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El límite a la tolerancia, nunca más

Siempre me pregunto cuándo terminará toda esta locura de muerte de inocentes. Lucas Cancino iba al colegio y fue apuñalado por no dejarse robar.

Lucas Cancino
Lucas Cancino


Se llamaba Lucas Iván Cancino, tenía 17 años, salió de su casa con destino al Colegio Papa Eugenio Pacelli y a las 7.50  fue interceptado por otros dos jóvenes que querían robarle sus pertenencias. Se resistió y recibió una puñalada en el pecho, trató de llegar a su casa, pero cayó muerto en la puerta.

Siempre me pregunto cuándo terminará toda esta locura de muerte de inocentes. Este chico iba al colegio y fue apuñalado por no dejarse robar.

Fueron detenidos dos malvivientes vinculados al asesinato, Rodrigo Rivas, alias “Chancho” y Nazareno Mejía alias “Convulsión”. Según fuentes de la investigación “Chancho” sería el autor de la puñalada que terminó con la vida del chico.

Uno de los individuos vinculado a este homicidio fue detenido por robo calificado el 24 de julio a las 20.12, y excarcelado 4 días después. Ciertamente, quien lo soltó, jamás leyó mínimamente que se trataba de una persona que iba a terminar matando a alguien. Y hablo desde el sentido común: no trabajaba ni estudiaba, siempre tuvo problemas con las drogas y el delito, con lo cual el homicidio era una cuestión de tiempo. 

Cuando escuché hablar a la abuela de Lucas se me partía el corazón, tanto sacrificio de la familia en criar una persona de bien y que termine abruptamente su vida a manos de un impresentable.

Estoy en una etapa de la vida en la que la realidad y la actualidad, me hacen caer una lágrima casi a diario.  Puedo intuir el desconsuelo y desamparo de la familia, quienes JAMÁS volverán a ser los mismos.

Los poderes políticos deben tomar urgentes cartas en el asunto y convenir con la Justicia, que si no hacen algo cualquiera puede morir a manos de un malviviente.

No hay margen para dudar, si no hay prisiones, deben construirlas y mientras tanto alojar a los detenidos en unidades militares que se encuentren ociosas y si no en carpas. Esto no es invento mío, en Texas, los malvivientes son alojados en carpas en medio del desierto, sobrevive el más fuerte.  

Si les parece duro lo que digo, imagínese que sentirá en este momento la familia de Lucas con la ausencia del chico. 

Mientras tanto la intendenta del lugar, Mayra Mendoza, solamente se comunicó con la fiscalía para conocer cómo iba la investigación, pero no la escuche pedir PERDÓN. 

Señora Intendenta, hable con la familia del chico asesinado, cuanto menos demostrara que tiene buenos sentimientos.   

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