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"Hace 36 años que laburo, pero no lo tienen en cuenta"

Pablo Rago habla de los escándalos en la tele y de su nuevo film. Carlín, Darín y "los serios".

Atrás quedaron los tiempos en los que Victoria Vanucci lo acusaba de habérsele colgado de sus lolas y hasta exponer algunas intimidades sexuales luego de que éste la dejara por Anabel Cherubito. Hoy Pablo Rago, que acaba de estrenar el filme coral de Federico Finkielstain, "No te enamores de mí," elige otro perfil, uno menos mediático. Aunque, asegura que todavía debe pagar un precio.

"Creo que desde que nació mi hijo Vito (de 10 años, fruto de su relación con María Carámbula) no le doy tanta bola a esas cosas", afirma en referencia a los escándalos mediáticos y, en particular, al que lo llevó a estar en boca de varios conductores tras desearle la muerte a Lita De Lazzari desde TVR, el programa que conduce junto a Gabriel Shultz.

Y sigue: "Me fui, hablé como si estuviera en el living de mi casa.

Igual esa mujer dudó de los desaparecidos de la última dictadura", se defiende y vuelve a arremeter contra los escándalos.

"No le doy bola, si no te miran como un paquetito y te tratan como si vivieras adentro de una cajita. Es tan verdadero lo que devuelve un chico que sabés ver qué te interesa de la gente". No obstante, nada es gratis y el actor lo tiene en claro. "Pero pago el costo: bajarme de ´Caín y Abel´, de ´Todos Felices´... pero lo hago para no sentirme un infeliz. Hace 36 años que laburo en esto y a veces no tienen en cuenta eso".  Y en el tren de las confesiones asegura que no fueron los titulares escandalosos que lo tuvieron como protagonista los que le hicieron dar ese giro en su carrera.

"No por nada hay una frase que dice ´nadie se quema´. Mientras no chorées guita, ya está. Soy una persona honesta. Laburo desde los cuatro años, y voy a cumplir 40. Tengo los huevos llenos de algunas cosas: por ejemplo, gente que llegó cuando yo ya estaba hace un montón. Cuando la tele se hacía de otra forma, no estaba Tinelli, no estaba Rial". Sin embargo, no se hace eco de aquellos lugares comunes."Me parece que es natural lo que va pasando con la tele. No me gusta pensar que antes la tele era mejor. No se puede medir, con qué lo comparás.
Yo estaba ahí cuando la tele arrancó. No le podés pedir que piense por nosotros, que eduque a nuestros hijo". Tampoco hace divisiones entre actores serios y el resto. "Hay muchas cosas que aprendí de Ricardo Darín y de Carlín. Por ejemplo, a ellos los tildaban de galancitos y ellos se cagaron en si los llamaban así o no. Y Ricardo se ganó un Oscar.

De hecho, él tiene muy desmitificado el halo de los serios y los no serios que era mucho más marcado antes. En el San Martín no entraba gente de la tele", explica quien por estos momentos lee varias obras de teatro y analiza ofertas. "Ahora quiero hacer algo con Romina Gaetani", cierra.