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Tropezamos como sociedad

* Virgilio Gregorini. ¿Por qué construimos viviendas de emergencia? Para eliminar lo indigno del agua, el viento y la tierra en las unidades precarias, mientras sentamos las bases para lograr soluciones más profundas.

El fin de semana último, mientras inaugurábamos viviendas de emergencia en Argüello, ciudad de Córdoba, volví a preguntarme cómo puede ser que haya gente para la cual una vivienda de madera de seis por tres metros, sin baño ni cocina, constituya un "sueño".

La alegría del trabajo realizado y compartido con esas familias se mezclaba con bronca e impotencia. Pero, ojo, no contra el Gobierno, como solemos decir los argentinos en un intento por despojarnos del problema –casi sin darnos cuenta–, sino contra nosotros como sociedad, por permitir que millones de familias vivan de manera indigna e injusta.

Al ver y compartir la alegría de esas 10 familias, no pude dejar de pensar en las seis del barrio El Tropezón, con las que no pudimos trabajar en agosto por un impedimento de la Dirección Nacional de Vialidad. El hecho fue de público conocimiento. Después de tres días, nos sentamos a dialogar con el organismo para llegar a un acuerdo, el cual logramos de palabra, pero no de hecho. Conclusión: las seis familias pasaron otra Navidad sin una vivienda de emergencia que mejoraría su hábitat.

Viviendas de emergencia. ¿Por qué construimos viviendas de emergencia? Para eliminar lo indigno del agua, el viento y la tierra en las unidades precarias, mientras sentamos las bases para lograr soluciones más profundas y a largo plazo. La organización Un Techo para mi País (UTPMP) trabaja en terrenos irregulares, no usurpados, en los que la toma es pública y pacífica.

La realidad de El Tropezón nada tiene que ver con una usurpación, ya que la mayoría de las familias, según nuestros propios relevamientos, vive allí hace más de 10 años y el asentamiento informal tiene más de 30. Trabaja más del 80 por ciento de los vecinos, de los cuales casi la totalidad lo hace de manera informal, es decir, "en negro".

Se preguntarán qué piensa hacer UTPMP con lo ocurrido en El Tropezón, al ser la primera vez en la Argentina que nos impiden trabajar en nuestra primera etapa del modelo de intervención. Han pasado casi cuatro meses de intentar por las vías formales ponernos de acuerdo con Vialidad Nacional, mientras cada frío o lluvia castigó a las seis familias de modo innecesario. Nuestro trabajo no entorpece el trabajo del Estado, en este caso para avanzar con la avenida de Circunvalación, sino que, por el contrario, lo favorece, porque ayudamos a fortalecer una comunidad, para que la transformación de la situación de pobreza sea guiada por los vecinos y se torne, de ese modo, sustentable. Si para el bien común de la sociedad y de las familias el barrio debe ser trasladado, UTPMP acompañará el proceso.

Más que preguntarnos qué hará Un Techo para mi País, deberíamos preguntarnos qué haremos todos como sociedad. Si somos conscientes del problema y de nuestra responsabilidad (no culpabilidad), entonces automáticamente tomaremos cartas en el asunto. Los invito a que piensen y charlen con su familia qué van a hacer como ciudadanos para ayudar a esas familias, que además representan a otras miles que también siguen soñando con una vivienda de madera de seis por tres. Los jóvenes voluntarios de UTPMP queremos que nos apoyen.

Reafirmamos que seguiremos trabajando junto a las familias más vulnerables, como lo venimos haciendo desde 1997. Las familias de El Tropezón ya no están solas. Analizaremos con ellas, y por qué no con usted, qué hacer para mejorar su calidad de vida.