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Guido Süller: depresión, exilio en Ushuaia y su trabajo como arquitecto

Lejos de los medios se fue para empezar de cero. Se encerró en su casa de campo y trata de superar la muerte de su madre.

¿Ciego y enfermo?: Guido Süller después de su internación

Guido Süller es uno de los personajes mediáticos que dejó la televisión de comienzos de los 2000 en la que, por la crisis, abundaban los talkshows. Su apellidó lo "ayudó" a saltar a la fama pero como casi todos los de su época no pudo salir de esa casilla pero logró tener cierta vigencia. Ahora, lejos de los medios, tiene una nueva vida que reparte entre Tierra del Fuego y Buenos Aires, y lo cuenta en una entrevista. 

"¿Se escucha bien ahí?". Guido camina por su casa intentando reestablecer la comunicación. Está en el campo, a 80 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, y la señal no es buena. La llamada, entonces, termina siendo por WhatsApp: Internet es una de sus pocas conexiones con el mundo exterior.

Süller sale poco, casi nada. Está encerrado, y casi que no aparece en pantalla. Mitad del mes aquí y mitad en Ushuaia, está superando la depresión que le provocó la muerte de su madre Nélida, quien falleció el 31 de julio a los 90 años. Y aún no logra recomponerse.

"Animicamente no estoy en condiciones de reaparecer en la tele", sostiene con la voz calma, muy lejos del tono elevado que supo tener en ZAP, el escandaloso ciclo en el que logró su popularidad hace casi dos décadas.

"La gente, más allá de que se emociona con mis dolores, lo que más rescata es que se divierte conmigo. Son 20 años de mediático, de entretenedor, bah... Es muy despectiva la palabra mediático acá en la Argentina", analiza.

-¿Te molesta que te digan así??

-Te encasillan, el mediático es para hacer quilombos. ¿Por qué me tienen que decir así? Yo soy más que eso.

-¿Y qué sos, Guido?

-Si hace 20 años que estoy vigente, no soy sólo conocido por un escándalo. Tenés que tener carisma y condiciones para atrapar un poco más, ¿sabés? Cuando uno se sienta frente a una cámara y el rating sube y la gente no hace zapping, quiere decir que esa persona no es un quilombero del momento. Es más, yo soy muy serio en la vida real.

-A ver...

-Soy arquitecto, comisario de a bordo, estudié actuación. Me siento capacitado para actuar, conducir eventos, ser panelista...

-¿Y por qué ahora no estás en televisión?

-Los productores tienen miedo de ofrecerme trabajo por miedo a que sea un quilombero. Y ahora, además, estoy transitado este dolor. Yo no tengo hijos. Mi familia eran mis padres. Pasaron 3 meses desde la muerte de mi mamá. Y no estoy bien. Me he planteado desaparecer, no volver más.

-¿Para tanto?

-Sí, de verdad. Pero pienso que me va hacer mal. Si desaparezco voy a entrar en un pozo, así que no sería recomendable.

-¿Dónde estás viviendo?

-Tengo residencia en Ushuaia. Allá me han ofrecido una participación en política, en el área de cultura.

-¿De qué partido?

-Es un partido de Ushuaia, se llama Forja, pero no acepté porque tampoco me voy a involucrar en algo que no tengo experiencia. Me gusta hacer las cosas bien. Por eso estuve 25 años en Aerolíneas Argentinas y fueron intachables. Además, no es momento de tomar decisiones, cuando uno está en un estado de estrés muy grande no hay que tomar decisiones.

-¿Muy mal estás? ¿Qué es lo que sentís?

-Mis aguas internas están perturbadas. Todas las mañanas riego las últimas macetitas que mi mamá había comprado. Tengo todavía colgada una blusa de mi mamá y un saquito, le siento el olor, la abrazo... (se quiebra)

-...

