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La batalla por el dólar

Por Rosendo Fraga. En esta semana el objetivo político central del gobierno es frenar la fuga de capitales y la salida de dólares del sistema financiero.

Su interpretación es que los sectores derrotados en la elección del 23 de octubre impulsan ahora esta batalla para vencerlo en el campo económico, al fracasar en hacerlo en lo político-electoral. Las medidas que se van adoptando muestran que sobre las decisiones presidenciales van ganando influencia el secretario de Comercio (Moreno) y el titular de la Afip (Echegaray) y la van perdiendo el ministro de Economía (Boudou) e incluso la presidenta del Banco Central (Marcó del Pont). El pedido a las empresas extranjeras para que no remitan utilidades en los próximos meses es trasladar a la salida de dólares el control fáctico que viene implementando la Secretaría de Comercio respecto de los precios y el comercio exterior. Se actúa bajo presión, pero sin adoptar medidas formales (leyes, decretos, resoluciones). Se confirma así la dirección de la profundización del modelo, que implica una mayor dosis de estado dentro del capitalismo y la batalla cambiaria acelera esta dirección, mientras pierden peso quienes propugnaban la normalización de las relaciones con el mundo, comenzando por saldar la deuda con el Club de París.

En cuanto a la baja de subsidios, hasta ahora el gobierno sólo la reduce en 600 millones de pesos e insiste en que no implica suba de tarifas. Respecto del presupuesto, el dictamen aprobado en Diputados contempla no bajar el monto destinado a ellos, mantiene la tasa de inflación en 9%, el precio del dólar en 4,4 para fin de 2012 y el crecimiento en 5,1%.

La expectativa de sectores empresarios de que el encuentro Obama-Cristina implique un punto de inflexión hacia un modelo con más mercado se va diluyendo. El gobierno de los EE.UU. volvió a votar en el BID contra el otorgamiento de créditos para la Argentina. Tanto Obama como el vocero del Departamento de Estado dijeron públicamente que ello seguiría siendo así hasta que la Argentina resuelva temas pendientes como el pago de los juicios ante el Ciadi, el de los bonistas que quedaron fuera del canje y la normalización de las relaciones con el Club de París y el FMI. El gobierno argentino respondió públicamente que los fallos ante el Ciadi debían tramitarse ante la Justicia argentina. Sobre esta situación, el pedido a las empresas extranjeras de que no remitan utilidades no acerca sino aleja más la posibilidad de que dicho encuentro haya sido el inicio de un giro hacia la moderación o el mercado.

Los sectores que dentro del oficialismo pensaron que la reunión con Obama iba a tener dicho efecto se equivocaron. En cuanto a la relación bilateral, la prioridad de Washington está en lograr que la Argentina no recomponga las relaciones con Irán, mientras que la prioridad de Buenos Aires es lograr avances en lo económico (finanzas y comercio).

El conflicto sindical se va multiplicando y diversificando mientras se elude la confrontación con Moyano.

El conflicto de Aerolíneas Argentinas y los gremios aeronáuticos implica que la Presidenta redobla la apuesta a favor de La Cámpora -que conduce Aerolíneas Argentinas y la Administración de Aeropuertos- y en contra de sindicatos del transporte alineados con Moyano. Ello sucede cuando impulsa que nuevos legisladores de esta agrupación accedan a cargos de conducción tanto en el Congreso de la Nación como en la Legislatura bonaerense.

El conflicto con el gremio rural se profundiza y su titular (Venegas) amenazó con cortes de ruta y dijo que todos los dirigentes sindicales estaban amenazados desde el oficialismo. El Ministerio de Trabajo no homologa el aumento del 35% acordado por el gremio con el sector empresario, buscando imponerle 25%.

Pero al mismo tiempo, días atrás a un gremio kirchnerista (Maestranza) le homologó 54% y semanas atrás 33% a visitadores médicos. El sindicato de petróleo y gas privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa inicia medidas de fuerza al frustrarse la negociación salarial. Moyano por su parte mantiene una posición crítica, mientras parece impulsar diversos conflictos sectoriales y muestra que sigue resultando imprescindible para la gobernabilidad. En este contexto, el oficialismo ha dejado en un segundo plano el intento de acordar una pauta salarial que mantenga bajo control la inflación de 2012.

Las declaraciones de la Presidenta criticando a los controladores aéreos y diciendo que la protección debe tener límites, son el argumento esgrimido por los empresarios que siguen apostando a un giro del gobierno hacia la moderación.

Mientras el peronismo se alinea con Cristina, la oposición se sigue desarticulando. El jueves 17, día del militante, Daniel Scioli -quien sufre crecientes presiones de la Casa Rosada para que dé espacio al cristinismo en su gabinete- en su condición de presidente del PJ, reunirá a su Consejo Nacional y a los gobernadores del partido para homenajear a Kirchner en su mausoleo inaugurado en Río Gallegos. La intención de varios dirigentes es ofrecer en la oportunidad la presidencia del partido a Cristina. En el Congreso surgen dudas sobre si el oficialismo logrará aprobar el presupuesto y las leyes que impulsa (prórroga de impuestos y emergencia económica, proyectos anti-lavado, ley de tierras etc.) con el actual Congreso o con el nuevo, después del 10 de diciembre.

El apoyo del PRO a la designación de jueces federales apoyados por el oficialismo nacional ha generado fuerte impacto, que hace difícil a este partido votar el Presupuesto del Ejecutivo como había acordado Macri semanas atrás en el marco de su política de cooperación con el gobierno nacional.

En la UCR la interna se prolonga y diversifica entre alfonsinistas, anti-alfonsinistas y alternativas intermedias centradas en los intendentes electos. En el peronismo disidente, mientras sigue el éxodo hacia el oficialismo, un núcleo que responde a Duhalde se mantiene fuera del mismo. En cuanto al Frente Amplio Progresista, el Ejecutivo retiene fondos para Santa Fe -lo mismo hace respecto a Córdoba- para obligar a esta fuerza opositora a negociar. El cambio en las autoridades del Episcopado permite a la Presidenta un acercamiento con la Iglesia Católica tras varios años de tensiones.

En conclusión: la batalla del dólar (evitar la fuga y la salida de depósitos) es el objetivo político central del Gobierno; el encuentro Obama-Cristina no ha resultado el punto de inflexión hacia el mercado y la moderación que algunos sectores del oficialismo y del empresariado esperaban; el conflicto entre el Ejecutivo y los sindicatos muestra a la Presidenta redoblando el apoyo a La Cámpora y los gremios y el PJ se alinea detrás de Cristina mientras la oposición se sigue diluyendo, como lo muestran las negociaciones del PRO con el gobierno nacional.