Los chicos nunca mienten
Marcelo Porcel, con familia oriunda del barrio de Liniers, que fue dueña de la tarjeta de crédito Argencard, El empresario está procesado por abuso sexual contra 10 menores. Solicitó ir a un juicio por jurados. Las víctimas son alumnos del colegio Palermo Chico y compañeros de su hijo.
Marcelo Porcel, el empresario acusado de abusar sexualmente a 10 chicos compañeros de colegio de su hijo del colegio Palermo Chico, solicitó ir a un juicio por jurados. La presentación fue formalizada por su defensor, en primer lugar pidió que se anule el requerimiento de elevación a debate oral y luego que, si el proceso avanza, sea con esta modalidad. El insólito pedido, podría generar trabas de tiempo en el proceso porque, si bien la elección de ser juzgado por un jurado popular es una garantía del imputado, esta dinámica aún no fue reglamentada en la Justicia Nacional, donde tramita este expediente. Es decir que Porcel, según la ley actual, solamente puede enfrentarse a un juicio técnico. Con lo cual lisa y llanamente, lo único que busca es ganar tiempo para tratar de encontrar una solución negociada con las víctimas, de seguro con algún ofrecimiento muy generoso de dinero.
La defensa plantea que la causa pase a la justicia local, ya sea a CABA o a la provincia de Buenos Aires, donde sí rigen los juicios por jurados. Pero hay un impedimento: el hecho tramita en una jurisdicción que no contempla esa modalidad. A modo de recuerdo les cuento que esto mismo lo solicitó la defensa del policía Chocobar, antes de ser condenado por matar a un joven ladrón cuando huía para no ser apresado luego de apuñalar a un turista en La Boca.
El argumento principal que tiene la solicitud es por la repercusión pública que tuvo el caso: dice que hubo “una utilización artera e indisimulada del poder mediático” y sostiene que el único modo de garantizar un proceso imparcial es a través de la participación ciudadana en el veredicto.
El defensor detalla que: “La construcción efectuada en la denuncia tuvo un combustible externo: presiones, narrativas instaladas, una utilización artera e indisimulada del poder mediático para moldear una ︐verdad revelada︐ antes de que hubiera siquiera un tribunal oral que la evaluara con imparcialidad. Los ingredientes fatales frente a los que la mayoría de los jueces profesionales sucumben inexorablemente".
En la presentación concretamente el defensor dice que: “Cabe preguntarse, en este contexto, si tres futuros jueces técnicos podrán juzgar a nuestro cliente con la imparcialidad que exige el art. 8.1 de la C.A.D.H. y el art. 14.1 del P.I.D.C.P. La respuesta es obvia. Jamás podrán hacerlo. No porque los magistrados de los tribunales orales carezcan de honorabilidad personal. Sino porque las condiciones objetivas del caso hacen que la imparcialidad estructural que la Constitución garantiza sea materialmente inaccesible para cualquier juez técnico que integre la burocracia del Poder Judicial en el que esta causa se desarrolló“.
El abogado en cuestión es el Dr. Roberto Rallín, y también representa al Dr. Leopoldo Luque acusado por la muerte de Maradona, y es socio de Francisco Oneto. También defendió al presidente Javier Milei en 2023- dice ser especialista en juicio por jurados y ya usó (sin suerte) esta estrategia en otras causas.
La intentona del abogado pone en evidencia la intención de ganar tiempo. Hace un tiempo al acusado Porcel lo vimos en una Misa de Pascuas en la Basílica de Luján, luego de eso se le impuso el control electrónico con una tobillera. De momento seguirá rezando, y rogando por alguna solución que lo aleje de la casi segura condena…
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