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Crimen en el country de Pilar: los rastros de una pelea feroz y la principal sospecha de los investigadores

A Roberto Eduardo Wolfenson lo mataron en su casa del barrio La Delfina, en Derqui. Según la autopsia, tenía un corte "importante" en la zona cervical y heridas en las manos.


"El asesino está ahí adentro", especula uno de los investigadores mientras repasa los detalles de la autopsia. Es que por estas horas los investigadores reunen distintas evidencias para dar con el autor del crimen de Roberto Eduardo Wolfenson (71), el ingeniero asesinado en su casa del country La Delfina, en Derqui, Pilar.

Los listados de ingresos y salidas no registraron ninguna visita a la casa de los Wolfenson el viernes 23 de febrero, cuando fue asesinado en un cuarto de invitados de la casa que compartía con su pareja.

El empresario, dedicado al asesoramiento de multinacionales especializadas en la fabricación de baterías, fue encontrado muerto por su profesor de piano el viernes alrededor de las 17, cuando se presentó a darle sus clases semanales.

Wolfenson estaba vestido exactamente igual que el jueves, cuando lo vio por última vez la empleada doméstica que había ido a limpiar. Desde ese día no habló con su pareja, que había regresado de un viaje con amigas y estaba visitando a su hija en Villa Devoto.

Lo que hizo el viernes todavía es un misterio. Hay algunos elementos que intentan reconstruir para armar el rompecabezas y determinar qué pudo haber pasado con él, pero sobre todo quién es el responsable de su muerte.

El country La Delfina de Pilar, donde ocurrió el crimen del empresario Roberto Eduardo Wolfenson (71).El country La Delfina de Pilar, donde ocurrió el crimen del empresario Roberto Eduardo Wolfenson (71).

Wolfenson estaba en uno de los dos cuartos de invitados que tiene la casa del lote 498 de La Delfina. Un cuarto pequeño con una cama de dos plazas y una cómoda. El lugar estaba ordenado. Había cosas apoyadas arriba del mueble del dormitorio que dejaba apenas unos 70 centímetros para pasar.

El jueves, Wolfenson le había pedido a la empelada que limpiara porque "recibiría visitas". Pero la familia le bajó el tono a esa misteriosa cita porque sospechan que la visita que esperaba era Esteban Wolfenson (35) el hijo del hombre que iría a pasar el fin de semana.

Lo cierto es que la mujer declaró haber dejado la cama hecha y la casa ordenada. Pero en ese cuarto, que de momento es la escena del crimen, la cama estaba sin sábanas. Cuando llegó el profesor de piano y encontró muerto a su alumno esa cama había sido desarmada y el hombre estaba tendido en el suelo.

Hay algunos elementos que llamaron la atención de los investigadores. Wolfenson estaba boca arriba en "un espacio muy reducido", con la cabeza debajo de "un radiador de la calefacción". Había sangre alrededor del cuerpo pero ningún signo de la feroz pelea que dejó marcas en su cuerpo.

"Tenía un corte importante, muy profundo, en la zona cervical. También golpes en el rostro, lesiones defensivas en las manos y golpes en la cara", describieron ante la consulta de este diario.

El informe de la autopsia precisó que las lesiones en la mano estaban en los cuatro dedos de la mano izquierda y tenían alrededor de un milímetro de profundidad. Como si la víctima hubiera intentado evitar que lo asfixiaran poniendo la mano. El corte en la zona cervical, de alrededor de 7 centímetros de largo, investigan si podría haber sido "producido por el mismo elemento fino y filoso con el que lo estrangularon", indicó Télam.

"Tenía un golpe en una ceja, la frente y un corte en un pómulo, además de un fuerte golpe en la nariz y un corte interior producto de otro golpe en la boca, con una lesión en la parte interna de una de las mejillas", detalló la autopsia.

Todos esos golpes refieren a una feroz pelean en la que el empresario intentó defenderse de su asesino. Pero no se encontraron manchas de sangre en las paredes ni en otros lugares de la casa que permitan reconstruir el ataque. Tampoco ningún ambiente estaba desordenado ni con roturas propias de un enfrentamiento semejante.

No había indicios de que hubieran limpiado ni ocultado las manchas de sangre. Lo único que podrían haber limpiado eran las sábanas de la cama, que fueron halladas dentro del lavarropas.

Otro punto curioso es que Wolfenson tenía ojotas tipo Crocs y fueron cuidadosamente colocadas sobre sus piernas, a la altura de la tibia, una en cada pierna, con la suela haciendo equilibrio en el cuerpo: el asesino las acomodó antes de escapar.

En la huída se llevó sólo el celular de la víctima, que es el punto cero de la investigación y cuyos movimientos están siendo cuidadosamente analizados para intentar identificar al responsable.

Los registros de ingreso y salida
Para los investigadores, el asesino podría estar dentro de La Delfina o haber ingresado de manera irregular. Por eso, solicitaron un informe a la intendenta del barrio cerrado de Pilar para determinar si había registro de antecedentes de robo, problemas internos, con guardias o con vecinos del barrio.

También entrevistaron a obreros que habían trabajado en la casa de Wolfenson y a todos los familiares para descifrar las últimas horas de la víctima.

"El asesino tiene que estar ahí adentro, es una posibilidad real porque no hay otros ingresos o personas que hayan ido a visitarlo. Otro indicio fuerte es el celular, por eso se lo llevaron. Algo hay ahí que quiso ocultar y por eso se lo llevó", especuló una fuente con acceso al expediente.

El caso

Roberto Eduardo Wolfenson fue asesinado el viernes por la tarde en una casa del barrio cerrado La Delfina, en la localidad de Presidente Derqui, en Pilar.

Wolfenson, un ingeniero electrónico jubilado de 71 años y asesor y capacitador de empresas multinacionales, fue asesinado en su casa del lote 498. A las 17 esperaba a su profesor de piano, pero cuando llegó nadie respondió.

Preocupado, alertó a la guardia del barrio y junto a un vigilador y con ayuda de un vecino, el profesor de piano encontró muerto a su alumno en una de las habitaciones de la casa.


Por un error del médico del Cuerpo Médico de San Isidro de la Policía Científica de la Policía bonaerense, consideraron que el hombre había muerto por causas naturales.

Sin embargo, solicitaron la autopsia, que develó un día después que se trataba de un homicidio.

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