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馃懏馃徎馃浉Polic铆a de La Pampa secuestrado por extraterreste

Un cabo de la Divisi贸n Abigeato de General Pico, fue levantado en el aire cuando circulaba por un camino vecinal. Por primera vez cuenta su historia, en esta nota de Marco Bustamante.


El 2 de marzo del a帽o 2006, cerca de las 21:30, el cabo Sergio Pucheta, un agente de la Divisi贸n Abigeato U.R. II潞 de la localidad de General Pico, realizaba una recorrida de rutina por la zona rural cercana a esa poblaci贸n, a bordo de una moto Honda 150. Ese d铆a, su ruta hab铆a cambiado levemente. Marcelo Villegas, un camarada de la comisaria segunda de Pico, le hab铆a pedido que cubriera tambi茅n su jurisdicci贸n porque era su jornada de descanso. El cabo Pucheta, comenz贸 la ronda a las 19.30 y llevaba 80 kil贸metros recorrido hasta que lleg贸 a un lugar conocido como 鈥渆l cruce las ca帽as鈥.

En este punto, distante a 25 kil贸metros de distancia al sur de la localidad de General Pico, divis贸 entre el monte un extra帽o resplandor. Pensando que pod铆an ser cazadores furtivos, detuvo el veh铆culo, coloc贸 su casco sobre el espejo y descendi贸 de la moto. Camin贸 por el lugar, pero no pudo ver ni escuchar nada, hasta que pocos minutos despu茅s, cuando se dispon铆a a subirse al rodado, aparecieron dos extra帽as luces rojas que inmediatamente lo encandilaron y lo paralizaron. Los dos faroles, estaban a unos 50 metros de distancia del agente.

A pesar de tener 31 a帽os, poseer un gran estado atl茅tico y de que hab铆a participado hacia un a帽o en un programa de capacitaci贸n para fuerzas especiales, la situaci贸n lo tom贸 totalmente por sorpresa. No tuvo tiempo de desenfundar, ni de ninguna otra reacci贸n.

Policia et

El cabo Pucheta estaba a un costado del cruce, enceguecido por las luces y casi est谩tico. S贸lo pod铆a mover sus manos. Un extra帽o cosquilleo recorr铆a su cuerpo. Un segundo despu茅s se encontraba desarmando el Handy, la pistola y el celular. El no recuerda en que momento realiz贸 esa acci贸n y mucho menos porque.

Desde ese punto, perteneciente a la localidad de Dorila, llam贸 por tel茅fono al Agente Marcelo Villegas de la comisaria segunda. A esta acci贸n, Pucheta tampoco la recuerda. Lo atendi贸 la esposa de Villegas, Norma. La mujer cont贸 en su momento que not贸 la voz del joven cabo distorsionada y solo le preguntaba por su marido, y le imploraba que se acercara al cruce. Villegas se estaba duchando en ese momento. La comunicaci贸n se cort贸 y la mujer intent贸 en vano, comunicarse con Pucheta nuevamente.

Pocos minutos despu茅s el tel茅fono volvi贸 a sonar, esta vez atendi贸 Villegas, del otro lado, se escuch贸 la voz del joven polic铆a decir: 鈥渧en铆te para las ca帽as, vos sabes lo que pasa鈥. La comunicaci贸n nuevamente se interrumpi贸. Desesperado, Villegas llama al tel茅fono de emergencias 101, y diez minutos despu茅s, al mencionado cruce lleg贸 el jefe del comando radioel茅ctrico, el Comisario Inspector Roberto Osvaldo Ayala, que precisamente en ese momento estaba en servicio.

Policia et

En la punta del enorme ca帽averal de casi 800 metros, encontraron todo, menos a Pucheta. Abandonada en el lugar estaba la moto, una Honda Legajo 109, patente 520 CMZ. El veh铆culo estaba recostado sobre su lateral izquierdo. Un poco m谩s all谩 vieron el Handie Talkie marca Alan desarmado; el arma reglamentaria calibre 9 mil铆metros marca Hipower tambi茅n desarmada; es decir, disperso en el terreno estaba la empu帽adura, corredera, ca帽贸n, resorte y el seguro de corredera, junto con el cargador y los proyectiles; dicen que las balas estaban perfectamente apiladas, paradas y en orden. Aparece tambi茅n el tel茅fono de Pucheta, un artefacto marca Nokia, con una funda gris con la inscripci贸n 鈥淧olic铆a鈥. Pasando en limpio, estaban todas las pertenencias de Pucheta, pero a 茅l, se lo hab铆a tragado la tierra.

Por lo llamativo del caso, inmediatamente se dispone un cerco perimetral para preservar el sitio y se da aviso a todos los m贸viles disponibles para que busquen al agente desaparecido. Es decir, que a los pocos minutos de la llegada de los efectivos del comando de radiopatrulla, veh铆culos de muchas jurisdicciones salieron desde el cruce de las ca帽as en todas las direcciones, y tambi茅n un grupo de agentes comenzaron a caminar rumbo a la localidad de Agustoni.

