El gobierno de Estados Unidos autorizó la venta de petróleo y gas a Cuba, aunque con una condición central: el suministro deberá destinarse exclusivamente a ciudadanos y empresas privadas, sin intervención del Estado. La decisión fue oficializada este miércoles por el Departamento del Tesoro.
“El gas y otros productos petroleros exportados y reexportados a entidades o personas del sector privado cubano para uso personal pueden ser autorizados en virtud de la Excepción de Licencia SCP”, señala el organismo en su comunicación oficial.
La medida llega en medio de un escenario crítico para la isla, que atraviesa un virtual colapso energético tras las restricciones impulsadas por la administración de Donald Trump, que incluyeron un bloqueo al suministro de combustible y amenazas de sanciones a quienes lo comercialicen.
En ese contexto, Washington también abrió la puerta a que empresas estadounidenses revendan petróleo de origen venezolano al sector privado cubano, una alternativa que busca aliviar la escasez sin beneficiar al aparato estatal.
La nueva política fue respaldada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que indicó que evaluará favorablemente licencias vinculadas a operaciones que respalden al sector privado y tengan fines comerciales o humanitarios.
Sin embargo, tanto el Tesoro como el Departamento de Comercio dejaron en claro que las restricciones se mantienen para el gobierno cubano y las fuerzas armadas. Tampoco se permitirá la comercialización de combustible hacia empresas vinculadas al aparato estatal, como hoteles administrados por el ejército.
La crisis energética en Cuba se profundizó en los últimos meses, con apagones prolongados, caída del transporte, problemas en el suministro de agua y dificultades en servicios básicos.
En paralelo, el sector privado —que en los últimos años ganó peso en la economía local— aparece como un actor clave para sostener la actividad en medio del desabastecimiento.
La flexibilización parcial anunciada por Estados Unidos no implica un levantamiento del bloqueo energético, sino un intento de canalizar el suministro hacia actores no estatales, en un escenario donde la crisis humanitaria y económica sigue en escalada.
Dejá tu comentario