DOLAR
OFICIAL $1495.00
COMPRA
$1545.00
VENTA
BLUE $1550.00
COMPRA
$1570.00
VENTA

El hijo del sastre, el libro de Luis Grossman, se presentó en la Biblioteca Nacional

Más de 130 personas asistieron a la presentación en la Biblioteca Nacional y la convocatoria desbordó el auditorio. Gabriela Grossman completó la obra de su padre, el periodista y ex director de Casco Historico Luis Grossman, y contó cómo organizó sus escritos para convertirlos en un libro que recorre sus 90 años de vida.

Más de 130 personas asistieron ayer a la presentación de El hijo del sastre, el libro de Luis Grossman, en la sala Augusto Cortázar de la Biblioteca Nacional. La convocatoria desbordó la capacidad del auditorio y hubo público que quedó afuera.

La edición fue completada por su hija, Gabriela Grossman, a partir del trabajo de su padre, fallecido antes de poder darle una forma definitiva a la obra.

Durante la presentación, Gabriela contó cómo organizó los textos que habían quedado desordenados. Para hacerlo, retomó una idea que había escrito su padre, dividir el libro según los momentos del día: amanecer, mañana, mediodía, tarde y anochecer. A partir de esa estructura, distribuyó los escritos que recorren los 90 años de vida de Luis Grossman.

“Encontré escritos preciosos de una entrevista que le hicieron, con cosas muy secretas y muy del alma de papi”, recordó. 

luis grossman

En la contratapa, Gabriela reconstruye la personalidad de Luis a través de sus gustos, sus lecturas y esas pequeñas costumbres que daban forma a su vida cotidiana. “Para Luis Grossman, mi padre, ser feliz era su forma de ser”, escribe al recordar su disfrute de un buen café, un helado, un tiramisú, las charlas con amigos y la música, desde el jazz hasta un tango interpretado por Troilo.

luis grossman

El retrato incluye también el diario en papel, las conversaciones con el canillita de la esquina y las lecturas de Borges, Eco y Galeano. A eso se sumaban su interés por los números primos, los boletos capicúas y los caramelos Mogul, además de las caminatas por Buenos Aires mientras tarareaba una melodía y las pausas en los bancos de la Avenida de Mayo para admirar la ciudad.

luis grossman

En el prólogo, Gloria Sierra Uribe presenta el libro como “un testimonio y una posta”. Un testimonio de valores como la disciplina, la dignidad y la solidaridad, construidos en el hacer cotidiano, y una posta que Gabriela entrega a los lectores del presente y del futuro para que ese legado continúe.

luis grossman

La autora del prólogo destaca que esa transmisión no nace de la nostalgia, sino de una “responsabilidad amorosa con quienes vendrán”. Una definición que acompaña el sentido de esta publicación y el trabajo de Gabriela para llevar a los lectores la obra de su padre.

luis grossman

Grossman, en primera persona

En marzo de 2022, tuve la oportunidad de entrevistarlo para esta misma sección. En aquella charla, Luis Grossman me contó anécdotas de una vida privilegiada, marcada por el periodismo, la arquitectura y encuentros con figuras como Jorge Luis Borges, Juan Domingo Perón y Aníbal Troilo. 

luis grossman

Pero también me habló de su amor por Buenos Aires y de aquellos bancos que había impulsado para que los vecinos pudieran sentarse a contemplar sus cúpulas y fachadas. 

luis grossman

Hoy, con la presentación de El hijo del sastre, vuelvo a encontrarme, a través del trabajo de su hija con ese hombre de mirada curiosa, que sabía descubrir historias tanto en los grandes personajes como en los pequeños detalles de la vida cotidiana.

luis grossman

El hijo del sastre se consigue en la librería Tiempos Modernos.

Dejá tu comentario