-Todo eso me afecta mucho. Y no me siento en condiciones de volver a la tele. Hace poquito no me podía levantar de la cama. No quiero que me pase lo que le pasó a Mariela Fernández (la periodista de C5N que sufrió estrés por la muerte de su padre y estuvo internada). Nunca tuve experiencia con la muerte y se me murieron mis viejos casi juntos. No tengo a quien abrazar. Yo vivo solo. Mitad en Ushuaia y mitad acá, a 80 kilómetros de Buenos Aires. Y tengo pensamientos perturbadores.

-¿A qué te referís?

-Hay un proceso de negación, porque mi mamá estaba sana. Yo sabía que mi papá iba a fallecer, que tenía cáncer de pulmón, pero mi mamá se fue en 10 días estando sana. Tenía artritis, cositas de vieja y nada más. Me decían que era viejita, pero Mirtha (Legrand) también es viejita y está sana. Mi mamá era más joven. Hay muchas cosas que no me cierran y eso me atormenta.

-¿Cómo es tu vida hoy En Ushuaia?

-Tengo un grupo de amigos y amigas con el que salgo, y después estoy en casa. Acá, en Buenos Aires, sigo trabajando de arquitecto, ahora estoy trabajando en una casa. Eso hace que tenga fuerzas para levantarme de la cama. La casa es para vender, pero si no la vendo me la quedo. Para sentirte vivo tenés que tener proyectos, sueños e ilusiones. Y eso intento. Cuando no tenés ganas, no te querés levantar de la cama y el primer mes me pasó eso.

-¿Cómo es hoy un día tuyo?

-Soy solitario, tengo pocos amigos. Estoy casi todo el día solo. Me levanto y voy a la obra. Ahí doy las directivas. Voy, vengo, hago compras, dibujos. Después estoy en mi casa, a la noche veo películas, navego por internet.

-¿Y Tomasito?

-Tomás me acompaña, pero él no me comprende porque aún tiene a su madre. El Día de la madre entré en desesperación, me parecía que no iba a poder soportarlo. Entonces me fui a Córdoba y pasé el Día de la madre con la mamá de él. Así estoy, tratando de salvarme.

-¿Con tu familia tenés contacto?

-Con ningún hermano me estoy hablando. No se portaron bien con mi mamá. Son interesados, están desesperados por vender la casa. Todo lo que les importa es la parte económica.

-¿Y qué pensás cuando estás solo?

-Que me quedan 20 años de vida si una enfermedad no me mata o no me atropella un auto. Y que quiero vivir estos 20 años con paz y tranquilidad. No quiero vivir 100 años ni loco. Deseo estar entre las montañas y la nieve, la naturaleza, los animales. Me quedan 20 años de vida útil, porque después de los 80 no sos útil. Te duele el cuerpo, te falla la memoria o sos una carga para los demás... La vida tiene que tener calidad, no cantidad.

-¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

-Me gusta estar bien físicamente, parecer lindo, parecer ser joven. Pero no me cuido en extremo. Como normalmente y soy fiaca con el deporte. Al cajón no quiero llegar intacto, quiero llegar hecho mierda. Eso significa que viviste. Vos la ves a Nacha Guevara y no tiene una sola arruga, pero cuando la ves hablar y temblequea ahí te das cuenta de que tiene 80 años. Algunas actrices parecen barbies viejas, se nota que son señoras grandes. En las manos, en los movimientos, en la voz...

-¿Y vos cómo te sentís?

-Me siento más joven en mi personalidad. Yo soy muy jovial y tengo una parte muy infantil. Me siento un niño grande. La gente me dice que parezco más joven. Eso sí, me han pasado muchas cosas y a otros no.

-¿A qué te referís?

-No sé, siento que Dios me dio esa cosa de brillar, de tener carisma, de levantarle el ánimo a los demás. Pero paralelo a eso la vida me golpeó tanto que me pregunto para qué me dieron ese don. Yo irrumpo en lugares y se cambia el clima. Pero fui abusado a los 12 años y hasta el día de hoy me pasó de todo. Parece que no me mereciera ser feliz. Capaz la culpa la tengo yo, no lo sé.

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