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Un cuento mal contado que terminó como debía

Llegó el día que el Tribunal Oral 8 puso las cosas en su lugar, sobreseyendo a Cristina Kirchner, y a los otros imputados, en aquella denuncia que había realizado de “urgencia” el fiscal Alberto Nisman.


Ya en una anterior columna adelante este lógico final en algo que jamás debiera haber prosperado y siguió tramitando por intereses políticos.
 
La denuncia del fiscal concretamente indicaba que encontraba indicios para sospechar que Cristina, otros funcionarios y adherentes kirchneristas, idearon, negociaron y acordaron con la república de Irán un Memorándum, destinado a procurar la impunidad de los terroristas que volaron la sede de AMIA. 

Los jueces son criticados porque tomaron una decisión que no tiene antecedentes, y que fue el ponerle punto final a una causa que era insostenible desde todo punto de vista. La cuestionada resolución es entendible para evitar un innecesario y largo juicio oral.

Entonces me pregunto, ¿para qué gastar tiempo y plata en una causa que no tendrá posibilidad alguna de asignar responsabilidades donde no se habían cometido delitos?
Es claro el Código Procesal Penal cuando señala que las nulidades deben tratarse en cualquier instancia del proceso, acá se critica que lo hicieron sin iniciar el juicio oral, critica que algo de razón tiene, pero también es cierto que al advertir lo pobre de la acusación y la falta de pruebas, para qué llevar adelante un juicio oral sin la menor posibilidad de que prospere, es tener sentido común y ser práctico. 

A los jueces les llueven las críticas, pero si esta crónica llega a sus familias les digo que se sientan orgullosos de estos jueces, son funcionarios valientes e innovadores.

Seguramente vendrán las apelaciones y esto termine siendo revisado por la Cámara de Casación Penal, pero entiendo que el destino final será el mismo. Los funcionarios no tuvieron responsabilidad penal en el famoso plan denunciado por el fiscal Nisman.

Con lo cual ahora asistiremos a la crítica constante en radio, diarios y televisión, pero no duden que lo que les cuento es serio. No existió plan alguno de encubrimiento, y lo que sí hubo fueron enormes operaciones del gobierno de Mauricio Macri,  que hicieron todo lo que no se debía, para llevar a juicio algo que estaba muerto antes de empezar.

No pierda tiempo escuchando a los operadores de siempre, aquí no pasó nada. Por eso los jueces terminaron con este cuento mal contado.          

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