de dudas y rumores-un año después la London City reabrió sus puertas, precisamente, al celebrarse el centenario del nacimiento de Julio Cortázar.

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Sesenta y siete años no es nada

Mucha es la historia que se escurrió por las alcantarillas o que escribió en las mesas de la London desde 1954 pero lo cierto es que puertas adentro, aún persiste la mística del legendario escritor.

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En las calles, una rayuela pintada de color invisible sobre las baldosas parece desordenar el vertiginoso paso de los transeúntes. ¿Qué problemas tendrán en la cabeza mientras esperan el colectivo?

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Fotos: Archivo, London City y Javier García

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