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Una histórica fiesta de Carnaval movilizó a 4 millones de personas

* Por Gustavo Sarmiento. Desde Tierra del Fuego a La Quiaca hubo más de 80 festejos. El promedio de ocupación hotelera en el país fue del 88%. "La gente ganó la calle y prevaleció el clima del Bicentenario", resumió el intendente de Gualeguaychú.

Con el aroma del Bicentenario aún en la piel, un millón y medio de personas volvieron a las calles de la Argentina, y casi 4 millones disfrutaron del feriado nacional por el Carnaval Federal de la Alegría. Con murgas, nieve y tradiciones regionales, se reflejó la mayor fiesta popular del país, esa que hace 35 años prohibió la última dictadura militar, comandada por Jorge Videla, y que fue restituida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en noviembre pasado. Para los murgueros fue la conclusión de décadas de lucha. "Es un orgullo. Recuperamos la esquina y la cultura popular. Desde 1987 que pedíamos dos puntos: que se la considere patrimonio cultural y que vuelva el feriado de Carnaval, algo irrenunciable que nos sacaron", comenta a Tiempo Argentino el director de Los Mocosos de Liniers, Demian Rodríguez. La cita es la esquina de San Juan y Boedo, cuna del tango y la murga, donde ayer cerraron la jornada Los Pericos ante 25 mil personas. A punto de entrar en escena, Oscar "Cacho" Márquez, de Los Chiflados de Boedo, acota que el Carnaval "es la alegría de muchos y la tristeza de pocos", apuntando a "los intelectualoides y a los que lo ven como una fiesta de negros. Ellos también bailan, pero miran la fiesta de afuera."

El adentro se vivió desde Tierra del Fuego hasta Tilcara, Jujuy, donde desenterraron al Diablo carnavalero y descendieron a la ciudad cantando coplas y arrojándose agua, harina, talco y serpentinas. "Hubo más de un millón de personas en los 80 carnavales que apoyamos en el país", indicaron a este diario desde la Secretaría de Cultura.

En Quilmes, más de 40 mil personas participaron cada noche. "Lo dividimos en cuatro. Primero el porteño, luego pueblos originarios, el Carnaval uruguayo y el brasileño", contó Eva Ramírez, de la Secretaría de Cultura y Educación del municipio. El desfile fue abierto por una carroza elaborada por artistas con "los personajes que construyeron de alguna manera el país", como San Martín, Moreno, Evita, Kirchner, Juana Azurduy y un indio Quilmes.

La ciudad entrerriana de Gualeguaychú fue una de las que más capitalizó el feriado. Unas 200 mil personas vieron desfilar a 900 artistas, repartidos entre las comparsas Kamarr, Marí Marí y Ará Yeví. "La noche del sábado hubo 28 mil personas, y el lunes 30 mil. El mayor récord había sido el año pasado, con 16 mil. Sin dudas, el feriado fue un gran acierto", señaló Jaime Martínez, de la Comisión del Carnaval. Para los años venideros, cuando llegue este feriado, pondrán fija la doble noche de sábado y lunes, como sucedió en esta ocasión. El intendente, Juan José Bahilló, agregó que "llegaron más de 100 mil turistas. Batió el récord histórico, lo máximo había sido 50 mil." El jefe comunal le hizo honor a su apellido y bailó con los Marí Marí, pero no fue el único. Mauricio Macri prefirió irse de la Ciudad de Buenos Aires a celebrar el feriado en Gualeguaychú, y posó junto a la vedette Ana Luna. "Permanecía el clima del Bicentenario, la gente ganó la calle, sin personal policial, y no hubo ni una pelea", acotó Bahilló.

Unos 2,5 millones de personas se movilizaron por el país en todo el fin de semana largo. Según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), alcanzó un nivel de ocupación hotelera del 88%, y su presidente, Osvaldo Cornide, lo definió como "un éxito para el turismo nacional". Además, sostuvo que "por el movimiento comercial que se generó, el fin de semana de Carnaval, luego de 35 años de ausencia, se puede comparar con los mejores fines de semana largos del año: Semana Santa y 12 de octubre".

Para los mayores, el Carnaval fue entrar en un túnel del tiempo. Para otros, la gran mayoría, presenciar por primera vez aquello que escuchaban de sus abuelos. Como Norberto Clemente, boquense de 68 años, que rememora los desfiles de hace 50 años en Parque Lezama, cuando la carroza de Los Linyeras transportaba 12 acordeones con pianos. En estos "cuatro días locos", comparsas como Los Dandys de Boedo pudieron volver a ver la luz. Su líder, Salo Battipaglia, sintetizó: "La calle es el lugar del pueblo. Nosotros somos la seguridad." Y siguió bailando al ritmo de la murga.