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Detienen a cura por frenar un desalojo 

Un sacerdote de la localidad de Monte Comán fue apresado por la policía durante seis horas al intentar frenar el desalojo de una familia y fue imputado por los delitos de obstrucción a la Justicia y resistencia a la autoridad.

El hecho se produjo ayer en esa localidad del departamento San Rafael y fue informado hoy por el abogado Diego Sierra, defensor del religioso Fernando Yáñez.

La Justicia había ordenó desalojar a una familia compuesta por cuatro adultos y cuatro niños pequeños, que ocupaba una casa ubicada en un predio ferroviario.

El sacerdote es el encargado del Hogar San Luis Gonzaga, que alberga a 35 jóvenes, algunos judicializados, para su contención y reinserción social.

El cura llegó al lugar del desalojo con los operadores que trabajan en su institución para intentar evitar que esta familia fuera dejada en la calle, especialmente porque había varios niños involucrados.

Yáñez, en declaraciones publicadas en el diario MDZ, manifestó que se opuso "al desalojo porque había una bebé de 15 días, un nene de 1 año y medio, otro de 4 y otro de 7, y no tenían dónde ir a vivir", explicó.

"Me han tenido detenido seis horas y dicen que le he pegado a un policía, cuando el mismo policía reconoció que no le había pegado delante de mi abogado y la gente de investigaciones. Esto ha sido una carnicería y el que dio la orden de atacar es un asesino", manifestó el religioso.

En tanto, el abogado Sierra precisó que "ante esta orden de desalojo, el padre intentó mediar en esta situación. Sólo quería mediar y que se le permitiera a la familia buscar una solución", relató el abogado.

Después de varias horas, se produjeron hechos de tensión con el personal de Infantería que se apostó en la vivienda para cumplir la orden judicial y el grupo de gente que estaba con el religioso.

De acuerdo con lo relatado por Sierra, hubo forcejeos y golpes, que derivaron en la detención del párroco en dependencias de la Brigada de Investigaciones a disposición de la Subcomisaría de
Monte Comán.

"Estuvo demorado", aclaró el letrado, pero se quejó porque mientras estuvo allí permaneció "esposado literalmente a un banco de plaza".

Yañez, dijo, presentaba "golpes en la espalda, lesiones leves, excoriaciones en los brazos" y precisó que tanto el cura como "los operadores fueron reprimidos con gases lacrimógenos y golpes". Sierra, sostuvo el sacerdote "recuperó su libertad, pero permanece imputado".