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El secreto de los "cuerpos magnéticos" - Tercera parte

Existen personas que afirman que sus cuerpos atraen diferentes objetos y se les adhieren como si fueran imanes humanos.

Hasta el momento hemos analizado con fundamento que una persona con piel grasosa (natural o provocada) reúne la condición óptima para que un objeto se le adhiera fácilmente a su cara y ciertas zonas del cuerpo. También hemos señalado que en los muchísimos videos que circulan por Internet, sean caseros o entrevistas periodísticas, no encontramos un examen físico de las personas que presentan el fenómeno que apunte a esta variable.

Cuantos títulos sensacionalistas se podrían haber evitado si a alguien se le hubiese ocurrido tomar alguna precaución para descartar este factor. Pero claro, suena más atractivo vender o creer que existen "cuerpos magnéticos", "personas con poderes magnéticos" o "fenómenos paranormales". De hecho no pasó mucho tiempo para que empezaran a proliferar "magnetos humanos" por todas partes del mundo e incluso a modo de competencia. Así como no todo lo que brilla es oro, tampoco falta el joyero que te lo advierte.

Para advertir o mostrarte la falsa moneda, hay un ilusionista canadiense que se especializa en estas cuestiones y resuelve los aparentes misterios de la manera más simple. Se trata de James Randi, mago-escéptico de reconocida trayectoria a nivel internacional, que está harto de desenmascarar fraudes y charlatanes de distinto pelaje. Desde hace años mantiene una oferta millonaria a quien pueda demostrar un fenómeno o poder paranormal y, si bien muchos recogieron el guante, el dinero aún sigue seguro en la galera del mago.


Los "polvitos mágicos" del mago

Hace tiempo el taiwanés Lin Yu-Zhong y su familia, hacían alarde de esta maravillosa capacidad "magnética" que comenzaba a extenderse. Los medios no tardaron en hacerse eco de esta particular familia que atraía objetos y el tema de los "cuerpos magnéticos" también quedó instalado en China y países vecinos.


Pasó un tiempo y Randi, durante una visita a Corea del Sur, tuvo la oportunidad de participar en un programa de televisión en Seúl donde se presentó un "hombre magneto". El pícaro mago, que hacía años se había familiarizado con este efecto en un viaje por Hungría, fue preparado para la ocasión y tan solo portando una talquera puso fin a las pretensiones del chino.


Primero hizo su demostración el oriental, obteniendo exclamaciones de admiración por parte del público presente. Luego le tocó el turno a "The Amazing Randi", quien con mucha experiencia y tranquilidad empolvó a la estrella magnética. Lo invitó a que repitiera la demostración anterior y fue un total fracaso. La desilusión de todos quedó claramente sintetizada en el rostro del pobre hombre cuya desazón ni sus anteojos pudieron ocultar.


El talco sigue desvaneciendo los "poderes magnéticos"

El caso que veremos, si bien no es exactamente igual a los anteriores, tiene como protagonista a una persona que dice ser capaz de adherir a sus manos objetos como periódicos, latas o botellas.

Su nombre es Rita Cutolo, de nacionalidad italiana y autodenominada pranoterapeuta, a cuyos presuntos 'dones curativos' sumó esta particularidad que la hizo trascender en los medios de comunicación locales como "la mujer imán".


Rita se arriesgó, seguramente con el afán de obtener crédito en otro ámbito que no fuera el periodístico, a someterse a un examen preliminar con un equipo de investigadores que incluía científicos del Comitato Italiano per il Controllo delle Affermazioni sul Paranormale (CICAP)

El esperado encuentro se produjo en Bologna (Italia) el 22/10/95. Por suerte pudieron filmar algunas pruebas que realizó Rita pero, lamentablemente, después de esta sesión en la que no se realizaron mayores controles, la curandera no volvió a acceder a un examen más riguroso que permitiera eliminar la posibilidad de la aplicación de alguna sustancia química en sus manos que favoreciera cierta adherencia de los objetos o, incluso, secreciones anormales de la piel producto de alguna dermatosis (por ej.: queratólisis exfoliativa), o mayores niveles de azúcar en la transpiración que la tornarían más pegajosa.

Estas sospechas también estaban relacionadas con una especie de callosidad que tenía esta mujer en sus palmas y, además, cuando el Dr. Luigi Garlaschelli (CICAP) tomó la mano de la señora notó que era inusualmente "pegajosa". El "magnetismo" funcionaba con algunas superficies lisas pero, cuando le colocaron talco en sus manos, el fenómeno cesó. La mujer rechazó todo tipo de análisis químico de la superficie de la piel y tampoco quiso lavarse las manos con disolventes.


Conclusión

Como hemos visto, en los numerosos casos de personas a las que se les adhieren objetos a su cuerpo, no es necesario recurrir a explicaciones muy elaboradas y menos aún paranormales. Siempre que nos enfrentemos ante hechos no habituales, lo primero que se debe imponer es el principio de parsimonia o Navaja de Ockham. Esto implica apelar a la economía de hipótesis resultando que la teoría más simple puede proporcionarnos la respuesta.