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El Banco Central admite que el plan antiinflacionario del Gobierno enfrenta riesgos inmediatos

El propio BCRA reconoció que la desaceleración de los precios podría verse interrumpida en el corto plazo por aumentos de tarifas, cambios en la medición del IPC y factores estacionales. Aunque intenta llevar calma, el informe deja al descubierto las fragilidades del esquema económico oficial.


El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconoció que el proceso de baja de la inflación impulsado por el Gobierno enfrenta riesgos concretos en el corto plazo, en un contexto marcado por ajustes tarifarios, modificaciones metodológicas en la medición de precios y subas estacionales en rubros sensibles del consumo.

La advertencia figura en el último Informe de Política Monetaria (IPOM), correspondiente al cuarto trimestre de 2025, documento que el organismo volvió a publicar luego de un largo período sin difundir este tipo de análisis técnicos.

Según el informe, si bien la tendencia general de la inflación continúa siendo descendente, existen factores transitorios que podrían generar mayor volatilidad en los próximos meses y complicar la lectura de los datos oficiales. Entre ellos, el BCRA mencionó el impacto estacional en productos como la carne, cuyo comportamiento suele presionar sobre la inflación núcleo a comienzos de año.

A esto se suman los aumentos en las tarifas de electricidad y gas, previstos dentro del proceso de reducción de subsidios impulsado por el Ejecutivo, que tendrán un efecto directo sobre los precios regulados y el costo de vida de los hogares.

Otro punto central del informe es el cambio en los ponderadores del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que comenzó a aplicar el Indec. La nueva canasta otorga mayor peso a los servicios —como vivienda, transporte y tarifas— y reduce la incidencia relativa de alimentos y bebidas, lo que introduce un período de incertidumbre estadística y dificulta las comparaciones interanuales.

El propio Banco Central admitió que esta modificación metodológica puede distorsionar la interpretación de la inflación en el corto plazo, aun cuando no implique necesariamente un cambio en la tendencia de fondo.

Pese a estas advertencias, la entidad que preside Santiago Bausili sostuvo que, una vez absorbidas estas presiones temporales, la inflación debería retomar su sendero descendente. En ese sentido, el informe destacó como logros del programa económico el equilibrio fiscal, el fin del financiamiento monetario al Tesoro, la corrección de precios relativos y el saneamiento del balance del BCRA.

No obstante, el documento también deja en evidencia que el esquema oficial continúa dependiendo de múltiples factores frágiles y de un delicado equilibrio entre objetivos fiscales, monetarios y cambiarios, en un contexto local e internacional inestable.

En materia de política monetaria, el Banco Central ratificó que no trabaja con metas explícitas de inflación, sino con un régimen de control de los agregados monetarios. Según el organismo, el objetivo es que la inflación converja gradualmente a niveles internacionales y mantener ancladas las expectativas, aun en una economía altamente dolarizada y en transición postcrisis.

De cara a 2026, el BCRA anticipó que priorizará el abastecimiento de la demanda de pesos mediante la compra de divisas, con la intención de sostener la estabilidad nominal y fortalecer las reservas internacionales. Sin embargo, reconoció que la coexistencia de múltiples objetivos sigue siendo uno de los principales desafíos para la conducción de la política monetaria.

Finalmente, el organismo aseguró que continuará utilizando todas las herramientas a su alcance para preservar la estabilidad de precios, aunque admitió que los riesgos y la incertidumbre en el corto plazo siguen siendo elevados.

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