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El hombre que levitaba objetos con el poder de su mente

Dejaba suspendidos en el aire revistas, anteojos, cajas de fósforos y cigarrillos. Alertó a los servicios de inteligencia de EE.UU.

Por Enrique Márquez

@ladislaomarquez

Aún conservo en mi biblioteca un libro de la década del '80 que, por primera vez, me aportó mayores detalles sobre el personaje que describiré. Se trata de "La Parapsicología y las Ciencias Naturales Modernas" (Akal Editor, Madrid, 1980), de dos autores rusos, V. N. Pushkin y A. P. Dubrov, psicólogo y biofísico respectivamente El mismo incluye un capítulo dedicado a la psicokinesis en el que se menciona, con fotos incluidas, al psíquico soviético Boris Vladimirovich Yermolayev y "su capacidad de mantener objetos bajo las manos sin tocarlos".

Destaco este dato sobre la conservación del ejemplar puesto que me permitió recordar mi subrayado y gran cantidad de signos de interrogación que dibujé con lápiz durante la lectura y que no se han borrado. Todas estas marcas apuntaban a lo mismo y era que estaba frente a un sujeto fraudulento que presumía de tener poderes paranormales.

No dudé un instante sobre esta categórica calificación puesto que los crédulos autores, a través del relato y las fotos, me dieron los indicios suficientes para llegar a tal conclusión. Pasó más de una década para que mi certeza fuera confirmada a través de una emisión televisiva que compartiremos.

Las supuestas facultades parapsicológicas de las que gozaría Yermolaev, básicamente consisten en tomar asiento y colocar diferentes objetos entre sus piernas abiertas, quedando los mismos suspendidos en el aire.

El pícaro Boris

Boris Yermolayev nació el 15 de junio de 1936 en Taskent (Uzbekistán), por entonces bajo el seno de la URSS. Como buen hijo de médico, fue impulsado a seguir la carrera pero como " Yo era terriblemente aburrido. Me di cuenta de que la medicina - no es mi vocación", comenta Boris [Pantalla Soviética, Nº 18, 1990]. Así comenzó a transitar dos trayectorias paralelas: director de cine como profesión y psíquico en los ratos libres.

El psicólogo Pushkin, uno de los autores del libro que abordó ese capítulo, señala que Yermolayev "se distingue por una excepcional nerviosidad y por una elevada capacidad emocional", hecho que podemos constatar en los videos. También le reconoce capacidades de percepción dermo-óptica, clarividencia, telepatía y "la psicokinesis la dominó relativamente tarde, aproximadamente a la edad de 30 años" [p. 217]. Lo que no tardó en dominar fue la credulidad de Pushkin que, al igual que otros, nunca puso en duda la capacidad paranormal de Yermolayev. Por el contrario, lo eligió como uno de sus mejores modelos para ilustrar y demostrar la existencia de la psicokinesis. Vaya ingenuidad del pobre psicólogo ignorante en cuestiones de ilusionismo.

La pista ignorada

El propio Yermolaev les relató cómo fue su inicio en el "dominio de la psicokinesis". Fue durante un encuentro con gente "que se divertía con la demostración de trucos con cartas", cuando un habitante de Leningrado "propuso mostrar un truco suyo. Hizo un nudo en el pañuelo de bolsillo, lo mantuvo un poco entre los dedos de ambas manos y cuando las abrió, el pañuelo pendía en el aire bajo los dedos" (p. 218). Luego repitió la experiencia con una "flor esferoide de áster".

Este enigmático señor de Leningrado que los autores no mencionan por su nombre (?) y lo llaman "C.", sin duda era ilusionista y como bien les reconoce Yermolaev, luego "se dedicó a adquirir esta capacidad bajo la dirección de C. durante dos semanas" (p. 219).

Estos datos son más que suficientes para darse cuenta que Yermolaev no sólo sabía hacer trucos con cartas sino que, además, aprendió el truco de suspender objetos entre sus manos. Si alguien piensa que la elocuencia del relato le hizo algún ruido al psicólogo, olvídelo.

Para mayores datos, y como prueba de la ceguera mental de los autores, Yermolaev se permitía realizarles un clásico truco con naipes en el que les "determinaba el color de cada carta a través de su dorso", antes de comenzar con los "experimentos psicokinéticos" [p. 220]. Obviamente, ellos no hablan de truco sino de "capacidad perceptiva de penetración de la piel" y "función psicoenergética de la piel".

A lo que ellos llaman "experimentos" y que les permitió ser testigos de la capacidad psicokinética de Yermolaev para "suspender en el aire más de veinte objetos" (p. 225), no eran más que encuentros en los que 'el mago no declarado' manejaba la situación a su gusto. Por ejemplo: puesto que "la brillante luz eléctrica se convierte en un impedimento serio (...) las primeras suspensiones de los objetos han de transcurrir a la luz de las velas" (p. 220). Y para que la inocencia les valga aún más, les exigía como condición indispensable para que el experimento resulte con seguridad, que un amigo de Yermolaev debía "permanecer sentado a su lado durante la experiencia" (p. 221).

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No sólo ignoraban esa pista

Cuando observé las fotos que publicaron en dicho libro, de inmediato me vino a la mente el caso fraudulento de la médium polaca Stanisława Tomczyk, investigada por su compatriota Julian Ochorowicz desde 1909 hasta 1914.


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Las fotos de esta señorita suspendiendo objetos (tijeras, caja de fósforos, bolitas, etc.) entre sus manos se encuentran en decenas de libros de parapsicología de todo el mundo. Es más, en algunos casos se incluye una foto del ilusionista británico William S. Marriot, cuyo nombre artístico era "Dr. Wilmar", reproduciendo los trucos de Tomczyk.

Otro hábil médium fraudulento de la época y de efectos similares, fue el húngaro Ladislas Lasslo, investigado por Schrenck-Notzing. Por aquellos tiempos, los investigadores también eran engañados y pensaban que muchos de estos fenómenos se debían a algún fluido ectoplásmico que emitían los médiums.

O sea, nada nuevo bajo el sol pero estos autores -que la juegan de parapsicólogos o investigadores de lo paranormal- ni lo mencionan o no lo tuvieron en cuenta. De todas maneras, y considerando la ingenuidad que demuestran en los relatos, tampoco creo que estos antecedentes les hubiesen servido de mucho.

El deschave de Yermolaev

Téngase en cuenta que el caso de Yermolaev trascendió las fronteras e incluso es mencionado en documentos desclasificados del 30/03/78 por la Defense Intelligence Agency (DIA) de EE.UU.

Si a la excentricidad de Boris le sumamos su condición de dotado paranormal, es obvio que para los medios periodísticos era oro en polvo para su trabajo. Pero como se suele decir que "las mentiras tienen patas cortas", en el caso de Yermolaev se cumplió y lo veremos claramente expuesto en el próximo video donde sobran las palabras y los hilos también.