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Refugio sureño de Cristina para evaluar variaciones K

* Por Pablo Ibáñez. La secuencia interminable de primeras veces sin Néstor agregará otro capítulo: Cristina de Kirchner se refugiará este fin de semana largo en El Calafate a explorar el menú de resoluciones políticas que, contra reloj, deberá explicitar entre su regreso y el 15 de junio.

Esta noche, o más tardar mañana -salvo una contraorden médica- la Presidente partirá a Santa Cruz para pasar, en familia, viernes santo y Pascuas. El retiro, al que se plegarían Carlos Zannini y Juan Manuel Abal Medina, será una pausa para analizar variables y definir movimientos.

El expediente prioritario es sobre el candidato K en la Capital, lotería que fastidia a Daniel Filmus, Amado Boudou y Carlos Tomada, protagonistas de un reality, sometidos al absoluto capricho de la Presidente. En el frío, se anticipa, alumbraría una definición.

El plazo para registrar candidatos caduca el 21 de mayo, pero el nombre del bendecido, dicen en Balcarce 50 y en los búnkeres, se conocería recién el mes próximo. Se espera un movimiento del PRO, sobre todo si Mauricio Macri decide aventurarse a una reelección.

El factor de las encuestas, invocado por Filmus, parece mitigado: las mediciones registran una diferencia a favor del senador que no es tan contundente como para ser condicionante. El boudouismo abraza el concepto del purismo: el ministro, dicen, es el más K.

Otra de las carpetas que la Presidente tiene para revisar es al de la vice. Tiene más tiempo: esos nombres deben registrarse en junio, y Cristina estiraría el misterio de su decisión personal, reelegir o no, hasta unos días antes de esa medianoche.

La hipótesis de que anunciará su postulación el 25 de mayo está descartada: ese día, en un show institucional, la Presidente clausurará el año calendario dedicado al Bicentenario patrio. No mezclará, se perjura en Gobierno, lo electoral y partidario con esa fecha.

Una pista. Hasta ahora, Cristina no viajó, la noche del festejo, a ninguna de las provincias donde triunfó el PJ. La pista se la dio, ella misma, a un ministro: «No voy a tomar partido: yo necesito de los que votaron a nuestros candidatos y de los que votaron a otros».

El caso del vice nacional aparece, en algún mapeo hipotético, atado al intríngulis porteño. Boudou fue incorporado, en las últimas semanas, entre los posibles compañeros de fórmula nacional, en el pelotón de los ultra-K, junto a Abal Medina y Zannini.

El entrerriano Sergio Urribarri -se esfuerza por avisar que en su provincia tiene candidatos mulettos para vencer a Jorge Busti, uno de los elementos que arguyen en Gobierno para sacarlo de la grilla- y el santiagueño Gerardo Zamora sobreviven entre los gobernadores mencionados.

Volvió a sonar una figura que se había descartado: José Alperovich, todopoderoso gobernador de Tucumán.

La incógnita de los vices no se agota a la sucesión de Julio Cobos. El segundo de varios candidatos provinciales, entre ellos, Daniel Scioli y el cordobés José Manuel De la Sota, aparecen tildados en la agenda de la Presidente.

El caso bonaerense se sacudirá esta tarde con el acto que el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, hará, con presencia de la Presidente, en el Luna Park (ver aparte). Aparece en un subgrupo junto a otro ministro, Florencio Randazzo, y el titular del ex-COMFER, Gabriel Mariotto.

Abal Medina, que cotiza el secreto, irrumpe como el comodín en todos los tableros, inclusive el tentador sillón de la Jefatura de Gabinete.

Scioli, que la semana pasada se vio tres veces con Cristina, redacta su propia nómina: se nutre de sus ministros, de Baldomero «Cacho» Álvarez a Mario Oporto y tilda a funcionarios nacionales. Confía en que sugerirá un nombre que la Presidente no rechazará.

En la provincia, además, debe resolver otros entuertos: la lista de senadores, los nombres de los 15 diputados que, como mínimo, serían electos (que reflejará el nivel de «contención» a Hugo Moyano), el enigma de la boleta nacional propia de Martín Sabbatella y, además, si tenderá o no una mano hacia Sergio Massa.

El tigrense decidió salir del radar por unos días a confeccionar, a solas, su hoja de ruta: una colectora K es una opción poco probable, el desafío a Scioli en la primaria está en revisión, replegarse en Tigre renació, en el último tiempo, como una alternativa posible.

Una negociación áspera, a la distancia, por momentos a ciegas, se desarrolla en torno al caso cordobés. Se afirma que Cristina de Kirchner quiere a una mujer como escolta de De la Sota y se asegura que esa bendición recaerá sobre Carolina Scotto, rectora de la Universidad de Córdoba.

Hasta 2009, el entrevero electoral quedó íntegramente en manos de Néstor Kirchner. Ese eco perduró, incluso, en la pulseada de Chubut: Carlos Eliceche había sido coronado, por el expresidente, como la espada para enfrentar a Mario Das Neves.

Cristina debutó con el «dedazo» a Lucía Corpacci en Catamarca, a pesar de que Kirchner había expresado su simpatía por Dalmacio Mera, que terminó como vice. En los 60 días que vienen, pondrá a prueba su criterio y su suspicacia para expresar en nombres su propio estilo.