DOLAR
OFICIAL $816.08
COMPRA
$875.65
VENTA
BLUE $1.18
COMPRA
$1.20
VENTA

Crimen de Fernando Báez en Villa Gesell: ni el ojo por ojo ni la violación como castigos a los rugbiers

El deseo irracional de algunos no puede rebajarse al nivel de brutalidad con el que mataron a Fernando Báez. Se trata de justicia, no de venganza.

El caso Fernando Báez suma día a día detalles en la investigación, desde la madrugada del sábado 18 en el que mataron al joven estudiante de abogacía. Desde el primer momento las acusaciones giraron en torno a un grupo de diez rugbiers, los cuales parecen mostrarse sin muchas señales de arrepentimiento y con poca conciencia de lo que hicieron.

Como era esperado, gran parte de la opinión pública expresó su furia contra estos jóvenes por el atroz crimen que cometieron con gran saña y en plena calle de Villa Gesell. Pero todo tiene un límite: no se puede desear que sean maltratados y tampoco que sean vejados sexualmente en las cárceles donde pueden –y deben- cumplir sus condenas.

Aclaración: no se trata de empatizar con los rugbiers ni con sus familias. Es lógico que sus padres declaren sentirse “destrozados”, pero es necesario que antepongan en sus dichos el dolor y el perdón hacia la familia de Fernando.

Y si los jóvenes son hallados culpables, como todo a las claras parece indicar, deben cumplir su condena como cualquier otro detenido. Aunque, viendo la forma en que son vistos por la sociedad, el Estado debe resguardar su integridad.

Porque, a pesar de la atrocidad con la que cometieron el crimen, los rugbiers no pueden ser maltratados, golpeados e incluso agredidos sexualmente en las cárceles que les toque habitar. Dos hechos virales en las redes sirven para dar cuenta de que muchas personas desean que esto les suceda a los acusados.

Primero, un video de unos presos de Florencio Varela que decían estar esperando a los rugbiers para poder pelearlos con “facas”. La filmación –hecha con un celular que no debería estar ahí- llegó a la televisión y recibió bastantes comentarios positivos en las redes, apoyando la idea de “darle su merecido”.

El otro se trata de un chiste de mal gusto, que tuvo menos repercusión pero que igualmente fue varias veces compartido en las redes sociales: se trata de una imagen de la cuenta de humor gráfico @eameo, que presentó un fotomontaje en el que se ve las piernas de un rugbier –de color de piel blanca- y las de otro recluso –morocho- en la ducha y con una pelota de rugby a un costado. La idea implícita es que los acusados por el crimen de Fernando van a ser violados por otros reclusos.


Así como repudiamos el aberrante crimen de Fernando, también debemos condenar estos hechos. La ley del ojo por ojo, por la cual cada victimario debería padecer lo mismo que su víctima, es una cuestión ya superada por la sociedad desde hace cientos de años. Se trata de justicia, no de venganza.

Lo otro es fomentar la cultura de la violación: agredirlos sexualmente para disciplinarlos, corregirlos, y creer así que se trata de un castigo justo. Es más de lo mismo que le criticamos al accionar de los rugbiers, con otros matices: es pura violencia con la cual se ejerce un poder sobre otra persona. En este caso, un sometimiento sexual. Pero con la misma tendencia: ejercer y dar cuenta de una masculinidad superior y dominante por sobre otros hombres.

Más allá de que debiera hacerse una reflexión sobre el estado de las cárceles y la valoración sobre el sistema penitenciario y su capacidad para reinsertar a los presos en la sociedad, hay cuestiones que por lo pronto no pueden escaparse: la reproducción de estos discursos de la continuidad de la violencia en las redes sociales deben minimizarse y condenarse inmediatamente. No puede justificarse una golpiza o una violación como método de castigo y, menos, de justicia.

 

Dejá tu comentario