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Los riesgos de la hegemonía en la política

* Por Patricia Bullrich. Paradójicamente la existencia de tantas opciones electorales anula la posibilidad de existencia de alternativas. Muchas opciones, ninguna alternativa.

Los sucesivos triunfos del oficialismo kirchnerista a nivel nacional en 2003 y 2007, la posterior construcción de una hegemonía no devenida de las urnas sino a partir de un modelo de construcción política hegemónica diferenciando a gobernadores, intendentes y legisladores en el otorgamiento de recursos de acuerdo a su adhesión o sometimiento al proyecto oficial permiten aseverar que nuestro actual sistema de partido puede ser catalogado como predominante, en tránsito al partido único o no competitivo.

Paradójicamente la existencia de tantas opciones electorales anula la posibilidad de existencia de alternativas. Muchas opciones, ninguna alternativa.

¿Cuáles son los dos riesgos para la sociedad argentina de tener un sistema como el descripto? El primer riesgo consiste en consagrar un pensamiento único que atente contra la diversidad democrática de nuestra sociedad.

Si la próxima composición del Congreso impone una mayoría absoluta, con la suma de las voluntades de los legisladores del partido principal y la de aquellos legisladores con diferencias de matices, se habrá institucionalizado en el Poder Legislativo el pensamiento único que promueve el grupo en el poder .

El segundo riesgo es la destrucción de la República como forma de gobierno.

La misma se define como un sistema político de división y control de poder. Si el próximo Congreso tiene mayoría absoluta oficialista, el control legislativo será letra muerta.

Hemos escuchado con cierta frecuencia que nuestro país no se deslizará hacia un sistema autoritario porque la sociedad argentina frenará dichos intentos.

No debemos subestimar la capacidad del grupo gobernante de conducir la mayoría de la sociedad hacia el escenario que proyecta.

El crecimiento de los medios satélites del pensamiento oficial, el proyecto para controlar el papel de diarios, el manejo discrecional que vuelve a florecer en el presupuesto 2012 son las herramientas de las que el oficialismo dispone para el disciplinamiento de gobernadores y legisladores y para la construcción en importantes sectores de la sociedad de un pensamiento binario, automático justificador de las razones por las cuales deben imponer sus proyectos y no debatirlos.

La existencia de enemigos que acechan justifica bordear las fronteras del sistema republicano. De no ser así, de acuerdo al pensamiento oficial, el sistema republicano estorba el avance del "modelo" y es usado por los " enemigos", como un freno.

Los diputados y senadores opositores que se elegirán podrán aceptar, como en el tango, simplemente dejarse llevar, o podremos, como en el tango, marcar el paso e impedir que la Argentina avance peligrosamente hacia un parlamento donde el oficialismo siempre lo marque.

La Coalición Cívica buscará preservar una mayoría opositora que no se deje llevar, que cumpla su trabajo de control, de debate, de respeto por el federalismo (a pesar de los gobernadores que aceptan el centralismo presupuestario), de defensa de la libertad de expresión, de cuidado de los fondos públicos -con particular atención a los fondos del ANSES- y especialmente de los proyectos que son dardos envenenados, como la "conceptual" discusión entre parlamentarismo y presidencialismo.

Lo esencial es invisible a los ojos, decía Saint Exupéry en El Principito . Ver lo esencial será una tarea sustancial de la oposición y, para el 23 de octubre también de la ciudadanía.