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Sergio debe esperar en octubre a Patricia o a Horacio

CANDILEJAS, CONSENSO Y PALOS O PAÍS DE SOMBRERO (II): Plantar las bases del capitalismo tolerable. Los revolucionarios deben abstenerse.

 


Cultura del ajuste

La agenda es de derecha (porque la sociedad se desplazó hacia la derecha).
La cultura del ajuste, simulado o frontal, depende del estilo ideológico de quien lo encare.
La epopeya consiste en persuadir al Fondo Monetario con el cuento de plantar las bases vulgares del capitalismo tolerable.
Para digerirlo, se le agrega con la “distribución (relativamente) equitativa del ingreso”. Y el estigma -o el mandato- de la “justicia social”.
Peronismo explícito.

Ante la síntesis, La Doctora escogió al candidato ideal del Frente Candilejas. Sergio Massa, El Profesional.
Para confrontar con las distintas variables de la derecha tradicional.
“Revolucionarios imaginarios del kirchnerismo, abstenerse”.
Patalear, devorar sapos. O rendirse ante la claridad conceptual de la doctora Myriam Bregman, Natalia Sedova.
O confortar la conciencia culposa con el apoyo moral a Juan Grabois, El Santo de la Contención.

La motosierra de Javier Milei, El C-Boy, es apenas comparable a las precipitaciones del Cambio o Nada que impulsa Mauricio, El Ángel Exterminador (culturalmente colonizado por Milei).
Mauricio se encuentra adherido a la aceleración de la señora Patricia Bullrich. La Montonera del Bien.
La dama no “baja un cambio”. En la primera curva a 300 enfrenta el absurdo previsible de estrellarse.
Patricia se propone “pasar por encima” a todos los obstáculos del camino. Del kirchnerismo maldito al narcotráfico.
Es el instrumento de Mauricio para acabar con Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, su enemigo íntimo.
Horacio impulsa otro proyecto de centro derecha. Es portador de la ideología pragmática de la acción. Impulsor del desarrollismo tardío.
Un predicador de la sensatez, extrañamente desubicado entre tanta irracionalidad festiva.

Tortitas negras

La campaña de Candilejas se instala en el ministerio de Economía hasta la inutilidad de las elecciones tóxicas de agosto.
Para el oficialismo, las PASO se presentan con la ventaja natural de ser irrelevantes. Un ensayo general de orquesta.
Candilejas debe directamente prepararse para la primera ronda de octubre.
Conformar su polo corporativo de poder con gobernadores, mini gobernadores, sindicalismo, organizaciones sociales. Peronismo clásico.
Ser en agosto el más votado es una pedantería baladí. Apenas valorable para los encuestadores que reproducen sus ejercicios conjeturales de aproximación o adivinación.
O para los superficiales que adoran el lugar común y creen todavía en la gravitación de los títulos del lunes. Tortitas negras.

Importan, sí, en agosto, un par de litigios territoriales de La Provincia Inviable.
En La Matanza, Emilio Pérsico, José Hernández, manda heroicamente al frente a la señora Patricia Cubría, La Bermellona, su esposa.
Para cuestionar el poder atornillado del mini gobernador Fernando Espinosa, Argentino Ledesma.
Con la luz verde, acaso resignada, de Máximo, El Influencer. Y con el arrojo perverso de Martín Insaurralde, El Jésico.

Otra exhalación de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora se registra en Hurlingham.
Se destinan bolsones de energía de La Agencia para arrebatarle el control del distrito al simpático peronista cultural Zavaleta, El Juanchi.
Más tortitas negras.

Los que se la juegan en agosto (y los que esperan en octubre)

En agosto se juega el destino existencial de las dos líneas de Juntos por el Cambio.
Para la presidencia y para las dos versiones de Buenos Aires. Provincia Inviable y Maxikiosco del Artificio Autónomo.
Consenso y Palos, que impulsa a Horacio.
País de Sombrero, que impulsa a Patricia.
Cada uno secundado por su respectivo sobreviviente del partido centenario.
Gerardo Morales, El Milagrito, acompaña con Palos el Consenso de Larreta.
Luis Petri, Carucha, acompaña las categorías rápidas del Cambio o (probablemente) Nada, de Patricia.
Entonces Sergio y Javier esperan en octubre mientras Patricia y Horacio triunfan o sucumben en agosto.

Patricia -que hace política desde el moisés- logró instalar que la elección ya está decidida. Como si faltara solo el trámite elemental de contar los votos.
O como si Horacio estuviera fuera de juego y para irse al vestuario.
Persiste el suspenso de la paridad. Pero el mauri-bullrichismo divulga encuestas donde la Montonera del Bien vence por 25 a 9.
Las promueve desde el Canal Bwindi Uganda.
O durante los domingos operativos de Clarín, diario otrora imbatible que mantiene la pólvora empapada pero que aún asusta.

En la Provincia Inviable, Diego Santilli, El Bermellón (la joya de Horacio) confronta con su amigo y ex jefe de campaña Néstor Grindetti, Paladar Negro II, trebejo histórico de Mauricio servido a Patricia.
Cada uno, como corresponde, complementado por su vice radical.
Bermellón Santilli y Paladar Grindetti deben batirse en agosto para ganarse el derecho de enfrentar, en octubre, al favorito.
Axel, El Gótico, que también ansiosamente espera.

La pulsión radical

En el Maxikiosco, las elecciones tóxicas son trascendentales.
Es donde la Mutual PRO, desde hace 15 años, despacha las lucrativas golosinas.
Confronta, en nombre del primo y de Patricia, Jorge Boga Macri, Paladar Negro I, con el indemne Martín Lousteau, El Personaje de Wilde.
Pero Lousteau carga con la sólida sospecha de ser apoyado por Horacio.
Forma parte -Lousteau- del diseño estratégico de Emiliano Yacobitti, El Caudillo Universitario.
Junto a Maximiliano Pullaro, Otro Encanto del Enigma, en la compleja Santa Fe.
Y con Rodrigo de Loredo, El Formadito, en Córdoba.

Pero la pulsión radical anhela recuperar el territorio que cree propio. Desde antes que se transformara en Maxikiosco.
Es el Artificio Autónomo de la Capital que, en efecto, inventaron. Fue modelado en 1994 por Raúl Alfonsín, El Providencial.

Para conservar la vigencia casi feudal del Maxikiosco, el primo Boga Macri debe superar un mal arranque.
Trabas iniciales de papeles. Como si fuera culturalmente más porteño un habitante de Almagro que de Avellaneda.
La selección del postulante desafortunado (Rinaldi) lo obligó al primo a pedir -antes que el voto-, comprensión. O disculpas.
Es pedir demasiado.

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