Violencia machista: murió Vanessa Rial, la mujer que sobrevivió a dos meses de tortura y logró una condena histórica contra su agresor
La abogada tenía 50 años y estaba internada por una neumonía bilateral que se agravó tras sufrir un ACV. Su caso marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género.
Vanessa Rial, la abogada que se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia de género tras sobrevivir al cautiverio y las torturas ejercidas por Jorge Martínez Poch, murió este viernes a los 50 años en La Plata.
Según trascendió, permanecía internada a raíz de una neumonía bilateral que se complicó luego de sufrir un accidente cerebrovascular.
Su historia conmovió al país por la gravedad de los hechos que padeció y por la fortaleza con la que enfrentó el proceso judicial que terminó con una condena ejemplar para su agresor.
El cautiverio que terminó con una condena histórica
El calvario de Vanessa comenzó en julio de 2013, cuando inició una relación con Jorge Martínez Poch, conocido como "El Conde". Poco tiempo después, quedó privada de su libertad en una vivienda de La Plata, donde permaneció cautiva durante dos meses.
Durante ese tiempo fue sometida a agresiones físicas, abusos sexuales, amenazas y torturas psicológicas. Además, según se comprobó en la investigación, era obligada a consumir alcohol y medicamentos para reducir su capacidad de reacción, mientras su agresor ocultaba las lesiones que le provocaba.
Su rescate se produjo en septiembre de 2013, luego de que su padre denunciara su desaparición y vecinos alertaran a las autoridades por los gritos que provenían de la vivienda. Tras un allanamiento, la Justicia logró liberarla y detener a Martínez Poch.
Tres años después, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de La Plata condenó al acusado a 37 años de prisión.
Al conocerse la sentencia, Vanessa expresó su emoción con una frase que quedó marcada por el impacto del caso: "Fue un fallo ejemplar. Hoy es el día más feliz de mi vida. Hoy voy a empezar a vivir. Gracias a la sentencia no va a lastimar a ninguna mujer más. Ahora, a mí me arruinó la vida. Es simple".
Su compromiso con otras víctimas
Luego del juicio, Rial decidió dedicar parte de su vida a acompañar a mujeres que atravesaban situaciones de violencia de género.
Como abogada, integró equipos de asistencia a víctimas en la Municipalidad de La Plata, donde puso su experiencia al servicio de otras personas que buscaban salir de contextos de violencia.
Sin embargo, las consecuencias del cautiverio continuaron afectando su salud física y emocional. Personas cercanas aseguraron que nunca logró recuperarse por completo de las secuelas que le dejó aquella experiencia.
A eso se sumaron dificultades económicas que marcaron sus últimos años. Sin una vivienda propia, atravesó períodos en paradores y pensiones mientras intentaba reconstruir su vida.
Con su muerte, volvió a cobrar relevancia una historia que se convirtió en un caso emblemático de la lucha contra la violencia machista y en un ejemplo de la importancia de denunciar y acompañar a las víctimas.
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