En el camino no hab铆a rastro de pelea, tampoco huellas de otro veh铆culo. El 煤nico rastro que se encontr贸, mostraba como que Pucheta, hab铆a salido rumbo al Meridiano Quinto, una calle de tierra que divide la provincia de Buenos Aires y La Pampa. El propio Villegas lleg贸 al lugar en un m贸vil que pidi贸 especialmente para ayudar en la b煤squeda. 聽Fue el quien se da cuenta que algo extra帽o hab铆a pasado con las pisadas de Pucheta. Al principio parec铆an pasos normales, pero de pronto, la distancia entre huella y huella comenz贸 a separarse. Un metro, dos metros, hasta siete metros. Era como si lo fueran levantando. La secuencia se repiti贸 durante 2800 metros. Dice Pucheta que el sent铆a presencias, como que lo agarraban y lo tiraban. Pero no pod铆a ver a nadie. 鈥淧arec铆a que iba volando鈥, confes贸 en su momento el agente Villegas. Lo 煤ltimo que encontraron fueron unas t铆midas marcas de la punta de los borcegu铆es, despu茅s nada.

De inmediato, intervino el Juzgado de Instrucci贸n y Correccional n煤mero cuatro, de General Pico, a cargo del Dr. Luis Alberto Abraham. La caratula textual del expediente fue 鈥淪/PARADERO鈥 (averiguaci贸n de paradero). 聽No solo trabaj贸 la polic铆a local, se moviliz贸 a toda la fuerza de la provincia. El Ministro de Seguridad, el Dr. Juan Carlos Terno, el jefe de Polic铆a, Ricardo Baudaux, toda la fuerza conjunta buscando a este cabo que hab铆a desparecido en circunstancias realmente extra帽as. A las 2 de la ma帽ana comenz贸 a llover, una fuerte tormenta azot贸 la zona complicando m谩s la b煤squeda.

Al otro d铆a, 3 de marzo del a帽o 2006, cerca de las 15:55, en una zona conocida como 鈥淓l Tri谩ngulo鈥, un punto distante a 15 kil贸metros de distancia al suroeste de la localidad de General Pico, el cabo Pucheta aparece. Esto sucede a 28 kil贸metros de donde fue visto por 煤ltima vez. Lo encuentra el due帽o del campo, el se帽or Luis Alberto Barbero. El hombre asegura que a la hora 15:55, al llegar a ese punto encontr贸 sobre el costado del camino vecinal de tierra, paralelo a la ruta provincial n煤mero 1 y las v铆as del ferrocarril, a un hombre, vestido como hab铆a desaparecido, sentado y con su rostro oculto por sus brazos.

Barbero intent贸 comunicarse con el polic铆a, pero este, no contestaba. En ning煤n momento emiti贸 ninguna palabra. Como el hombre no reaccionaba, llam贸 con su tel茅fono celular al n煤mero de emergencias. Unos minutos despu茅s, llegaron al lugar todas las unidades de la zona, atr谩s la ambulancia y al rato, los medios. Dice Pucheta, que algo dentro de su cabeza, algo, le dec铆a 鈥渟i te quedas ac谩 te venimos a buscar de vuelta鈥. Poco a poco, el joven cabo fue incorpor谩ndose. Cuando pudo pararse, solo atin贸 a abrazar a su superior, el Comisario Inspector Roberto Osvaldo Ayala, y se quebr贸 en un llanto desconsolado.



Un rato despu茅s, mientras Pucheta era trasladado al hospital de General Pico, algunos fan谩ticos de los Ovnis, oportunistas, alimentaron la versi贸n de que el agente hab铆a hablado de seres peque帽os con ojos rojos, que le daban 贸rdenes y otras patra帽as, pero nada de eso era cierto. Desde el minuto uno, algunas personas quisieron colgarse de la historia para tener un minuto de c谩mara.

Volviendo al due帽o del campo, el hombre que lo encuentra, Barbero no observ贸 en ning煤n momento huellas de calzado o de veh铆culo en el lugar. Fue como si a Pucheta lo hubieran dejado ah铆. Un dato curioso, recuerdan que la noche anterior hab铆a llovido, y mucho. Seg煤n lo declarado en el expediente policial, la lluvia reci茅n dio tregua a las 13.30; sin embargo, el pullover de color negro, que llevaba puesto el cabo, al tocarlo estaba seco. Tambi茅n su pantal贸n se encontraba seco. Los borcegu铆es estaban mojados, pero no como de lluvia, como si hubiera andando caminando entre los pastos. No ten铆a ning煤n abrojo agarrado al pantal贸n, un signo de que nunca se meti贸 al campo.

Al llegar al centro asistencial, detectaron que ten铆a los pies con alg煤n tipo de quemadura, con ampollas, y en el medio de estas, peque帽os puntitos. Pucheta insisti贸 en todo momento que lo llevaran a una habitaci贸n sin luz. Esa fotosensibilidad dur贸 un tiempo.

Despu茅s vino un sumario, la investigaci贸n y finalmente la baja del servicio. En mayo del 2013, por resoluci贸n 383, publicada en el bolet铆n oficial, Pucheta fue pasado a retiro obligatorio, porque desde el momento del incidente no pudo volver a trabajar, debido al trauma generado por la experiencia.

La desaparici贸n del cabo Pucheta es un misterio, todo es compatible con una abducci贸n de las que tanto hemos hablado. En confianza, Pucheta cuenta sobre im谩genes vagas de esa noche, que ve铆a el campo desde arriba, como que 茅l estaba a bordo de algo y que ve铆a como todo se iluminaba mientras iba pasando. Recuerda que cuando apoyaba los pies, sent铆a mucho calor. Asegura que no quiere pasar nunca m谩s por lo mismo y que todav铆a hoy, sigue evitando ir al cruce las ca帽as, donde aquella noche, vivi贸 un hecho inexplicable.

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