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Caída del precio del petróleo: qué puede pasar con la nafta y el gasoil tras la reapertura del estrecho de Ormuz

El descenso del precio internacional del crudo, tras una tregua en Medio Oriente, abre interrogantes sobre el impacto en los combustibles en Argentina. Las petroleras analizan si la baja será suficiente para trasladarla a los surtidores.


La reciente reapertura parcial del estrecho de Ormuz generó un alivio inmediato en los mercados internacionales y provocó una fuerte caída en el precio del petróleo. Este movimiento se dio luego de un acuerdo transitorio entre Irán y Estados Unidos que permitió reanudar, al menos parcialmente, el tránsito marítimo en una de las rutas clave para el comercio energético global.

Como consecuencia, el barril de Brent retrocedió cerca de un 9%, ubicándose en torno a los 89 dólares, mientras que el WTI también registró una baja significativa, perforando los 82 dólares. En conjunto, el mercado mostró una caída cercana al 10%, arrastrando también a las acciones de grandes compañías petroleras.

En Argentina, el impacto de esta baja todavía es incierto. El precio internacional del crudo es un componente central en la formación del valor de los combustibles, pero no el único. En las últimas semanas, YPF había decidido mantener un congelamiento de precios durante 45 días para amortiguar el salto que había generado la suba previa del petróleo por encima de los 100 dólares. Esa medida funcionó como un mecanismo de contención, aunque desde la empresa ya anticiparon que no implicará un regreso a valores anteriores, ya que buscan recuperar parte de lo perdido durante ese período.

Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los combustibles en el país acumularon un aumento del 23%, aunque todavía se mantienen por debajo de los niveles internacionales. La intervención de la petrolera estatal y la decisión oficial de postergar la actualización de impuestos evitaron subas más pronunciadas. De hecho, estimaciones privadas indican que, sin esas medidas, el precio del litro de nafta habría superado ampliamente los valores actuales.

Con el nuevo escenario, crecen las expectativas sobre una eventual baja en los surtidores. Sin embargo, dentro del sector energético son cautos: sostienen que para que eso ocurra de manera concreta, el barril debería descender a niveles cercanos a los 60 dólares, algo que por ahora consideran poco probable debido a los daños en la infraestructura petrolera en Medio Oriente y a las dificultades para recomponer la producción.

Además, la tregua en la región es vista como frágil. Si bien el alto el fuego entre distintos actores redujo la tensión y permitió cierta normalización, la reapertura del estrecho sigue siendo parcial y condicionada. Esto limita la posibilidad de una caída más profunda en los precios internacionales.

En paralelo, el mercado local muestra señales de sensibilidad frente a los aumentos. La demanda de combustibles se resintió en los últimos meses, lo que llevó a las empresas a ajustar sus estrategias comerciales y a implementar herramientas de cobertura financiera para compensar la volatilidad externa.

En este contexto, las petroleras siguen de cerca la evolución del escenario internacional. El futuro de los precios en Argentina dependerá, en gran medida, de la estabilidad geopolítica en Medio Oriente y de si la baja del crudo logra consolidarse en el tiempo. Por ahora, la reducción registrada no alcanza para anticipar una baja inmediata en la nafta y el gasoil.

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