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Cuando la urgencia hace olvidar lo importante

Se llamaba Juan Pablo Roldán, murió por las heridas recibidas de un enfermo mental, mientras otros cuatro efectivos policiales federales y de la Ciudad miraban sin saber qué hacer.

juan pablo roldan
juan pablo roldan

El Inspector Roldán resultó víctima de las puñaladas arrojadas por el agresor Rodrigo Facundo Roza, quien vivía en Salguero al 1900, “un buen muchacho” dijo su madre, amante de la naturaleza y con estudios de psicología en Canadá.

Los testigos indican que el “buen muchacho”, hablaba de Dios y algún otro delirio místico, pero al acercarse los policías sacó una cuchilla y empezó a decir: “¿A quién me llevo primero?”

Un efectivo policial de la Ciudad sacó su arma reglamentaria y dudó, dicen que no disparó por temor a herir a alguien. Cinco efectivos y un violento y ningún policía sabía o quería reaccionar. Esa duda le costó la vida al efectivo federal.

En las filmaciones se ve a Roldán, retrocediendo y a Roza corriendo y dándole los puntazos que le costaron la vida. En el episodio, el efectivo policial herido disparó dos veces, uno dio en el cuerpo del agresor.

El resto es tratar de explicar lo inexplicable. En ningún país civilizado pasa esto, porque la policía hubiera disparado sin duda alguna. 

Aquí la excusa es que los policías no quieren problemas. Les doy un consejo: si quieren una vida tranquila, busquen trabajos tranquilos. Aunque hoy, ningún trabajo es sinónimo de tranquilidad.

Escucho cosas como éstas: “Cobran poco”, “Están mal formados”, “No cuentan con entrenamiento”, “No quieren perder el trabajo” y demás inconvenientes de la vida cotidiana.

La octogenaria madre del agresor contó, que le estaban buscando un nuevo psiquiatra que lo atendiera. Aprovecho la oportunidad para contarle que la ley de salud mental deja prácticamente en la calle a muchísimos personales peligrosos. El pretexto de la nueva ley son los derechos del enfermo. Entre nosotros, los estados no quieren usar presupuesto para atender enfermos mentales, una vereda linda, da más votos que los loquitos. 

Y aquí es donde cobra relevancia el título de esta columna: siempre corremos detrás de las urgencias y olvidamos lo importante. Aquí, lo importante es que los efectivos policiales reciban entrenamiento y que se alimenten convenientemente. 

Usted verá que la gran mayoría de los uniformados no puede correr más de una cuadra. La causa, su pésimo estado físico, y la víctima no era la excepción, mientras -con movimientos pesados y torpes- trataba de esquivar a su atacante. 

Aquí lo importante es tener oficiales jefes que estén en el día a día, entrenando en la calle a los nuevos policías. El policía se hace en la calle y si hay que disparar no hay que dudar, aquí la duda le costó la vida al policía…

Que la urgencia no haga olvidar lo importante. Se necesitan oficiales jefes capacitados y competentes. Y si nos los hay, deben convocar a los retirados en forma urgente.

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