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Crimen de Camila Vechiarello: los hermanos de la víctima revelaron que su asesino les mandó mensajes haciéndose pasar por ella tras matarla

Contenían un pedido para transferirle dinero a la cuenta del acusado, por lo que el entorno familiar de la víctima sospecha que el imputado realizó esas comunicaciones.

El femicidio de Camila Agustina Vechiarello, la aspirante a gendarme asesinada en San Juan, sumó un nuevo capítulo luego de que los hermanos de la joven presentaran ante la Justicia una serie de mensajes que recibieron desde el teléfono de la víctima después de su muerte.

La prueba incorporada en el expediente está siendo analizada por la Fiscalía. De acuerdo a la versión de Elio y Hernán Vechiarello, los familiares de Camila, el domingo al mediodía recibieron varios mensajes que contenían un pedido para transferir dinero a la cuenta de Carlos Gonzalo Rivero, la pareja de ella y principal sospechoso del crimen.

Según declaró Elio al Canal 3 de Rosario, el entorno de la víctima sospecha que los textos fueron enviados por el acusado, dado que la autopsia estableció que Camila murió durante la madrugada del domingo, varias horas antes de los mensajes. “Me manda mensajes mi hermana, pero no sé si era él, con un pedido de dinero. Si se lo podíamos transferir a la cuenta de él”, contó.

Otro de los principales indicios que destacaron los hermanos fue que, por la mañana, Rivero habría salido afuera de la casa a tomar mate y saludado a sus vecinos mientras el cuerpo de la joven permanecía dentro del domicilio. También señalaron que desde el dispositivo de la víctima enviaron mensajes a sus padres. “Esas pruebas las tiene el fiscal, afirmó.

Este jueves, durante la audiencia de imputación, la Justicia dictó 12 meses de prisión preventiva para Carlos Rivero. Por su parte, el sospechoso se defendió responsabilizando a la víctima de sus heridas: “Se puso loca y se acuchilló sola”. Según su relato, el detonante habría comenzado cuando le comunicó a Camila su deseo de regresar a Salta por motivos económicos.

Rivero contó que había pasado parte del día en la casa de una amiga policía y que después había salido a hacer unas compras. Cerca de las 22.30, volvió al departamento con Camila y, mientras preparaba la comida, la discusión entre ambos volvió a empezar. Según su declaración, ella lo amenazó con quitarse la vida si él se iba: “Si vos te vas, yo me mato”.

De acuerdo con su versión, Camila tomó entonces un cuchillo tipo sierra y se lo clavó. Después habría corrido por el pasillo, resbalado con su propia sangre y, al caer, el arma se le habría incrustado en el cuello. Rivero aseguró que intentó ayudarla y que incluso ella lo mordió cuando quiso asistirla. Al verla en esa situación, dijo que pensó en quitarse la vida: “Lo único que pensé es en irme con ella”. También sostuvo que utilizó otro cuchillo para cortarse el cuello y el pecho, y negó haber usado varias armas blancas para atacar a la víctima.

Sin embargo, esta reconstrucción fue cuestionada por la Fiscalía. El fiscal Adolfo Díaz sostuvo que las únicas autolesiones encontradas en la escena eran cortes leves y que, según la hipótesis acusatoria, Rivero se los habría provocado para simular otra escena. Durante el juicio, además, el acusado aseguró que no sabía que Camila estaba embarazada: “No sabía que estaba embarazada, nada”.

La causa también incorporó una carta manuscrita que Rivero habría enviado horas después de la muerte, en la que escribió: “Esta vez no pude... me ganó la depresión... me parte el alma lo que voy a hacer”. Su versión será evaluada por el tribunal, que le imputó el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, una figura que prevé la pena de prisión perpetua.

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