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Las claves de las victorias de Alberto Fernández y Axel Kicillof

Por Manuel Zunino y Santiago Giorgetta. Luego de confirmarse los resultados del escrutinio provisorio es importante hacer un repaso de algunas cuestiones que dejó el proceso electoral.

En términos políticos, el hecho más significativo del año fue el movimiento táctico que realizo Cristina Kirchner el 18 de Mayo. Su anuncio desoriento al resto de los jugadores e hizo crujir la idea de los tres tercios instalada por algunos analistas y comunicadores.

Luego, en poco tiempo pudo transferir sus votos a las figuras que encabezarían su espacio. Por otra parte, las alianzas que terminó de delinear Alberto Fernández le permitieron consolidar su primacía: la unidad de los distintos sectores del peronismo volvía inevitable la victoria.

Pero también se demostró que los candidatos son sustanciales. En tiempo record, lograron construirlos con una alta eficacia, aprovechando los defectos de su adversario para visibilizar un contraste rotundo. Así el Frente de “Todos” quedó del lado de la cercanía, la sensibilidad, la preocupación por la producción, el empleo y la pobreza, mientras que los principales dirigentes de Juntos por el Cambio, eran vistos por la mayor parte de la opinión pública como responsables de los problemas económicos, ineficientes, distantes de la realidad, sin sensibilidad y con una falta completa de escucha.

En un contexto desfavorable, el crecimiento de Mauricio Macri más allá de los 35 puntos fue llamativo. Debido a que sostenidamente en los últimos meses, nuestras encuestas mostraban cifras negativas de la evaluación de su gestión, tanto como su imagen y credibilidad, de entre 65% y 70%. Pero es evidente que la interpretación lineal de estos indicadores no permitió observar el estirón de último momento.

Luego de la abrumadora derrota de las PASO, Macri concentró su campaña en levantarse y consolidar su núcleo de votantes, resaltando la diferencia entre un “nosotros” y un “ellos”.

En este punto vale hacer una autocrítica respecto al análisis del escenario. Si bien la campaña tenía una intención más bien aglutinadora, logró convencer a su electorado sobre la posibilidad de darla vuelta. Este hecho lo verificamos en nuestra medición de la primera semana de Octubre: casi la totalidad de sus votantes creían que sería el próximo presidente. Al motivar a los suyos logró superar el efecto aglutinador y pudo generar un efecto expansivo, que no logramos percibir en toda su magnitud. 

Como dato curioso, las marchas del #SíSePuede mostraron a los campeones de la big data recurriendo a última hora a una campaña con fuerte presencia territorial y movilización masiva.

En este mismo sentido, un capítulo aparte merece la proeza de Kicillof, que logró imponerse frente a la dirigente con mayor nivel de imagen y un casi nulo desgaste mediático. Una campaña con pocos recursos pero orientada a explotar el contacto cara a cara, demostró que esas formas de hacer política no son reemplazables por campañas digitales.

En definitiva, crisis económica, unidad del peronismo, candidatos apropiados y una campaña contundente en la Provincia de Buenos Aires, fueron el combo que selló, en las PASO y antes de lo previsto, una victoria irreversible que solo restaba rubricar el 27 de Octubre.

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