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El siniestro deseo que confesó el nuevo acusado por la desaparición de Madeleine McCann

Christian Brueckner, que estaba cerca de la casa donde se vio por última vez a la niña en Portugal, le envió a un conocido en 2013 un mensaje en el que expresaba su deseo de secuestrar a alguien pequeño y abusar de él.

El presunto asesino de Madeleine McCann, un hombre de 43 años que está siendo investigado por la fiscalía de la ciudad alemana de Braunschweig, manifestó a un conocido su fantasía de secuestrar y abusar de un niño pequeño, según reveló este viernes el semanario Der Spiegel.

De acuerdo con documentos de la investigación a los que ha tenido acceso la publicación, el sospechoso, identificado como Christian Brueckner, le envió un mensaje en septiembre de 2013 a un conocido por un servicio de mensajería de chat. En él escribió que sentía el deseo de “cazar algo pequeño y utilizarlo durante días”.

A la respuesta de su interlocutor de que esto sería peligroso, Brueckner replicó: “Bah, si luego se eliminan las pruebas”.

El presunto asesino de Madeleine, que tenía 3 años de edad cuando desapareció en 2007 en el Algarve portugués, donde veraneaba con su familia, se encuentra en la actualidad cumpliendo condena en una cárcel alemana. Cuenta con numerosos antecedentes de delitos sexuales, entre ellos contra menores.

Brueckner fue arrestado por una violación cometida en Portugal en 2005. Su víctima fue una estadounidense de 72 años, a la que ató, golpeó, agredió sexualmente y finalmente robó. No fue detenido y procesado sino hasta diez años después, a raíz de las pruebas de ADN realizadas en un cabello que se encontró en el lugar de los hechos.

El prontuario del apuntado es frondoso. Su primer juicio por un delito sexual fue en 1994, cuando tenía 17 años y fue condenado en Baviera por abusar de un niño. El último caso relacionado con menores fue un proceso por tenencia de pornografía infantil en 2016.

Der Spiegel reveló también que el hombre de 43 años está siendo investigado asimismo por otro posible secuestro, el de la niña alemana Inga, de 5 años, que desapareció en el estado federado de Sajonia-Anhalt (este del país) en la primavera de 2015, durante una excursión con su familia. Brueckner se encontraba por esas fechas en un terreno a 90 kilómetros de distancia del lugar en que fue vista por última vez. El sitio fue registrado un año después por la policía, que encontró un USB que contenía pornografía infantil, pero ningún rastro del paradero de Inga.

Este jueves, la Fiscalía de Braunschweig (centro del país) confirmó que parte de la base de que Madeleine murió a manos de Brueckner. Su presencia en el lugar de los hechos quedó confirmada por una llamada realizada por el presunto culpable, que fue registrada por una antena de telefonía móvil. El ciudadano alemán vivió en el Algarve portugués entre 1995 y 2007, cerca de la localidad de Praia da Luz, en la que se encontraba el apartamento turístico del que desapareció Maddie.

Un amigo de Brueckner informó a la policía de que el sospechoso le confesó en 2017, entre tragos, que “sabía lo que había pasado” con la niña, mientras la televisión mostraba un especial por los 10 años del caso, reportó este jueves el Daily Mail. En esa conversación, le mostró un video de él violando a una mujer.

Las sospechas sobre Brueckner se difundieron en primer lugar en Reino Unido, a través de Scotland Yard. La Fiscalía de Braunschweig indicó que se está investigando el asunto “en estrecha colaboración” con la Metropolitana Police británica y con la Polícia Judicial portuguesa. “Asumimos que la niña está muerta”, dijo el jueves Christian Wolters, portavoz de la fiscalía de Braunschweig, en el norte de Alemania.

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