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"Agradezco a los argentinos por regalarnos a Messi"

Hugh Laurie, el protagonista de Doctor House, presentó su disco y habló del ídolo argentino.

La revista Gente muestra a un Hugh Laurie (53) como un tipo cordial: el inglés acepta autógrafos y fotos con sus fans, siempre con una sonrisa. Así se comportó en su fugaz paso por la Argentina.

Aterrizó el miércoles; el viernes y el sábado se presentó en el Luna Park ante 10 mil personas, el domingo viajó a Rosario con su banda y el lunes cruzó la Cordillera rumbo a Chile, para continuar su gira latinoamericana en el marco del Personal Pop Festival.

Sin embargo, en su corta estadía el actor y cantante se las arregló para pasear por Buenos Aires.
Ahora bien: ¿qué habría pasado si su personaje de ficción tomaba su lugar? Probablemente su visita habría sido más agitada, con insultos, cinismo y ese humor inteligente y ácido, capaz de dejar mal parado a todo interlocutor.

De hecho, así fue como este actor alcanzó su punto máximo de fama. Doctor House es responsable de las 45 mil copias de su disco vendidas en el país (cifra sólo superada en Francia).

Pero Hugh Laurie no es Doctor House (serie de la que se verá el capítulo final la semana que viene en la Argentina). Es un amante del blues que largó (momentáneamente) la actuación para viajar por el mundo y subirse a los escenarios.

No es un improvisado: toca el piano, la guitarra, la batería, la armónica y el saxofón. Además, canta.

Está casado desde 1989 con Joanne Green (vino con ella), con quien tienen tres hijos -Charlie (24), Will (22) y Rebbeca (20)-.

El show duró más de dos horas y tuvo su costado argentino: luego de tocar los temas de su primer disco, Let them talk, se despachó con El Choclo. La ovación del público fue unánime.

Para terminar, se puso la celeste y blanca y declaró lo más dulce que pueden decirnos: "Agradezco a los argentinos por regalarnos a Messi". Los aplausos se multiplicaron. De yapa, otra auto-referencia: en su tiempo libre, el músico comió en el mítico bodegón El Obrero (pidió rabas, tortilla de papas, ojo de bife y flan con dulce), pasó también por La Brigada, en San Telmo, y visitó la tumba de Evita en la Recoleta.