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COVID-19: las acciones humanas para ¿frenar? el avance de la pandemia

Más allá de la ideología política puesta al servicio del Estado, se ha logrado algo de significación superlativa

coronavirus
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Desde las 00:00 del viernes, por resolución presidencial plasmada en Decreto de Necesidad y Urgencia, estamos viviendo formalmente una cuarentena que se extendería, de no mediar cambios (léase uno de ellos, el parámetro más fidedigno) una bajada en la curva media entre la de pacientes detectados (no enfermos, si infectados, la más baja), y la de morbilidad- mortalidad (la más alta) por el virus que genera la pandemia. Se llegó a este consenso como medida sanitaria de emergencia donde se valora el menor mal necesario (para que se comprenda, va a existir enfermedad y mortalidad por tal enfermedad, pero la curva de casos debe descender a un nivel que no se considere peligroso, para lo cual requiere estar más cerca de la curva de pacientes infectados- curados que su opuesta), esta quizá sería la explicación más práctica a la hora de bajar al llano estadísticas complejas.

Las noticias se suceden con tal rapidez que se requerirían notas o constante información , al borde de la saturación o la redundancia, dando cuenta de la situación, pero esta información no logra el objetivo básico buscado: frenar la pandemia y salvar las vidas afectadas, que es el primer objetivo.

En un plano similar, es de destacar que más allá de la ideología política puesta al servicio del Estado, se ha logrado algo de significación superlativa: la toma de medidas de Estado que no pasen por complejos procesos pasos y filtros, sino el mero cierre de un país (esto no es despreciable, porque no es gratis bajo ningún concepto que se pueda evaluar), pero existió una decisión de pagar un “costo político” por lo actuado, y que a razón de ser sincero, si bien se ha demostrado muchas veces en la historia como efectivo, en este caso al ser de reciente comienzo, deja una historia de final abierto. La finalidad: no existiendo tratamiento aprobado y específico, la casi total inmovilización, por lógica, debe frenar la transmisión de casos al existir poca o nula interacción entre sujetos, sean sanos, infectados no sintomáticos o enfermos. Por otra parte, la rapidez del flujo de información hace que rápidamente la anterior vaya quedando detrás, y otra nueva sale a la luz. Esto se vio, para quienes tomamos contacto con dicha información, en que las soluciones más simples muchas veces, con el debido énfasis y trabajo en equipo, son las más efectivas: todo aquello que se tardó en disquisiciones bizantinas previas, fue resuelto puertas adentro de la Oficina del Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, donde rodeado de sus asesores, una de ellas, la Lic. Gabriela DiChiaro, propuso reunir a los mejores infectólogos (de renombre mundial) de la Argentina en un comité asesor para con el Presidente de la Cámara, idea que fue aprobada ( y omitiendo de mi parte los pasos de rigor) fue propuesto al titular del Poder Ejecutivo Nacional, Presidente de la Nación Dr. Alberto Fernández, para su implementación, la cual fue anunciada ayer cerca de las 20:00 hs para su inmediata implementación. Nadie pensaría que éste solo hecho va a establecer un único parámetro de curación de la infección por COVID19, pero es un paso esencial para ralentizar la transmisión. Esta noticia ya había sido anunciada por quien suscribe el 17/3/2020 en el programa “Abogados en off”, por Uptown Radio.

COVID19

Vamos a hacer una descripción somera de, literalmente, nuestro  enemigo: pertenece a la familia de los corona virus, los que produjeron en 2008- 2009 la epidemia de gripe aviar o H1N1, también con una alta tasa de mortalidad basada en las severas complicaciones respiratorias, en algunos casos fulminantes. Para los médicos que en aquél momento nos dedicábamos a la Emergentología o Terapia Intensiva (curso formal mediante, los tiempos han cambiado y no para bien en muchos casos, ya era médico legista y reciente egresado de la especialidad de psiquiatría), era frustrante ver morir en la sala de espera las cabinas de shock room o en la Terapia Intensiva a los pacientes mientras los atendíamos. 

Me permito una digresión, recordar in memoriam a mi compañero de guardia y amigo RDZ, me reservo su nombre, con quien trabajábamos codo a codo en esa guardia. 

Siguió luego otra epidemia producida por otra variante de coronavirus, y ahora la actual producida por el COVID19.

Su velocidad de transmisión y contagio exceden por lejos las posibilidades de detección temprana por nuestra parte, dado su período de incubación y luego la enfermedad, que es cuando ya se ha transmitido a otro, por lo que lo que nos queda la prevención, elemento no menor cuando de estas patologías se trata:

Lavado de manos: sin lugar a dudas, la primer barrera de defensa. El alcohol en gel (70%) deshidrata al virus, el uso de mayores graduaciones cumple  una función inversa (esta información procede de entrevistas con bioquímicos y farmacólogos de diversos laboratorios). Sin duda, el lavado frecuente de manos es una de las herramientas más efectivas de las que disponemos, si se realiza con un protocolo simple de cumplir. Debe lavarse la mano hasta por encima de la muñeca, frotando enérgicamente y sin usar las uñas, las cuales deben ser lavadas tanto en la superficie como en el surco de unión con el dedo (tanto el externo como el ubicado debajo de la uña). Este lavado debe durar no menos de 2 minutos y el jabón debe ser líquido, dado que en el caso de cualquier jabón sólido estaríamos dejando en el mismo el virus en forma potencial). No importa la marca del jabón o si el mismo es sanitizante o desinfectante, desde hace años los mejores resultados en los quirófanos se han obtenido con jabón blanco. En este punto, hay una técnica que aplicada en el Hospital Garrahan de CABA obtuvo los mejores resultados, medidos en la disminución de infecciones intraoperatorias: el jabón debe ser rallado, o sea disminuido a escamas, y puesto en un recipiente plástico (ej. botella de gaseosa cortada), se toma la cantidad requerida, se procede al lavado y si existe un excedente, se descarta con el lavado, para que no exista recirculación del jabón. Debe renovarse cada 24 hs.

