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La reunión entre Cristina y Luksic

*Por Carolina Barros. Cuatro veces en los últimos 12 días hubo reuniones de peso entre el Gobierno argentino y enviados chilenos. De las cuatro, dos tuvieron como protagonista de fuste al empresario trasandino Andrónico Luksic.

La primera de ellas fue en la mañana del viernes 12, cuando «Don Andrónico», el mayor de los hermanos Luksic, presentó ante el ministro Julio De Vido «un business plan» de inversiones.

Incluía la compra de Shell en la Argentina. Lo acompañaba Adolfo Zaldívar Larraín, embajador de Chile, que estuvo presente en cada una de las cuatro reuniones. «Señor Z» le dicen a este político trasandino, que fue expulsado con escándalo de la Democracia Cristiana, pero que hoy, desde la embajada de la calle Tagle, hace alarde de sus poderosas conexiones empresariales a ambos lados de la cordillera.

Apuro

La segunda fue el lunes 15, cuando nuevamente fue De Vido el anfitrión, para una selecta delegación, esta vez, trasandina.

El titular de Planificación, flanqueado por su segundo, Roberto Baratta, además de Jorge Mayoral (secretario de Minería), recibió a los ministros Laurence Golborne (Obras Públicas), Hernán de Solminihac (Minería) y Rodrigo Álvarez (Energía).

El 17 de agosto, de nuevo el «señor Z» tuvo que peinarse sus canas «excolorinas» (pelirrojas, en chileno) para presentarse, esta vez, frente a Cristina de Kirchner. Con apuro. Es que el día 17, fecha conmemorativa de la muerte del General José de San Martín, y después de un histórico desfile en conjunto de las Fuerzas Armadas chilenas y argentinas en la plaza homónima, el embajador Zaldívar iba a hacer de maestro de ceremonias de un acto que lo llenaba de orgullo: la condecoración con la Gran Cruz del Mérito al ministro de Defensa, Arturo Puricelli. No pudo ser. Un locutor anunció, en tono solemne, que el dueño de casa, el «señor Z», no podía estar presente porque Cristina de Kirchner había llamado de urgencia.

Agenda

Ante los rumores y murmullos, la embajada optó por hacer trascender que la reunión con la mandataria argentina había sido pedida con mucha antelación y que respondía a la necesidad de «armar la agenda» para la visita que Cristina de Kirchner hará a Santiago el 19 de septiembre, en ocasión del gran desfile militar para el Día del Ejército de Chile. No cayó nada bien ese mutis por el foro del embajador. Ni entre los invitados ni entre el condecorado y el condecorador (el ministro de Defensa, Andres Allamand, de visita en la Argentina).

Pocos o ninguno de los que conocen las usanzas diplomáticas se tragaron el sapo del armado de una agenda: las visitas oficiales siempre se consensúan con las dos partes involucradas, esto es, con los embajadores de los dos países. Y el 17, Ginés González García, presente en el ágape de la condecoración a Puricelli, no fue convidado por Zaldívar para que lo acompañara hasta La Rosada.

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Ayer, otra vez desde Chile se jugó a las visitas. El «conectado» Zaldívar, que se proclama «gran amigo de De Vido», llevó a la Ca-sa Rosada a Andrónico Luksic, para reunirlo con Cristina de Kirchner.

Fue a las seis de la tarde en el despacho presidencial. Media hora después, el empresario Luksic y el «señor Z» partían raudos a Aeroparque para que «Don Andrónico» abordara su avión privado de regreso a Chile. El embajador Zaldívar, consultado por este medio acerca de la reunión, no quiso dar detalles sobre ésta. «Te vas a enterar mañana (por hoy)», fue su respuesta. Habrá, por lo tanto, un anuncio oficial sobre las inversiones del grupo Luksic en la Argentina.