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El juego de las diferencias: Cristina y Belgrano

Por Ricardo Roa. Una cosa es parlar di morire e un altro é morire, dicen los italianos.

Nota extraída del diario Clarín

Exaltar a los próceres tampoco es igual a parecerse a ellos, por más que uno lo pretenda. Belgrano jamás buscó un cargo ni pretendió el aplauso de quienes lo rodeaban ni hacer dinero, y el que tenía lo donó. Ese es el prócer preferido de Cristina Kirchner, según ella misma dice todo el tiempo.

Nadie puede imaginarse a Belgrano diciendo soy el fundador de la Patria ni menos que la historia de la Patria había comenzado con él: ese mérito se lo reconoció nada menos que San Martín. Nadie puede imaginarse a Belgrano diciendo que él encarnaba una revolución aunque era un revolucionario de verdad que confrontó con enemigos de verdad y promovió un cambio social real. Una revolución es cualquier cosa menos acumular dinero desde el poder como si robar para financiar la política fuera honorable, y encima proclamarse progresistas.

Belgrano venía de una familia acomodada que lo había enviado a estudiar a Salamanca, en España, en una de las universidades más antiguas del mundo. Fue un abogado de nota y un intelectual brillante. Y fue a la guerra sin ser militar, con enorme valentía y habilidad.

Lo dio todo, lo perdió todo.

Poco antes de morir, pobre y enfermo de hidropesía con 50 años apenas, debió pagarle a su médico con su reloj de bolsillo.

La Asamblea del año 13 le había otorgado un premio de 40 mil pesos oro por sus luchas contra los realistas.

Una fortuna que equivaldría a unos 3,5 millones de dólares de hoy. Belgrano los donó para la construcción de escuelas. Se quedó sin un centavo y murió así, sin duda.

Luchó por ampliar las libertades, pero no esas que se proclaman en los discursos sino las reales: la de los indígenas explotados en el Alto Perú y la de los criollos obligados al sometimiento de una España decadente y en crisis. Esa es parte de la historia de un hombre que renunció a todos los privilegios.

"Miraba también la escuela 15, una de las más lindas de Río Gallegos. Toda esa escuela nueva, gimnasio incluido, ascensor y todo nuevo. Adivinen quién lo hizo: ¿San Martín, Belgrano o Kirchner? Kirchner, acertaron".

Adivinen quién dijo esto. La Presidente, acertaron. Y adivinen quién nunca habría dicho una cosa semejante. Belgrano, acertaron.

La Presidente volverá hoy a Rosario para encabezar la celebración por el Día de la Bandera. Estuvo allí hace poco más de un año por el bicentenario del primer izamiento, pero de ese acto lo que se recuerda es lo que una cámara de tevé permitió leer en sus labios: "Vamos por todo".

No hizo falta esperar demasiado para saber que, entre otras cosas, hablaba de dominar la Justicia. Por más que lo exalte, Cristina no se parece en nada al hombre que murió un 20 de junio y nos dejó a todos un enorme testamento moral.