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El Gobierno minimiza la ofensiva opositora por Discapacidad y Morosidad y confía en bloquear los proyectos

El oficialismo celebró las victorias en Diputados por la reforma del Banco Central y la Ley de Inocencia Fiscal, pero admite preocupación por la mayoría de 133 votos que reunió la oposición para impulsar futuras iniciativas.

 

El Gobierno de Javier Milei buscó mostrar fortaleza política tras la extensa sesión de la Cámara de Diputados, donde el oficialismo logró avanzar con dos proyectos centrales de su agenda: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la modificación de la Ley de Inocencia Fiscal.

La reforma del BCRA obtuvo 144 votos a favor y 102 en contra, mientras que la iniciativa de Inocencia Fiscal fue aprobada por 139 votos contra 110. En la Casa Rosada interpretaron ambos resultados como una señal de que todavía cuentan con respaldo suficiente de sectores aliados y bloques provinciales.

“Fue una paliza en ambas votaciones. El Gobierno pudo retomar el triunfo con claridad”, analizaron fuentes del oficialismo.

Sin embargo, durante la misma jornada la oposición consiguió reunir 133 votos para intentar incorporar al temario proyectos vinculados con la Emergencia en Discapacidad y el sobreendeudamiento familiar. Aunque no alcanzó los tres cuartos necesarios para tratarlos en esa sesión, la votación fue leída como una demostración de fuerza de cara a los próximos debates.

Los proyectos quedaron encaminados para ser discutidos en una nueva sesión prevista para el miércoles 9 de septiembre.

El oficialismo confía en el veto presidencial

En el Gobierno reconocen que la oposición podría conseguir los votos necesarios para aprobar ambos proyectos en Diputados, pero ponen el foco en el Senado y, eventualmente, en una posible decisión del Presidente de vetarlos.

“Si lo hacen, tenemos el veto del Presidente. Y nosotros ya contamos con los números para bloquear cualquier insistencia”, sostienen desde el bloque libertario.

El oficialismo considera que actualmente cuenta con más de un tercio de la Cámara de Diputados, una posición que le permitiría impedir que la oposición reúna los dos tercios necesarios para insistir con una ley luego de un veto presidencial.

De todos modos, en el Gobierno admiten que la discusión puede representar un costo político y mediático, especialmente en el caso de la discapacidad, un tema que suele generar amplio respaldo social.

Una oposición que busca instalar su propia agenda

La ofensiva opositora fue impulsada por Pablo Juliano y Germán Martínez, quienes solicitaron modificar el reglamento para incorporar los proyectos al debate.

Aunque sabían que no alcanzarían los votos necesarios para tratarlos inmediatamente, el objetivo era medir fuerzas y mostrar que la oposición puede reunir una cantidad importante de voluntades para avanzar con determinados temas.

En los bloques opositores, sin embargo, reconocen que será difícil repetir los 133 votos en iniciativas que no tengan un nivel de consenso social similar.

Además, existe incertidumbre sobre cuál será la agenda que podrán impulsar en los próximos meses. Algunos legisladores admiten que iniciativas como un aumento de jubilaciones podrían ser bloqueadas posteriormente mediante un veto presidencial.

Milei apuesta a sostener el respaldo de los aliados

El resultado de la sesión también dejó en evidencia el papel de los bloques dialoguistas y provinciales. El oficialismo consiguió el respaldo del PRO, la UCR, el MID y distintos representantes de bloques provinciales, entre ellos legisladores de Misiones, Catamarca, San Juan y Tucumán.

En paralelo, el Gobierno busca mantener esos acuerdos mediante una estrategia de mayor apertura de su agenda legislativa. Entre los proyectos que podrían avanzar aparecen iniciativas vinculadas con la reducción de impuestos para la fécula de mandioca, la declaración de nuevas capitales nacionales, la Ley Joaquín y una propuesta sobre espacios deportivos seguros.

Desde el oficialismo consideran que la clave será sostener los acuerdos con los aliados y evitar que la oposición consiga transformar su mayoría circunstancial en una alianza parlamentaria estable.

Así, mientras la oposición prepara una nueva pulseada por discapacidad y morosidad, el Gobierno intenta demostrar que conserva el control de la agenda legislativa y que, aun frente a iniciativas que puedan obtener media sanción, cuenta con herramientas suficientes para frenarlas en las siguientes instancias.

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