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"Nunca fui demasiado segura de mi cuerpo"

Por Vicky Guazzone di Passalacqua* Se había aburrido de ser modelo y volvió a su Monte Hermoso natal para trabajar en un restaurante. La increíble historia de la nueva Miss Argentina.

Le tocó vivir la historia con la que todas las chicas sueñan: visitaba Buenos Aires, un booker de una agencia la vio en un shopping y le ofreció convertirla en modelo. Dudó, se emocionó, y finalmente convenció a sus padres de dejar su Monte Hermoso natal. Debutó en Punta del Este, en la pasarela de Roberto Giordano. Le siguieron varios años de trabajo, un cambio a la agencia de Leandro Rud e incluso una estadía en México. Regresó desmotivada, dejó el modelaje, volvió a Monte Hermoso y decidió incursionar en la gastronomía. Pero otra circunstancia fortuita la puso en foco: el certamen Miss Universo 2011, que el 4 de julio la coronó como representante de la Argentina en la competencia internacional que se realizará en septiembre en Brasil. Natalia Rodríguez, impactante morocha de 1,74 metro, flamante Miss Argentina, será asimismo embajadora de Fundamind en su campaña para la prevención de la niñez y la adolescencia en riesgo ante el HIV y la pobreza.

Noticias: ¿Qué fue lo que detonó la decisión de dejar el modelaje?

Natalia Rodríguez: Ese ambiente y esa competencia ya no eran para mí. Había perdido la pasión por el modelaje, sentía que ya no me llenaba. Además, había regresado de México con 5 kilos de más, un poco por angustia y otro poco porque me gusta comer, y sentía que ya no entraba en el mundo argentino de modelos. Ya no me sentía cómoda con mi cuerpo, porque en este mercado no hubiera servido.

Noticias: ¿En el mexicano los parámetros son distintos?

Rodríguez: Sí, la competencia es mucho más relajada. Hay todo tipo de criterios comerciales, y de hecho está lleno de extranjeros. Así que a mi regreso decidí cambiar de aire, y me puse a trabajar con mi hermana Anabella en cuestiones de decoración.

Repetidas veces a lo largo de la charla, le alcanzará evocar sus orígenes en Monte Hermoso para volver a lagrimear. "Nací en Lomas de Zamora, pero cuando tenía un año nos mudamos a Monte, mis papás habían conocido el pueblo de solteros y les había gustado". Allí fue criada con sus tres hermanos, y pasó largas tardes en el kiosco de revistas del padre. Y allí eligió volver tras su regreso de México. "Me dediqué a ayudar en el bistró que acababa de abrir mi hermano, y me di cuenta de que también me interesaba la gastronomía", relata. De vuelta en Buenos Aires, se anotó en un curso de pastelería, y en eso estaba cuando un conocido le comentó sobre el concurso que consagraría a Miss Argentina.

Noticias: ¿Qué sabía del certamen antes de presentarse?

Rodríguez: Sabía de su historia, de otras mujeres que habían pasado, como Silvana Suárez o Isabel Sarli... Pero nunca pensé que iba a llegar. Y tuve la suerte de entrar en un año en el que Mirtha Legrand coronó a la reina; lo hizo desinteresadamente, quería devolverle a la organización el prestigio de otros años, y justo me tocó a mí ser Miss Argentina.

Noticias: ¿Qué le entusiasma de este perfil, a diferencia del modelaje?

Rodríguez: Te da otro prestigio. El modelaje es un mundo demasiado frívolo, y en este ambiente hay mucha más contención y apoyo. No estás sola, siempre hay alguien que te respalda desde la organización. Además, hay una cuestión de responsabilidad social. En la Argentina, la ganadora es embajadora de Fundamind, una organización que ayuda a los chicos con HIV. Saber eso me convenció. Hace un tiempo hice un curso de "El Arte de Vivir" (la fundación del líder espiritual Sri Sri Ravi Shankar) y estoy mucho más atenta a las cuestiones solidarias.

Noticias: En toda competencia hay guerra de egos, ¿esta vez no?

Rodríguez: Sí, pero la llevo bien. Justamente, ¡las prácticas del curso me ayudaron! Ahora medito y estoy mucho más tranquila y centrada.

Noticias: ¿Es segura con su cuerpo o vivió la clásica historia del Patito Feo?

Rodríguez: Siempre fui alta y muy flaquita, hace tres años me puse un poquito de busto para tener más armonía. Nunca fui completamente segura de mi cuerpo, aunque ya sé qué me favorece y qué tengo que hacer para verme bien.

Noticias: Supongamos que la coronan Miss Universo. ¿Qué se imagina luego?

Rodríguez: Me imagino como una Lady Di, viajando por el mundo y ayudando. Después iré generando otros proyectos, porque contra los años y la ley de gravedad no se puede hacer nada. Quisiera formar una familia y, algún día, poner una casa de té en Monte Hermoso.
Noticias: Las modelos argentinas no son muy proclives a irse a vivir al exterior, y si gana vivirá en Nueva York y viajará por 30 países durante un año. ¿Qué la incita a dar ese paso?

Rodríguez: Me interesa abrir la cabeza y conocer otras culturas. Más allá del reinado, quiero gastar mi plata en viajes, son los mejores recuerdos que me voy a llevar en la vida. Mi familia siempre va a estar, y va a ser mi mayor sostén, no importa dónde esté. Las modelos que han triunfado afuera están enfocadas de este modo.
Noticias: Hay una idea general de que belleza y cerebro son incompatibles, ¿lucha contra ese prejuicio?

Rodríguez: Los prejuicios siempre están. Yo soy una chica a la que le gusta aprender. No nací sabiendo, ni soy recibida en Harvard, pero estoy al tanto de lo que pasa en el mundo y me gusta estar informada. Me gusta leer, ir al cine, al teatro, conocer el mundo.

Noticias: ¿Con quién lo comparte, con amigos o con un novio?

Rodríguez: No, ahora no estoy de novia ni lo estoy buscando. Aunque si aparece... Ante todo, tiene que ser alguien que me haga reír.

Noticias: ¿Siente que quemó etapas?

Rodríguez: Sí, por haberme ido chica de mi casa y también por haber estado bastante de novia apenas llegué a Buenos Aires. Dejé un poco de lado a mis amigos y me metí en una relación que me absorbió por completo. Pero hoy llevo una vida bastante tranquila, ayudada por las prácticas de meditación. Creo que todo ese aprendizaje me va a servir mucho para lo que se viene.