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El presunto parricida de Vicente López se declaró inocente y acusó a su hermano: “Criticaba siempre a mi padre”

El presunto parricida prestó declaración durante cuatro horas, señaló a Diego del Río como una persona a la que “solo le importaba la plata” y que lo dejó “tirado”. Explicó los mensajes que mandó con su celular y el contenido de la bolsa que descartó.

Martín Del Río, el acusado de haber asesinado a sus padres en Vicente López, prestó declaración indagatoria durante cuatro horas este jueves. El presunto parricida volvió a señalar a su hermano como un posible culpable del doble crimen, cuestionó la autopsia y dio su versión sobre dos sospechas: el uso de celular a la hora de los homicidios y el contenido que llevaba la bolsa que descartó la noche de ese día.

En su testimonio, Del Río jugó fuerte contra su hermano Diego -el mayor de los dos- y su accionar a pocas horas de haber enterrado a sus padres, María Mercedes Alonso y José Enrique Del Río. “A dos días de haberlos enterrado estaba haciendo un arqueo de caja para la posible sucesión. Claro está que, si me condenan en este juicio, pasaría a ser indigno y no entraría en la sucesión de mis padres”, señaló.

“Llevó un cuaderno para anotar cada movimiento, y al otro día vino con un plan para deshacer algunos negocios que mi padre había dejado funcionando porque, en sus cuentas, no podía tocar un peso durante los próximos cinco años. Yo le dije que había que terminar con todos los negocios”, agregó Del Río.

En ese sentido, hizo hincapié en la mala relación que tenía su hermano con su padre: “Mi papá no lo había incluido en ningún tipo de poder, aunque él insistió en varias reuniones familiares porque, sinceramente, no le gustaban las críticas que recibía de él. Mi hermano lo criticaba siempre a mi padre, no eran compatibles en su forma de ser”.

El principal acusado aseguró que su hermano lo “abandonó económicamente” y desmintió que le deba US$110.000: “Le pido por favor que le pidan toda la documentación respaldatoria de esa deuda, ya que toda la gente que odio, aunque no odio a nadie, no le prestaría 50 centavos de dólar”. “Todos viven de lo que mi padre, mi madre y yo hicimos”, agregó.

También desmintió haber practicado tiro, tal como dijo su hermano en una de sus declaraciones testimoniales. “No estuve en mi vida ahí, nunca entré. Vayan a ver las cámaras y averigüen”, reclamó.

Del Río se quejó de que su esposa le haya pedido el divorcio y expresó: “A mí me mataron en vida, me mataron a mis padres y me quemaron a mi familia, todos me odian y nadie me quiere ver. Me colgaron el cartel de parricida”.

 

El acusado dijo que tenía el celular tildado a la hora del asesinato de sus padres

En su quinta declaración testimonial, la segunda como acusado -dio otras tres como testigo-, Martín del Río explicó qué sucedió con su teléfono celular durante la tarde del 24 de agosto en la que fueron asesinados sus dos padres.

“Entre las 17 y las 19, el teléfono se me tildó intentando entrar a Mercado libre. Se me trabó la huella”, señaló el principal acusado del doble crimen, en una declaración contraria a lo que había dicho en la anterior oportunidad, donde aseguró que envió mensajes y mails.

El 24 de agosto a la noche, horas después del doble homicidio, Martín del Río salió del departamento de su suegro con una bolsa de tela que tenía algo en su interior. Minutos después volvió a ingresar con la misma bolsa vacía y los investigadores sospechan que llevaba el DVR de las cámaras de seguridad de sus padres.

“Estaba sacando la basura, tenía comida que había comprado y me sobró; y se la llevaba a una familia de indigentes, aunque no los encontré. Así que tiré todo, la basura y la comida, y volví con la bolsa de tela vacía”, declaró Del Río.

 

El cuestionamiento a la autopsia

Uno de los principales puntos de defensa de Martín del Río es la autopsia que se le realizó a María Mercedes Alonso y José Enrique del Río. En el primer protocolo de la autopsia se dejó asentado que ambas víctimas llevaban de 12 a 18 horas fallecidas cuando se revisaron los cadáveres en la morgue, lo que ubica el doble crimen en horas de la madrugada del 25 de agosto.

Esto beneficiaba al principal acusado, que en ese momento se encontraba en su casa del country Nordelta de Tigre, pero, horas después y a través de un acta firmada por el médico forense y tres de sus superiores en Policía Científica, se corrigió esa estimación “hasta 36 horas” antes del examen en la morgue. Esta nueva estimación incluye la tarde del 24 de agosto, que es el momento en el que los fiscales le imputan a Del Río la comisión del supuesto parricidio.

Este jueves los fiscales le tomaron una nueva testimonial al médico forense de la Policía Científica de San Isidro que hizo la autopsia, Martín Adrián Fernández, donde el profesional admitió haber cometido “un error involuntario” en la primera estimación de la data de las autopsias.

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