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El lado siniestro de las canciones "felices" ¿qué esconden?

Desde un acorde de guitarra hasta una nota que logra sacudir el cuerpo o acelerar el corazón, la música serviría para manipular a las personas.

La música está presente en todos lados y es capaz de aflorar todo tipo de sentimientos y sensaciones en las personas, pero según algunos estudios, la música sirve para manipular a las personas en diferentes aspectos. ¿Qué tan peligrosa puede ser su influencia?

"En la vida real, la música es utilizada para manipular a las personas en todos los sentidos", explica Naomi Ziv, psicóloga en el Universidad de Estudios Académicos de Gerencia, en Israel. La música puede hacer a la gente más obediente, agresiva e incluso racista".

Rap para relajarse

La psicóloga Genevieve Dingle y sus colegas de la Universidad de Queensland, en Australia, sugieren que la música como la de Manson puede ayudar a suavizar nuestros impulsos más agresivos.

Este equipo desarrolló un experimento donde pedían a las personas que hablaran sobre una situación en la que un amigo los hubiese hecho enojar y luego les colocaban heavy metal.

Después de escuchar la música, los participantes reportaron muchas más emociones positivas, que aquellos que permanecieron sentados en silencio.

"Escuchar música extrema puede convertirse en una manera saludable para procesar la rabia de estos individuos", comenta Dingle.

Felicidad manipulada

¿Y qué pasa cuando las personas escuchan continuamente la canción de James Brown?

Ziv cree que la respuesta recae en lo que le ocurre a nuestra personalidad cuando estamos felices. "Hay investigaciones que demuestran que cuando estás de buen humor, eres proclive a aceptar más cosas y la manera en que procesas la información que recibes es menos rigurosa".

"Las personas que están tristes suelen ser más analíticas y menos propensas a ser persuadidas", explica Ziv.

"La música de Navidad es un ejemplo perfecto de cómo las canciones alegres pueden hacer a las personas más complacientes. Hay equipos de profesionales enteramente dedicados a pensar cuál música colocar en los centros comerciales y en la publicidad, para crear la atmosfera perfecta".

Ritmos cerebrales

Algunos elementos de la música también funcionan de la manera en que trabaja nuestro cerebro. Por ejemplo, el ritmo de un sonido puede sincronizarse con el comportamiento y pensamiento de un grupo de personas.

Anne Schirmer, neurocientífica de la Universidad de Singapur, descubrió que el ritmo en un tambor ocasiona ondas cerebrales para adaptarse a ese compás. Sus hallazgos pueden ayudar a explicar por qué los tambores cumplen una función tan importante en las ceremonias tribales y por qué los ejércitos marchan al ritmo de un tambor.

"El ritmo sincroniza a todos los individuos de un grupo, de manera que tanto su pensamiento como su comportamiento se alinean temporalmente", sugiere Schirmer.

Todavía no está claro exactamente cómo la música puede influenciar el comportamiento más allá del laboratorio, aunque Ziv sospecha que el efecto puede ser profundo.

Para reforzar su punto, ella menciona la violencia de los fanáticos del futbol y la influencia que puede tener las canciones de los equipos: "La música puede crear un sentimiento de cohesión y entendimiento. Cuando las personas hacen cosas juntas están más inclinadas a llegar a acuerdos entre sí. Esto lleva a algo llamado pensamiento colectivo, que puede generar un deterioro de los principios morales".

Jason McCoy, musicólogo de la Universidad Bautista de Dallas, afirma que la música ayuda a "normalizar la narrativa" de lo que pudieran ser mensajes inmorales. Como ejemplo, resalta el caso de los nazis cuando transmitían en la radio piezas de swing, para hacer que los más jóvenes se sintonizaran con mensajes de propaganda.

McCoy evaluó el papel de la música en hacer, aparentemente, más aceptable el genocidio de Ruanda, en 1994. Evidentemente, la música es solo uno de los factores que sutilmente influyen en nuestra actitud.

Sin embargo, vale la pena tenerlo en cuanto la próxima vez que escuches una canción en la radio y, parafraseando la famosa pieza de James Brown: "Solo porque te hace sentir bien, no significa que puedas hacer algo malo".

(Fuente BBC)