Toser o estornudar en el pliegue del codo/ limpieza de superficies: por común que parezca esta práctica, no termina de ser habitual, con la consecuente dispersión en un radio de 1 a 2 metros de gotas de saliva y eventualmente de mucosidad, que en la persona afectada estará cargada de partículas virales. Si bien el COVID19 es de baja infectividad, la exposición a una carga viral importante va a generar un nuevo caso. Recuerde que este virus puede vivir minutos en el aire (y así todo se está investigando), pero hasta 9 hs. En una superficie lisa (mesada, línea de caja de un supermercado, etc. Por lo tanto, es su derecho exigir que antes de descargar sus productos en las líneas, la misma sea adecuadamente higienizada, su salud puede ir en este acto.
Distancia operativa: la distancia mínima (al menos fuera de su casa) a ser respetada, es de 1 a 2 metros entre personas, recuerde que la dispersión de las gotas de saliva se produce también al hablar, además de los posibles roces involuntarios.

¿Argentina está capacitada para una emergencia sanitaria de orden global?

La respuesta es clara, concisa y sencilla: NO.

El sistema sanitario argentino ha sufrido una sistemática carencia de recursos por desabastecimiento, falta de inversión, desidia, y vaciamiento de sus recursos como si de almacenes se tratara, y desde los estamentos más altos hasta los trabajadores, vale decir, el Estado ha sido una gigantesca “vaca lechera” para todo el quisiera servirse, sin medir caudal ni desperdicio, y esto engloba a todos sus estamentos, la salud es uno más de ellos. A fin de simplificar, la vaca se murió, el campo quedó vacío y fértil y otros vinieron a sembrar y cultivar: nacen las prepagas, que brindan ante todo hotelería 5 estrellas que compite con el viejo sistema pabellonado francés del siglo XIX, glorioso y útil en su época, y es el que todavía podemos ver cayendo de a poco en los antiguos hospitales regionales del primer y segundo cordón del CABA, frente a las torres inteligentes donde el ascensor y las zonas de doble circulación (áreas limpia y sucia), coexisten solo por poner un ejemplo, compitiendo contra las otrora gloriosas escaleras de mármol, donde los más viejos nos formamos. 

Un pasaje masivo se dio, lógicamente, a un sistema más caro, pero accesible, que garantizaba lo mejor; a este punto, la construcción podía ser perfecta, la hotelería mejor, habitaciones cuasi inteligentes frente a una sala de 20 camas con un balde en cada gotera. Al solo ejemplo, un conocido sanatorio de una cadena, cambió 2 veces el mármol de todo su frente por sola voluntad e imagen. Pero la Medicina es una profesión de medios, no de fines, o sea, garantizamos la aplicación de los mejores recursos y conocimientos al servicio del paciente, pero no podemos garantizar ni la curación o la presencia de secuelas. Y en este punto, las cosas comenzaron a igualarse, el médico que trabaja en el hospital público y tiene otro trabajo en el sanatorio privado es el mismo, y los eventuales errores que se pueden cometer son los mismos, garantizamos prevención, atención, conocimiento y cuidado, no la vida eterna. Y allí comenzaron a igualarse la Medicina y la atención médica, y la gente volvió a buscar los recursos públicos.

Hoy, más allá de la procedencia, todas las muestras para COVID19 se procesan en el Instituto Malibrán, de excelencia académica en docencia, investigación y atención en su área. Estado y prepagas por igual, ahora bien, las prepagas abonan los costos de las pruebas al Instituto? No. Todos somos iguales ante la Constitución, pero parece que no ante el capital disponible; por lo tanto, un paciente cursará su cuadro cómodo en una clínica, mientras otro lo hará sin privacidad, y casi sin dignidad, en un hospital público.
Cursamos la epidemia H1N1 y necesitamos y usamos respiradores, y ahora, en la urgencia que la pandemia plantea, nos damos cuenta que, sumando todos los habidos, no tenemos suficiente cantidad de respiradores. O sea que en 12 años, no tuvimos la previsión de adquirir respiradores para justamente una enfermedad respiratoria? No.
Esto es igual con cualquier insumo médico que conozcan o consideren, la diferencia la hace que la prepaga, luego de un poco de trabas al cliente, consigue en la mayoría de los casos el material requerido, mientras que el Estado se convierte en una literal larga agonía

Se prevé, si la cuarentena funciona, el pico de la enfermedad para mediados de abril/ principios de mayo, pero se desconocen las características que traerá un virus que sigue mutando. 
No hace falta describir un futuro, cada cual puede imaginarlo, a su modo, cada cual tendrá, a su modo, una parte de razón.

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