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La libertad de expresión goza de buena salud

La Justicia rechazó la demanda de Cristina Fernández contra el periodista Eduardo Feinmann, en referencia a las causas que implican a la Vicepresidente y los deseos del comunicador. 


La Justicia rechazó el viernes la demanda que le iniciara la Vicepresidente a Eduardo Feinmann por sentirse agraviada por la forma que el periodista adjetivara sus opiniones. Las causas en cuestión son aquellas en que está siendo investigada y en donde se encuentra imputada.

El juez dijo en relación a los dichos del periodista: “Los comentarios y apreciaciones que motivó el reclamo de la Sra. Vicepresidente se encuentran, a mi criterio, íntimamente vinculados con asuntos de interés público”.

En esa línea, el juez sigue su análisis: “No tengo dudas que las calificaciones del periodista pudieron y pueden haberla molestado profundamente, no puedo dejar de mencionar que se trata de una de las personalidades públicas y políticas más importantes del país que entre otras cosas ocupó en dos oportunidades la primera magistratura y en la actualidad se desempeña como vicepresidente de la Nación”.

El magistrado siguiendo un precedente de la Corte Suprema de Justicia, continúa diciendo, que los deseos del periodista, de “ver presa” a la vicepresidenta y otras de tono similar, “no acarrean ningún hecho ilícito concreto para ella”. “Por lo tanto”, dice la resolución, “no deben someterse a un test de veracidad, por cuanto se limitan a adjudicarle una determinada forma de actuar”.

El fallo también destaca que “la investigación periodística sobre asuntos públicos desempeña un rol importante en la transparencia que exige el sistema republicano”.

La resolución que tiene 21 fojas, señala que “el excesivo rigor y la intolerancia llevarían a la autocensura, lo que privaría a la ciudadanía de información imprescindible para tomar decisiones sobre sus representantes”.

“Este último aspecto”, indica el fallo, “es el que debe considerarse”. Tal vez las expresiones más fuertes, a criterio del juez, cuando el periodista la llamó “coimera”. “Las afirmaciones del periodista, constituyen afirmaciones dogmáticas que deben ser discutidas, pero de modo alguno es competencia del suscripto calificarlas como ofensivas en sí mismas, y al así decirlo no estoy avalando el derecho al insulto o ni a la gratuita vejación”. 

Las expresiones, si bien fueron fuertes y cargadas de adjetivos, son sólo deseos del periodista de ver presa a la funcionaria, pero no configuran daño. Es más, estas afirmaciones y deseos de hacer conocer la situación judicial de los funcionarios, hacen a la vida republicana y democrática, y le permiten a quien las oye la posibilidad de analizar para tomar decisiones a la hora de votar. Podemos estar de acuerdo o no, pero de esto no tengo dudas: VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN…

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