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Tenía tos, le dijeron que no era nada pero ahora necesita un trasplante bipulmonar 

Zahira tiene 12 años y estuvo en tres oportunidades en terapia intensiva. LA pequeña vive con oxígeno y no puede salir de su casa.  Sueña con el día en que le lleguen sus pulmones. 


La trágica actualidad de Zahira comenzó el 22 de marzo de 2022, cuando su mamá la llevó a una guardia de la localidad bonaerense de Tristán Suárez, a unos pocos kilómetros de Ezeiza. La atención fue rápida y el diagnóstico aún más: “Tiene laringitis me dijeron. La medicaron, me dieron una orden para comprar antibióticos y me mandaron a casa”, contó Ayelén a la señal TN.

Pero el diagnóstico era equivocado y el día siguiente fue aún peor. Fiebre, tos, el cuerpo frío y un hundimiento en el pecho que complicaba a la nena de 12 años cada vez que quería respirar. Ayelén la volvió a llevar a la guardia y la secuencia se volvió a repetir: cambiaron el diagnóstico y volvieron a equivocarse.

Del “broncoespamo” que le dijeron en la guardia, pasó a ser trasladada de urgencia al hospital de Ezeiza, en el que quedó internada. Una hora demoró el cuadro en agravarse a tal nivel que tuvo que ser derivada a terapia intensiva y, por consecuencia, tuvo que ser intubada.

“A las pocas horas me avisaron que vaya a despedirme de ella porque no saturaba. Estaba hinchada, fría y morada. Le hablé, pero yo estaba en shock. Me agarró un ataque de nervios y no podía hablarle”, relató Yuffre sobre una de las peores noches de su vida.

Durmió en el hospital, como otras tantas noches que le siguieron, y de a poco la situación comenzó a mejorar. Le hicieron un drenaje en los pulmones, dio resultado y le pudieron dar un diagnóstico. Esta vez, fue acertado: neumonía bilateral.

Cuarenta y cinco días tuvo que estar internada en ese hospital la pequeña. A la semana de haber ingresado un virus intrahospitalario se metió en su cuerpo y volvió a un estado crítico. Así lo grafica su mamá: “Prácticamente, no podía caminar, bajó mucho de peso y se agitaba mucho. Estando sentada tenía la frecuencia cardíaca en 150 y la neumonóloga me decía que era normal”.

Los días se convirtieron en semanas y estas en meses, hasta que le dieron el alta. Su mamá aseguró que los médicos cometieron un grave error en ese momento: “Le dieron el alta sin oxígeno. Sus pulmones estaban débiles y la hicieron hacer una rehabilitación durante tres meses sin oxígeno. Yo les decía que ella lo necesitaba y no me escucharon”.

Luego de los meses de rehabilitación, llegó un punto de quiebre: la neumonóloga que la trataba le pidió de hacer una interconsulta con otra especialista. “Me dijo que se le estaba yendo de las manos la situación de Zahira”, contó Ayelén.

Ella tomó sus cosas y se fue directamente al hospital Garrahan. Empezó a hacerle los estudios que le pidieron los médicos y cuando tenía todo listo para presentarle los resultados a los especialistas, la vida volvió a golpearla. Fue en septiembre del año pasado que Zahira comenzó a desmejorar y en cuestión de horas volvió a quedar internada en el hospital de Ezeiza.

“Estuvimos cuatro días ahí y ni bien pudimos ir al Garrahan fuimos. Estuvo internada 22 días y me explicaron que necesitaba el oxígeno para vivir. Que se tenía que ir del hospital con oxígeno y esperar un trasplante”, explicó su madre.

La nena de 12 años salió del hospital con oxígeno y no se lo sacó nunca más. De aquel septiembre del 2022 hasta este mayo de 2023 volvió en varias oportunidades al Garrahan y estuvo internada en terapia intensiva en otras dos oportunidades.

El 1° de diciembre tuvo una recaída y no podía aumentar de peso. Según contó su mamá, Zahira pesaba 25 kilos cuando debía pesar 40 y sus pulmones dejaron de funcionar. Tuvo que ser internada con sonda, luego de dos semanas pasó a terapia intensiva y sufrió una intubación muy riesgosa.

“Había un 20% de posibilidades de que salga con vida de esa situación, pero era la única alternativa que tenía”, contó Ayelén. Pero Zahira se repuso de la difícil situación y luego de 44 días le dieron el alta. En el medio vivieron todas las fiestas de fin de año en el hospital.

La mamá contó que recién pudo entablar una conversación con su hija para Navidad, luego de más de un mes y medio de internación. “La iban despertando de a poco, pero siempre intubada. Para Año Nuevo ya estaba despierta, pero lo sufría más que la primera vez”.

Hace unas pocas semanas volvió a tener un cuadro de neumonía que le afectó al pulmón derecho y estuvo nuevamente en terapia intensiva. Afortunadamente, la situación no pasó a mayores, pero todavía sigue esperando un trasplante que le pueda cambiar la vida.

La espera no es tan sencilla como parece. Ayelén lucha todos los meses con la obra social para que le lleguen en condiciones los elementos que necesita Zahira. La misma obra social que le demoró el ingreso de su hija a la lista del INCUCAI. “No se querían hacer cargo de la operación y por eso tardó más en meterse en la lista”, contó su mamá.

Hoy, sostiene una lucha por los tubos de oxígeno que le llegan a su hija: “Me dan ocho tubos por mes, pero no me alcanza. Hace tiempo que estoy reclamando la mochila, que es una herramienta que dura más tiempo y se puede recargar”, explicó.

“Lo que me dice la neumonóloga es que quiere que esté estable para cuando llegue el trasplante. Ellos quieren para Zahira los pulmones más sanos posibles. Solamente queda esperar que aparezca el donante”, agregó.

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