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Liliana Herrero: el eje de la ruptura

*Por Germán Arrascaeta. Liliana Herrero cuenta de qué va su reciente disco "Este tiempo", y revela por qué tiende a buscarle la vuelta a las versiones originales. Este sábado actúa en Córdoba.

Liliana Herrero es una cantante profunda, prolífica y absolutamente singular. Lo certifica hoy con Este tiempo, donde pone su expresión medular y comprometida al servicio de autores contemporáneos (de Aristimuño a Spinetta, con paradas en Hugo Fattoruso, Fernando Cabrera, Jaime Roos y Ramón Ayala) con un doble propósito: mostrar como en el hoy se filtra el ayer a partir de la memoria emotiva, y las posibilidades de ese hoy en convertirse en un pasado inmediato ideal para celebrar, reivindicar. El sobre interno tiene un texto de Guillermo Korn que cierra la idea.

Dispuesta al teléfono, la misma Liliana le da un alcance superior al tiempo presente, acaso revelando un propósito colateral del disco: "Pienso a este momento como muy auspicioso. Nos hemos puesto a debatir todos los temas conflictivos del pasado. A los grandes temas que hacen a la constitución de este país, las viejas polémicas, los hemos traído al presente para analizarlos... En forma organizada, desorganizada, no importa, circulan temas que, en otro contexto, no circularían".

Este tiempo es un disco con algunos temas con dedicatorias específicas. Por ejemplo, Nueva, de Fattoruso, está dedicado a Fito Páez. "Él fue quien me dijo ‘fijate en el tema de Hugo’. Yo lo había escuchado y me parecía hermosísimo, pero su insistencia me emocionó. Nueva, además, es un título que refiere a mi nueva banda. El disco dice ‘Liliana Herrero + Nueva’. La armé para trabajar con otro horizonte sonoro, cristalizar un nuevo diálogo", detalla.

–¿Hay aquí una fractura estética?
–No creo. He ido a los saltos. Haciendo cosas más felices, menos felices. El horizonte estético estaba trazado desde el primer disco. Vuelvo a él, insisto con él, según cómo se mire. Con otros sonidos, con máquinas de ritmos o percusión orgánica, con violas eléctricas o criollas... Estoy siempre dándole vueltas a cómo la voz conversa con los instrumentos. Opongo a la voz una situación de extrañamiento en relación a lo que suena como base. Eso hago.

–¿En qué medida afecta el estado de ánimo tu interpretación? ¿Podés aislarte de la cuestión emocional a la hora del abordaje?
–Me resulta muy difícil aislarme. Quizá sea mi estilo, mi exigencia de sentirme involucrada. La voz piensa; y cuando piensa, pesa la memoria; y la memoria aparece constantemente en el canto. Entonces, no puedo ponerme afuera de las emociones. Puedo sostener una canción hasta el final sin que se quiebre nada, pero siento que la emisión de la voz no es la misma cuando estoy emocionada. No impido esos momentos. No tengo una idea de la voz como algo que pueda expandirse sin que esté entretejida con la memoria, los rostros que miran en tiempo real. Agito el pensamiento de la voz, que recuerda un territorio musical, cultural y político. No logro tener asepsia.

–Mantenés un buen ritmo de ediciones. ¿Te imaginás para quiénes hacés los discos, a tu público objeto?
–No puedo. No sé quién es ese otro, cómo recibe todo y cómo actúa a partir de allí. Siento que cuando uno habla del público, se refiere a algo profundamente abismal y enigmático. En la ceremonia del concierto, tal vez, se dé una celebración conjunta. En un momento, o en dos. O tal vez, alguien esté en vilo durante todo el concierto. Si me preguntan cuál es mi target, no sabría qué decir. Aparezco en escena, veo a la gente y sé que algo ocurrirá. Si tuviera la capacidad de transparentar todo, podría decir quién soy. Y no sé quién soy.

–¿Cuál es la historia detrás de "Bagualerita", el tema que Spinetta te cedió?
–Recibí un correo de Luis, un músico extraordinario, profundo y serio que tiene una obra con la que uno tiene la obligación de dialogar. Bueno, me adjunta la canción y me dice que es inédita, que haga con ella lo que se me ocurra.

–Te pensó como médium, entonces.
–Tal vez. Corregí un par de cosas de la letra (intuyo que refiere a Leda Valladares) y se lo comenté en un Luna Park, donde hacíamos una movida solidaria. Luis me volvió a decir "hacé lo que quieras, siempre estará bien". Cuando terminé de grabar, hice una pequeña mezcla y se lo mandé. Me escribió otro correo emocionado y conmovido. Ningún premio más grande que ése.

–¿Tu relación con los originales cuál es? ¿Tenés tendencia a subvertirlos?
–Retomo a Spinetta, que siempre me dice que me hallo en el eje de la ruptura y que esa es mi magia. Si eso es así, estoy hecha. Pero yo siempre insisto, no hay cover posible. ¿Por qué hacerle una modificación a un original precioso como el que me pasó Luis? Pero yo necesito seguir las instrucciones de lo que me pide el oído. Y si me pide otra cosa, hago otra cosa.