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El debate por internet: ¿"piratear" o "compartir"?

Como todos los grandes temas que dividen aguas, el uso de internet y las nuevas tecnologías de la información está atravesado por cuestiones ideológicas, dilemas jurídicos e intereses en pugna. Nuevas leyes intentan combatir los ataques a la propiedad intelectual, pero a la par puede verse afectada la libertad.

Un resumen posible, aunque simplificado de tan actual y crucial debate es el que sostiene que hay dos grandes maneras de pararse frente a él: para algunos se trata lisa y llanamente de moderna "piratería", mientras que para otros básicamente se está hablando de "compartir" información.

Richard Stallman es uno de los informáticos más radicalizados a favor del libre intercambio de las producciones intelectuales. Es el autor de la irónica frase: "Piratear está muy mal. Hay que llevar presos a los que atacan barcos. Ahora, compartir está muy bien".

Sostiene que es ridículo que los programas de computación no se puedan copiar libremente, porque son obras de uso práctico: "Otra obra de uso práctico son las recetas de cocina, por ejemplo. Cualquiera puede compartir recetas, modificarlas y volver a enseñarlas. Imaginate si el Estado, por intercambiar recetas, te llama pirata y te manda a la cárcel. Imaginate el enojo que habría", dice.

El abogado David Bravo es otro adalid de esta posición con matices. Sostiene que las condiciones físicas de las obras cambiaron (del papel o el VHS, por ejemplo, a lo digital) y que por lo tanto hoy es imposible mantener el mismo marco legal de antaño, que hay que buscar nuevas maneras de sostener económicamente a los creadores.

Los que piensan en la misma dirección sostienen que hace falta una reestructuración de las leyes internacionales de propiedad intelectual para que se ajusten a la forma en que las personas usan la tecnología hoy.
 
Por el otro lado está la industria del entretenimiento, que, con razón, se espanta ante este "todo gratis" de internet. Al punto de advertir sobre el cierre de empresas y más desocupación en los rubros donde están insertos.

En las posiciones antagónicas hay puntos en común. La mayoría acuerda que no se puede llamar al internauta ladrón (pero que es inmoral lucrar con la obra ajena). Aseguran que no es lo mismo robar que "piratear", ya que los productos se reproducen y no se sustituyen. Las disputas comienzan cuando se analiza hasta qué punto los derechos de autor son violados o no. Y allí escasean las soluciones y respuestas.

Ahora bien, ¿por qué las leyes SOPA (EEUU) o Sinde (España) son tan cuestionadas? Porque intentan solucionar el problema de la "piratería" cercenando la libertad. Porque podrían bloquear o cerrar páginas incluso sin intervención de la Justicia.

Además, las penas propuestas son desproporcionadas, por ejemplo cinco años de prisión por cada diez canciones o películas descargadas dentro de los seis meses de su estreno, establece la hasta ahora congelada ley SOPA.

Lo cierto es que el mundo cambió y que, en consecuencia, las leyes deberán cambiar. Internet ofrece posibilidades de libertad únicas. Habrá que encontrar la manera de que los artistas, las empresas periodísticas, las fuentes laborales, no mueran, sin afectar esta maquinaria maravillosa que tiene la posibilidad de llevar (como nunca antes en la historia) cultura a todo el mundo.