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En el femicidio de Agostina, otra vez la Justicia llegó tarde

Crónica de la desinteligencia.


Durante tres días, el impresentable
Claudio Barrelier repitió la misma historia. Dijo que la noche del femicidio, Agostina Vega se había bajado de un remís a menos de 200 metros de su casa,  le había pedido ayuda para encontrarse con un chico y que después la vio subirse a un auto rojo.

Esta versión se la contó a la madre de la nena horas después de la desaparición,  la sostuvo al padre, quien lo enfrentó el lunes mientras buscaba respuestas por su cuenta, y también la repitió frente a la fiscalía cuando lo indagaron por primera vez. Todos sospechaban del hombre, menos el fiscal.

barrelier


Pero la versión empezó a caerse cuando apareció el video de la cámara de seguridad
 que mostraba a Agostina entrando a la casa del acusado y no saliendo nunca más. Esa fue la pista que dio vuelta la investigación y lo ubicó como principal sospechoso del caso. 

Las primeras horas de la desaparición de la menor fueron marcadas por la confusión y datos cruzados. La adolescente salió de su casa el sábado por la noche. Dijo que iba a lo de su abuelo. Pero nunca regresó. Se dirigió a una remisería cercana y tomó un auto hasta el barrio Cofico. Antes de irse, le había avisado a sus amigas que tenía que “escaparse” para organizarle una sorpresa a su mamá y que iba con el “novio” de ella. Al conductor del remis le contó algo parecido. Más tarde, la familia materna comenzó a buscarla.

Agostina, la tarde del sábado que desapareció había estado en un predio deportivo junto a su madre, y su hermano menor. En el lugar también estuvo Barrelier. Luego, todos coincidieron en un cumpleaños de un conocido en común de los adultos. No está claro si fue en ese momento o previamente, pero la víctima le pidió a su mamá el contacto telefónico del imputado. Por eso, en las primeras horas de la desaparición Melisa le escribió al detenido para preguntarle si sabía algo. La respuesta del homicida fue que su hija le había preguntado si podía llevarla a la casa de un amigo.

La denuncia por averiguación de paradero ingresó al sistema a las 8:42 del domingo. La búsqueda y la foto de Agostina empezó a circular en redes sociales y medios de comunicación. El remisero la reconoció y, en horas de la tarde, aportó el primer dato clave: que había dejado a la chica en la esquina de Fragueiro y Juan del Campillo, en las inmediaciones de la casa de Barrelier.

El papá de Agostina se encontraba en San Luis cuando lo notificaron de la desaparición de la nena. Viajó a Córdoba el lunes y extrañamente empezó una investigación por sus propios medios. Con algún dato llegó a Barrelier. Lo encontró junto a Soledad, la dueña del Ford Ka en el que trasladaron el cadáver de la menor hasta el descampado donde después fue hallado. La versión del acusado fue la misma: “…Agostina le pidió ayuda para pagar el remís, que le habló de un tal Franco, que él la vio subirse a un auto rojo y después se fue…”.

Cuando el caso despertó el interés de la prensa nacional, y aun con secreto de sumario, se activó la Alerta Sofía y Barrelier fue detenido el martes. Recién al día siguiente la policía allanó su casa. La abuela de Agostina reclamó: “Todo hicieron mal desde el principio porque no nos tomaron en serio. No nos escuchaban, les dimos direcciones, horarios, les dimos el nombre de esta persona y no lo detuvieron”.

Las pruebas contra el asesino iban acumulándose. La triangulación de antenas telefónicas ubicó el teléfono de la víctima en esa casa del detenido durante tres horas hasta apagarse. Al allanar la propiedad, hoy la escena del crimen, los peritos detectaron rastros de sangre y la posible limpieza de la escena. El jueves se conoció un video de una cámara de seguridad que mostraba a la menor entrando a la casa del hombre el sábado a la noche, junto a él. Sine embargo, no se la vio salir de la casa. Esa circunstancia desarmó la versión del acusado, que siempre había negado que la chica hubiese ingresado a su domicilio. Barrelier había dicho que la menor que se veía en las imágenes era su hija. Por esa filmación, el acusado cambió su declaración, reconociendo que la adolescente estuvo en su vivienda. 

Horas después se confirmó que pidió prestado un Ford Ka negro a Soledad, una ex pareja, el lunes después de la desaparición. Una cámara registró el auto entrando al barrio en el sur de la capital ese mismo día. Rato después, el mismo vehículo salió de la zona. El viernes la policía comenzó a rastrillar un descampado ahí mismo. Después de   más de 24 horas de trabajo, la búsqueda terminó de la peor manera: pasado el mediodía del sábado se encontraron los restos de Agostina enterrados y desmembrados.

La autopsia determinó que la muerte fue por asfixia mecánica y que el cuerpo presentaba “posibles signos de abuso sexual”. El desmembramiento se produjo después de su muerte. Recién ahí Barrelier fue imputado por femicidio.

La fiscalía sospecha que hubo más personas involucradas y sostienen que el asesino no actuó solo. En la casa vivían la pareja y la hija de Barrelier, un matrimonio en la parte superior y un amigo que ocupaba una habitación cercana a la puerta de ingreso, en la planta baja. Este último fue detenido el jueves. Se trata de Osvaldo Fassetta, acusado de encubrimiento.

osvaldo fassetta

Hay algo que se ve a simple vista: las desinteligencias entre la madre y su familia y el padre, que hace sospechar que todos esconden algo. La otra, la investigación que sigue avanzando a paso muy lento. No descarto que se den nuevas detenciones en los próximos días. La Justicia hace todo lo posible para encubrir la falta de capacidad del Fiscal, que fue puesto por el Gobierno en ese lugar a investigar para encubrir vayamos a saber a quién…

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