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A la 1, a la 2 y a las 3 (como la inflación)

El Gobierno volvió a recurrir a préstamos de corto plazo para cumplir con vencimientos de deuda, encadenando tres REPO cada vez más caros y de mayor monto. Sin acceso al crédito internacional, con reservas prestadas y una estrategia centrada en patear pagos, la reestructuración permanente se consolida como política económica, mientras crecen los costos financieros y se profundiza la fragilidad macroeconómica.

 

La semana que concluyó, el Gobierno terminó anunciando el jueves 8 que el viernes 9 de enero, tal como estaba pactado desde julio de 2020 —tras la reestructuración lograda por Martín Guzmán—, debió volver a reestructurar una deuda que ya había sido reestructurada entre 2005 y 2010. Esa deuda volvió a crecer como consecuencia del sobreendeudamiento en el mercado voluntario de bonos por más de USD 100.000 millones durante el período 2016-2017, a pesar de haberse realizado un blanqueo de capitales con una recaudación equivalente a USD 10.000 millones.

Ese blanqueo estuvo a cargo del entonces secretario de Finanzas y posterior presidente del BCRA, quien hoy es el brazo ejecutor del secretario del Tesoro de Estados Unidos en el Ministerio de Economía de la Nación, Luis Andrés Caputo. En términos simples, como se dice en el barrio, se llegó a pagar “con la lengua afuera”, porque los mercados internacionales todavía no se abren y no pareciera que lo hagan antes de 2030, cuando vence la mayor parte de los bonos reestructurados.

Es la tercera vez que el Gobierno tiene que hacer malabares financieros, pero esos recursos parecen agotarse cada vez más rápido. El pago de enero de 2024 ya estaba previsto al 9 de diciembre de 2023 y el de julio de 2024 se afrontó con un blanqueo de capitales por USD 20.000 millones. Luego, para llegar a cada uno de los vencimientos, el Ejecutivo debió recurrir a préstamos de corto plazo (REPO) con bancos internacionales, cada vez por montos mayores.

A continuación, se detallan los REPO según mes y año, con capital tomado, tasa nominal anual, plazo y monto final a pagar:

REPO 1
Fecha: 01/2025
Capital: USD 1.000 millones
TNA: 8,8%
Plazo: 24 meses
Tasa final: 18,88%
Pago: USD 1.188 millones

REPO 2
Fecha: 07/2025
Capital: USD 2.000 millones
TNA: 8,25%
Plazo: 18 meses
Tasa final: 12,93%
Pago: USD 2.259 millones

REPO 3
Fecha: 01/2026
Capital: USD 3.000 millones
TNA: 7,4%
Plazo: 12 meses
Tasa final: 7,55%
Pago: USD 3.226 millones

Es importante destacar que, mientras en los tres REPO tuvieron injerencia tanto el Banco Santander como el BBVA, en el último participa activamente el Banco de China.

Por estos REPO, que vencen entre enero y abril de 2027, la Argentina deberá pagar un total de USD 6.673 millones. Esto es consecuencia de no haber tenido una política económica seria y de haberse limitado a tapar baches financieros, sin considerar a la industria ni a la construcción, sectores que al 10 de diciembre de 2023 empleaban a más de un millón de trabajadores y que hoy cuentan con menos de 900.000.

Nunca se le dio importancia a la acumulación de reservas reales. Solo se recurrió a reservas “alquiladas” mediante préstamos cuyo destino final se desconoce, sumado a un blanqueo de USD 20.000 millones del cual nunca se dieron explicaciones claras. Recién en 2026 el país contará con un presupuesto nacional que pueda ser auditado por el Congreso, ya que previamente, con la Ley Bases, se otorgaron facultades delegadas que implicaron prácticamente la suma del poder público, con el aval de legisladores autodenominados “dialoguistas”, aunque en la calle muchos los califican de “ensobrados”.

A esto se suma la enorme cantidad de DNU que funcionan como reformas constitucionales encubiertas, como el decreto 70/2023.

Cabe recordar que la deuda que se pagó el viernes tenía un capital de USD 2.700 millones y bonos que vencían, como mínimo, en julio de 2029, con una tasa del 1,5%. En su lugar, se endeudó al país por USD 3.000 millones al 7,65% anual, a solo un año. Todo esto permite afirmar que se trata de una operación claramente ruinosa.

Para concretarla fue necesario violar la Ley de Sostenibilidad de la Deuda Pública, conocida como “ley Guzmán”, tal como se hizo a partir del artículo 56 y siguientes del Presupuesto 2026. Por ello, todos los legisladores que, conociendo las intenciones, votaron a favor de esos artículos son tan responsables como quien alguna vez fue llamado el “Messi de las finanzas”, pero que no demostró ser más que un endeudador serial, sin importar las consecuencias para la población.

Estas decisiones fueron avaladas tanto por los jefes de Gabinete de Ministros como por el Presidente de la Nación, quienes son los responsables finales según la Constitución Nacional.

En paralelo a estos datos, el BCRA informó al mediodía del viernes 9 de enero que la parte activada del swap con Estados Unidos por USD 2.500 millones fue cubierta con un crédito del Banco Internacional de Pagos. Actualmente, ese swap se encuentra inactivo, ya que en Estados Unidos no fue firmado por la Reserva Federal ni autorizado por el Congreso, lo que generó serios problemas internos para Trump y para Bessent. Como consecuencia, el Gobierno nacional dejó de contar con cobertura estadounidense en materia cambiaria.

Ese mismo viernes, antes del mediodía, también se conoció la inflación de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a diciembre de 2025, que fue del 2,7%. Uno de los rubros que más aumentó fue el de alimentos, impulsado por la suba de los cortes de carne. Por este motivo, resulta muy probable que la inflación nacional se ubique entre el 2,8% y el 3,2%, tal como venimos anticipando desde mediados de diciembre, ya que en la metodología 2004 que utiliza el INDEC ese rubro representa el 33% del indicador total.

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